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EL IMPACTO DE LA PANDEMIA EN LA EDUCACION MUNDIAL.

Es necesario remediar el aprendizaje perdido, hacer que la escuela sea gratuita y accesible, y ampliar el acceso a Internet

Los cierres de escuelas provocados por el coronavirus afectaron desproporcionadamente a los niños y las niñas, porque no todos tienen las oportunidades, las herramientas o el acceso necesarios para seguir aprendiendo durante la pandemia.

La educación debería estar en el centro de los planes de recuperación de todos los gobiernos, para que la educación sea gratuita y accesible a todos los niños y las niñas del mundo.

Los gobiernos deberían tomar medidas urgentes para reparar los daños causados en la educación de los niños, niñas y adolescentes tras la interrupción sin precedentes provocada por la pandemia de Covid-19, señaló Human Rights Watch en un informe publicado. Human Rights Watch complementó su informe con una herramienta interactiva, que explora las barreras comunes a la educación exacerbadas durante la pandemia.

 (“‘Los años no les esperan’: el aumento de las desigualdades en el derecho a la educación de los niños, niñas y adolescentes debido a la pandemia de Covid-19”), documenta cómo el cierre de escuelas provocado por el Covid afectó a los niños, niñas y adolescentes de forma desigual, ya que no todos tuvieron las mismas oportunidades, las herramientas o el acceso necesarios para seguir aprendiendo durante la pandemia. La gran dependencia del aprendizaje en línea. exacerbó la distribución desigual existente en la educación, reveló Human Rights Watch. Muchos gobiernos no contaban con las políticas, la infraestructura ni los recursos necesarios para desarrollar el aprendizaje en línea de manera que se garantizara que todos los niños y las niñas pudieran participar en igualdad de condiciones.

«El Covid-19 nos ha dado una verdadera oportunidad de repensar nuestros sistemas educativos. Pero pasar a un mundo que no sólo valore, sino que acoja la diversidad no ocurrirá de la noche a la mañana», dijo Manos Antoninis, director del Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo.
Añadió que «existe una tensión evidente entre enseñar a todos los niños bajo el mismo techo y crear un entorno en el que los estudiantes aprendan óptimamente. Pero, si el Covid-19 nos enseñó algo, es que la falta de acción no es una opción; hay margen para hacer las cosas de manera diferente si nos lo proponemos”. También tendría que decir a colación si los gobiernos de turno adoptan ya, verdaderas políticas de educación donde se elimine las brechas de tecnología digital, y sea el acceso libre y gratuito, para todos los estantes y habitantes. solo así podremos decir que la educación es un derecho supremo y fundamental, como está consagrado en nuestra Constitución Política del Estado, art. 77 del citado cuerpo legal para el desarrollo de los pueblos.

Autora.                                                                                       

Ninfa Ivanna Soto Villarrubia.

C: I. No. 10628744 Tja.

Lic. En Educación Inicial en Familia

Comunitaria.

La soledad en los Juegos Olímpicos

José Luis Lanao


Hay noticias que no te las crees. Las volvés a leer. Las repasás. Las cuestionás. No puede ser. Es imposible. Se las han inventado. Esta no. Esta es real. De piel y huesos. Shoji Morimoto, licenciado en física de 37 años, se alquila por horas en los juegos olímpicos por no hacer nada, solo compañía. Renueva su actividad después de que en 2018 se anunciara en twitter y en el diario nipón Mainichi Schimbun con un poderoso aviso clasificado. Literal: “Alquilo una persona que no hace nada. Siempre acepto solicitudes. Solo debes pagar 100.000 yenes (85 dólares), gastos de transporte, comida y bebida. No hago nada, solo compañía”, publicó. 

Con la soledad como abismo emocional de nuestro tiempo, se encontró de inmediato con un aluvión de ofertas de trabajo. Clientes recelosos de ir solos al hospital, al cine, al dentista, a la compra; de asistir a un recital de música, a un partido de su equipo favorito. Pidió una excedencia en su trabajo, y se volcó de lleno. Prepara un libro con sus experiencias, algunas de ellas de una excentricidad extravagante. Como cuando fue contratado como falso espontáneo jubiloso por un maratonista de espíritu endeble necesitado de ser arropado durante el transcurso de la carrera. O cuando se convirtió en parte de un gran “bulto” humano, muy emotivo, en la despedida de una “amigo” imaginario en una estación de tren.

