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Conozca qué historias comunes hay entre los potosinos de Bolivia y los potosinos de México

BBCMundo

Ambos llegaron a ser grandes protagonistas económicos y políticos en la vida de sus países.

Los departamentos de Potosí, en el sur de Bolivia, y el estado de San Luis Potosí, en el centro de México, comparten mucho más que el nombre.

Sus riquezas fueron motor de sus países, pero historiadores destacan aún más el papel de sus pobladores en episodios que marcaron a sangre y fuego a bolivianos y mexicanos.

En la actualidad persiste su importancia, aunque desde ambas regiones se lamente el abandono desde las dos capitales: Ciudad de México y La Paz.

San Luis

María Isabel Monroy, historiadora del reconocido Colegio de San Luis, explica que la adopción de Potosí en el nombre del estado mexicano tiene más historia de lo que se cree.

«Es muy interesante. En 1592 se descubrieron minas muy ricas de plata y de oro», cuenta a BBC Mundo la investigadora sobre el origen del nombre que une a las dos regiones.

La experta indica que en ese momento se añadió Potosí al nombre por la enorme cantidad de mineral descubierto en uno de los cerros de San Luis,

«Pensaron que la riqueza era tan grande, tan grande, que podía ser como las minas de Bolivia, que en ese entonces eran parte del Alto Perú», indica.

Así nació la tradición minera de ese estado mexicano, hace más de cuatro siglos.

El Cerro Rico

Mucho antes de que Bolivia naciera como república, Potosí ya era conocida gracias a sus vetas de plata.

«Bastante de lo que conocemos ahora como América Latina llegó a tener como centro articulador a Potosí«, señala a BBC Mundo el investigador boliviano Antonio Abal.

El experto pone como ejemplo a la creación del primer puerto de Buenos Aires «que no se justificaría sin la explotación de la plata».

Desde aquel entonces es que se habla casi con devoción del Cerro Rico, una montaña imponente ubicada frente a la ciudad potosina.

«Los más optimistas dicen que Potosí llegó a tener 100.000 personas que fluctuaban. A partir de allí se comenzó a extender la población de lo que sería Bolivia», afirma Abal.

El investigador indica que fue desde allí que se impulsaron algunos de los primeros movimientos en búsqueda de la independencia de Bolivia.

La explotación

Por su parte, el valle de San Pedro es la zona donde fueron descubiertas las montañas ricas en plata y oro de México.

La historiadora Monroy recuerda que en el siglo XVI allá llegaron al menos 400 familias, en su mayoría indígenas, para trabajar en los socavones. Pero añade que hubo gente de muchos otros grupos sociales.

«Los mineros de ese tiempo no eran gente acomodada, al contrario. Eran gente que entraba a la mina para buscar el metal y conseguir algo de riqueza», cuenta.

Añade que hubo diferentes actores en la explotación en ese entonces, «incluso mucho español pobre».

Mientras que en lo que ahora es Bolivia, no fueron pocas las costumbres indígenas de trabajo que se incorporaron a la explotación minera de la colonia.

También, «en el Cerro Rico se bautizaron zonas con nombres de otras comunidades desde donde llegaba la mano de obra», explica Antonio Abal.

El investigador añade, por ejemplo, que los mineros de ese entonces apelaron a sus formas de organización del trabajo para sobrevivir a la dura explotación.

Tierras de luchadores

«San Luis de la Patria».

Con ese nombre se reconoció a ese estado mexicano ya en el periodo republicano en 1847.

«En San Luis se organiza la campaña después de la invasión de Estados Unidos y tiene como protagonistas a muchos soldados potosinos«, afirma Monroy.

La historiadora narra que desde esa región se preparó hasta la provisión de comida para los combatientes.

En las tres primeras décadas de ese mismo siglo XIX, Bolivia vivía su lucha por la independencia.

Por Potosí pasaron caudillos indígenas como Tomas Katari y Julián Apaza, más conocido como Túpac Katari, posiblemente el mayor mártir de los pueblos originarios bolivianos.

Y también Simón Bolívar, quien visitó el Cerro Rico después de que el país sudamericano lograra su independencia en 1825.

Consultado al respecto, Antonio Abal indica que Bolivia no habría logrado constituirse como país sin la presencia de Potosí.

«No habría sido viable sin el papel potosino para determinar un espacio geopolítico concreto», explica.

Y añade que es desde esa región que se formó la clase obrera del siglo XX en esa nación.

Explica que desde las minas fue que se aprobó el primer manifiesto que declaraba «el horizonte socialista» para los trabajadores de Bolivia, la mítica «Tesis de Pulacayo».

«Potosí, en 1947, genera una de las tesis más avanzadas del movimiento obrero latinoamericano», indica.

Los dos Potosí

Los entrevistados en Bolivia y México coinciden en que los dos Potosí tienen elementos que los unen.

Además añaden que los dos países tienen mucha historia en común, para bien y para mal.

«Se reconoce la importancia de San Luis. Es un orgullo regional. Un orgullo tremendo de ser potosinos por todas las historias», indica María Isabel Monroy.

En sintonía, Antonio Abal resalta el papel de los potosinos bolivianos a lo largo de la historia de Bolivia.

Y recuerda frases y canciones de los trabajadores de las vetas como «Los mineros volveremos», una copla que fue emblema de la derrota de la clase obrera boliviana en 1986 dando inicio a lo que en ese país se llama «el periodo neoliberal».

La copla «se convirtió en revancha» 16 años después.

Cuando los mineros, con dinamita en mano, marcharon de Potosí hasta La Paz para sentenciar la caída de un presidente: Gonzalo Sánchez de Lozada.