Sus redes sociales no descansan, y no dejan de crecer. Hace unas semanas se ha vuelto a promocionar: “Alquilo compañía para los Juegos Olímpicos. Sin restricciones de horario. No hago nada. Gastos de transportes, comida y bebida gratis. Solo compañía”. Uno se imagina a Marimoto escuchando con serena calma las observaciones olímpicas de una anciana apacible mientras saborea plácidamente una taza de té templado frente al televisor. O desentrañando las normas ocultas de los deportes incluidos por primera vez en los Juegos -el skateboarding, el surf, la escalada y el sofbol- a un viudo nostálgico perdido en realidades paralelas y necesitado de afecto a borbotones.

La soledad dibuja fronteras invisibles. Formas de vida huérfanas, de orfandades infinitas. A veces, simplemente, uno no puede con la vida. Por eso Japón acaba de crear un Ministerio de la Soledad, y el Reino Unido una Secretaría de Estado para la Soledad. Luces y sombras de lo que somos. De la necesidad de cobijo, del derecho a la fragilidad. En este mundo descarnado, vigilado, examinado, espiado, adoctrinado, controlado e hipercomunicado, nos dirigimos como ciegos ambulantes hacia la dantesca neurosis de la soledad impositiva. Esa soledad profunda que aglutina, desapacible, todos los dolores de la humanidad.

Las ruinas de la Historia

José Pablo Feinmann

A partir de la caída del muro de Berlín empezó una ofensiva derechista neoliberal contra la ex Unión Soviética. Uno de los intentos decisivos fue el de parangonar las figuras de Hitler y la de Stalin. Habían sido “lo mismo”. Lo hizo mi temprano “maestro” Víctor Massuh (que después se haría el más duradero de los funcionarios de Videla) en una entrevista que (a comienzos de los noventa, creo) le hiciera mi amigo Osvaldo Quiroga. Massuh no vaciló en afirmar que la Unión Soviética y el Tercer Reich eran simétricos, dos regímenes despóticos con muchos muertos y campos de concentración. Osvaldo se enojó y le dijo que estaba equivocado. A esta altura de los tiempos estoy harto de las agresiones feroces contra la ex URSS. Stalin fue la destrucción de un ideario de igualdad y nobleza. El destino de las revoluciones es azaroso y a veces terminan implantando un rostro contrapuesto al que venían a fundar. El nacional socialismo nació cruel y perverso, siguió peor y terminó en catástrofe.

Terminó por el error enorme de atacar a la Unión Soviética y entrar en guerra con EEUU simultáneamente. Hitler creía que la derrota de los soviéticos sería rápida. Eran un pueblo de esclavos, inferior, poblado por campesinos torpes e ignorantes. Su ceguera ideológica le impidió ver que en 1941 la URSS era un país poderoso. Tampoco esperaba que los soldados soviéticos lucharían con tanto coraje, tanta inteligencia. Que a su frente estaría un maestro de la guerra: el mariscal Zhukov. Sus generales tampoco se lo dijeron ni meramente lo insinuaron. Estaban fascinados por el carisma del Führer, como la casi totalidad del pueblo alemán. La culpa alemana fue muy grande, de aquí que les moleste aún hoy hablar de los temas macabros, de los lager que tan pretendidamente ignorados fueron por ellos. Tal como los argentinos decían ignorar los horrores del llamado Proceso. Nadie sabía nada. Pero cuando el ómnibus o el colectivo en que viajaban pasaba ceca de la ESMA todos callaban, ni una palabra decían, era el silencio de los cementerios, del terror y acaso la soterrada culpa. Los alemanes festejaron las Olimpíadas de 1936. Los argentinos el Mundial de 1978.

¿Qué hicieron los bolcheviques para transformar el viejo país zarista en una potencia industrializada con un ejército poderoso? La mano dura del camarada Stalin lo hizo. Bajo su dirección derrotaron a los alemanes. Por el clima helado del general invierno, por sus letales francotiradores (muchos de los cuales eran mujeres), por la conducción estratégica de Zhukov, por un coraje patriótico para defender a la madrecita y santa tierra rusa, más una resistencia a los rigores del tiempo frenaron a los nazis en Stalingrado y luego los corrieron hasta Berlín.

Los nazis temían rendirse ante los soldados rusos. Sabían muy bien por qué. Habían sido tantas las atrocidades cometidas durante la Blitzkrieg de la Operación Barbaroja que daban por descontada una dura venganza de los rusos. Pero siempre que admiten que el Ejército Rojo llegó primero a Berlín e hizo flamear sobre el Reichstag la bandera soviética añaden que fueron vengativos y crueles con los alemanes. Que violaron a cientos de mujeres. ¿Qué esperaban? Hubo órdenes de Zhukov tratando de frenar excesos, pero el odio por las atrocidades de los nazis en la campiña rusa (véase la película soviética Venga y vea) pudo más que las órdenes de templanza. Los norteamericanos no sufrieron la invasión de su territorio. Los agredió el Imperio Japonés en Pearl Harbour y se vengaron calcinando las ciudades de Hiroshima y Nagasaki.

Hay que escribir estas cosas porque hay sumar voces alternativas a las muy interesas que lanzan los diarios, las películas y los materiales de Internet. Si uno ve el film sobre el soldado Ryan –de Spielberg- se conmueve por todos los aliados que murieron en Normandia. Y porque ese desembarco está magníficamente filmado y muestra el horror esencial de la guerra. Pero, ¿cuándo van a filmar algo de los horrores que los nazis descargaron sobre la tierra rusa? Claro, hay una guerra ideológica. Entonces se escamotea, se oculta, se miente. Van a creer que soy un maldito rojo porque exalté la lucha del Ejército Rojo con la conducción de Zhukov y Stalin. Todo conocemos (y estamos saturados de conocerlos) eso que Trotsky llamó “los crímenes de Stalin”. También sabemos que Stalin atacó como música degenerada” la gran ópera de Dimitri Shostakovich “Lady Macbeth de Minsk”. Pero Dimitri no se fue de su patria, la cual inspiró gran parte de su obra. Y si bien Serguei Prokofiev se fue, no demoró mucho en volver. La segunda guerra mundial se ganó en la batalla de Stalingrado. Tanto, sin duda, como en el desembarco de Normandia y en la batalla de Inglaterra. De la que Churchill se vengó aniquilando la bella ciudad de Dresde. Pero en Stalingrado Alemania vio el duro rostro de la derrota por primera vez. Los rusos defendieron su santa madre tierra contra Napoleón y contra los nazis.

Los soldados de la Whermacht y los batallones SS arrasaron con más de seiscientos pueblos de pobres campesinos rusos. Los ponían en los graneros y los quemaban vivos. Eran inferiores, les habían dicho y creyeron con entusiasmo, ni como esclavos podrían servir.

Queda claro que esta no es una historia de buenos y malos. La guerra es el Mal. Que los hombres no hayan podido evitarla a lo largo de la historia habla muy mal, tristemente mal de la condición humanos. El Angel de la Historia de Benjamin sigue mirando hacia el pasado y sigue sin ver más que un paisaje de ruinas.



Polarización, medios y culpas: Argentina y el triste saldo de una pandemia que ya mató a más de 100.000 personas

Cecilia Gonzalez

Para empezar, lo más importante: un año y cuatro meses después de haberse confirmado el primer caso de coronavirus en Argentina, la pandemia ha dejado un saldo de más de 100.000 muertos. Y la cifra aumenta todos los días.

Todas estas personas son las principales víctimas de la tragedia que asola a la humanidad desde el año pasado. Tenían nombres, rostros, vidas, sueños, proyectos. Sus familias siguen sumidas en un duelo que debería ser acompañado respetuosamente por la sociedad, alejado por completo de la radicalizada discusión política que arrastra el país desde hace años y que tanto ensució el diseño y análisis de las estrategias que se aplicaron con la intención de morigerar la pandemia.

Pero esperar esa madurez, lo sabemos, es misión imposible.

Más allá de filias y fobias, de lecturas según la conveniencia ideológica, los datos son muy concretos: Argentina es uno de los países más afectados por el coronavirus y el Gobierno, como máximo responsable de diseño de las políticas sanitarias, debe rendir cuentas.  

Con esta escala de víctimas, que seguirá incrementándose porque, recordemos, la pandemia está muy lejos de terminar, Argentina ocupa el décimo segundo lugar a nivel mundial entre los países con mayor número de muertes y el décimo tercero en muertes por cada millón de habitantes. Si sólo se analiza Sudamérica, asciende a una indeseable cuarta posición.

La esperanza, como en el resto del planeta, son las vacunas. Y Argentina ya vacunó al 11 % de su población con dos dosis y el 44 % ya recibió por lo menos una. La campaña se acelerará en las próximas semanas.

Las razones de que la pandemia haya impactado tan fuerte en este país son múltiples y seguirán debatiéndose durante mucho tiempo. Y, como pasa con todo en Argentina, en los balances predominará la polarización. Oficialistas y opositores se echarán culpas mutuas. Será un pleito de nunca acabar.

Oficialismo

La crisis sanitaria estalló cuando el peronista Alberto Fernández llevaba apenas tres meses en la presidencia. La inédita alianza que forjó al inicio de la crisis sanitaria con el jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, sorprendió hasta a los más escépticos. En el álgido clima político argentino, hasta entonces era impensable que políticos rivales se mostraran unidos.

Pero ambos lo lograron. En esa primera etapa, Argentina se convirtió en un inesperado ejemplo de civilidad política en el que los adversarios partidistas trabajaban juntos y aplicaban una estrategia que, con sus diferencias, se iba generalizando en el resto del mundo y que incluía un cierre de fronteras (que todavía hoy se mantiene) y cuarentenas estrictas e intermitentes (de las que ya no queda casi nada).

La popularidad de Fernández se disparó hasta un 90 %. Pero la conciliación se desdibujó cuando la pandemia comenzó a alargarse. La buena relación, las fotos grupales, las decisiones asumidas en equipo, se terminaron. Y, otra vez, el presidente fue el principal blanco de las críticas. Unas, fundamentadas. Otras, de plano inventadas.

Hay una frase que marcó la primera etapa de un Gobierno que, al igual que el resto del mundo, intentaba enfrentar al coronavirus durante la marcha, casi a ciegas. «Prefiero tener un 10 % más de pobres y no 100.000 muertos», dijo Fernández en una entrevista en abril del año pasado, cuando había poco más de 2.00 casos positivos y apenas habían fallecido 89 personas. Todavía no se sabía que la pandemia duraría tanto y que, aquí, sería tan fatal.

Tampoco podrá olvidarse el escándalo que protagonizó el exministro de Salud, Ginés González García, al autorizar la instalación de un vacunatorio en el que se inocularon de manera irregular decenas de amigos y funcionarios. El escándalo, que empañó los esfuerzos del oficialismo en impulsar la campaña de vacunación, le costó el puesto.

Oposición

Durante año y medio, la prensa y la clase política opositoras han desempeñado un papel particularmente deplorable.

Promovieron marchas contra la cuarentena, que en realidad eran contra el gobierno, y que fueron presentadas una y otra vez como una épica a favor de una libertad que jamás estuvo en riesgo. Difundieron datos falsos, manipularon y distorsionaron la información. Especularon, mintieron e incitaron discursos de odio para violar cualquier medida que impusieran las autoridades.

También crearon lemas basados en premisas falsas que se diseminaban con éxito en el amplio conglomerado de medios antiperonistas. Rechazaron la llegada de médicos cubanos porque eran «espías comunistas». Denunciaron que, con el pretexto de la pandemia, estaban liberando «a violadores y asesinos en masa»; que se había impuesto «la cuarentena más larga del mundo»; y que el Gobierno impedía las clases presenciales porque «no le importa la educación».

Aunque el condenable escándalo del ‘vacunatorio VIP’ sólo involucró a decenas de personas, instalaron la idea de que los peronistas «se robaron las vacunas». Otra campaña exitosa en términos discursivos fue la promoción del éxodo en masa a otros «países normales» porque en Argentina «no hay futuro». Por eso abundan las notas sobre los mejores países para radicarse, las mejores democracias para vivir, los países en donde es más fácil obtener la nacionalidad.

En resumen, dijeron que en Argentina había un gobierno fascista, dictatorial, que pretendía cercenar libertades, estatizar la economía, imponer un sistema comunista y convertir al país «en Venezuela».

Irresponsabilidad

«Al virus lo frenamos entre todos», aseguraron las portadas de todos los diarios el 19 de marzo del año pasado, en los albores de la pandemia.

No tardaron mucho en olvidar ese compromiso. La polarización volvió rápidamente porque lo más importante para los medios y periodistas opositores era desacreditar a un Gobierno que detestan, así fuera a costa de incrementar los riesgos sanitarios.

Una de las mayores irresponsabilidades tuvo que ver con las vacunas. Pusieron todo en duda. Los titulares se regodearon con supuestos efectos negativos que, muchas veces, estaban desacreditados en las propias notas. Con estigmatización, prejuicio e ignorancia, pusieron de moda la pregunta: «¿te pondrías la vacuna rusa?». Querían que la población desconfiara. En muchos casos, lo lograron.

Una vez comprobada su efectividad, reclamaron porque no llegaban las vacunas. Cuando llegaron, no eran suficientes. «No hay vacunas», vociferaban mientras arribaban aviones con millones de dosis. Hicieron ‘lobby’ por determinados laboratorios mientras denunciaban sin pruebas que el Gobierno había «ideologizado» la compra de vacunas. 

Cómo olvidar a la excandidata presidencial que llegó a denunciar al Gobierno por «envenenamiento y atentado a la salud pública». A la periodista que tomó cloro en vivo, que llamó a incumplir las restricciones y dudó de la existencia de la pandemia y de la estela de muertos.

O el expresidente que dejó al país más pobre, con mayor deuda, inflación, con una grave crisis económica, y que, ya instalado en la comodidad del sillón opositor, aseguró que él habría manejado mejor esta crisis.

Fueron tantos los que lucraron con las víctimas. Y eso también quedará en la historia.

Vacío de poder

Dedicado a Gaya Makaran

Profesora polaca de sociología en la UNAM

quien me ayudo a repensar el concepto

Hay vacío de poder en el centro de un mercado donde simultáneamente puedes comprar portaligas para tu orgia, mientras te inunda el perfume de mandarinas y la combinación de productos colores, olores y ofertas te da para regresar con la bolsa llena de delicias y el corazón inflado de poesía.

Hay vacío de poder en la mesa de las amigas que  mientras se cuentan chismes van terapéuticamente curándose los miedos.

Hay vacío de poder en la cocina de una mujer que acaba de expulsar al hombre violento y decide reorganizar todo con las wawas; una barre, la otra lava y con la tercera organizan el presupuesto para comprar lo que le gusta a cada un@ y descubren que alcanza cuando se reparte por igual y no hay que dar lo mejor y mas caro al padre violento.

En la sociedad boliviana hay infinitos espacios de vacío de poder donde experimentar la fuerza del caos, la fuerza del turno rotatorio, la fuerza de la improvisación de la vida. 

Hay vacío de poder en un cuerpo no binario donde los presupuestos de lo que es un hombre o lo que es una mujer estallan en los muros del corazón y 2000 años de civilización judeocristiana patriarcal y misógina se hacen añicos.

Hay vacío de poder donde los, las y les niñes pueden opinar, preguntar, aprender y crecer en libertad.

Hay vacío de poder en el juego y cuando el poder inunda el juego,  el juego muere y queda el poder persiguiendo a la risa y acusándola  de inservible.

Hay vacío de poder en el amor y cuando el poder inunda el amor, el amor muere y queda el poder  persiguiendo los sentimientos y acusándolos de exceso de libertad.

EVO MORALES, GARCIA LINERA, Y EL VACIO DE PODER

Cuando Evo Morales y su grupo de poder se dio cuenta que no mandaba sobre las Fuerzas Armadas y la Policía renunció de inmediato temiendo por su vida y huyendo, a cualquier costo, lo antes posible.

No intentó retomar ese poder, huyó con miedo a que ese poder armado que tantas veces había usado para reprimir se revirtiera contra él y lo matara. Quiso salvar su vida, su fortuna y sus seguidores lo mismo.

No le preocupó eso que llamamos país, no le preocupó la gente, no le preocupo ni siquiera la gente de su partido, con que se salvaran los  de su entorno le bastaba.

De ya los y las masistas de base quedaron llorando, desorientad@s y sin poder reaccionar.

 Imagino que dejó el poder pensando que nadie podría llenar su lugar, pero  su lugar se desinfló casi de inmediato. Dejó el poder también quizás huyendo de si mismo porque se le había agotado el repertorio de ideas y comportamientos posibles.

A su equipo próximo le pasó otro tanto de lo mismo, cuando se acaba el caudillo después de salvarlo nada queda, sino la ruina de sus propios vestigios.

Hoy recurren a la grandilocuencia victimista intentando  conmover a alguien sobre lo mucho que han sufrido jugando futbol en una mansión en la Argentina.

Recurren a la patrimonializacion de los muertos cuyos nombres y vida  desconocen.

Odian a Eva Copa porque ella; temerosa, tímida y sin prestigio llenó su vacío para atajar la violencia y les allanó el camino de retorno. No le perdonan haber sido mas grande en su pequeñez que ellos.

Evo aun no puede creer que el día siguiente de su renuncia haya hervido la sopa en las casas de la gente.

Evo no puede aceptar que el día siguiente de su renuncia no se caía el mundo, ni el sol se escondía.

Vino el fascismo y lo supimos resistir, desmentir y desmontar sin su “gloriosa” y salvadora participación.

Demostrado empíricamente queda que Evo no había sido imprescindible,  ni siquiera para su propio partido.

Quiso dejar a su paso un abismo insalvable y como eso no sucedió, es lo que hoy no soporta.

De hecho, no hubo un vacío de poder porque el poder de Evo era el control de las fuerzas armadas y la policía que fue tomado por las fuerzas fascistas de Camacho y Tuto Quiroga con ayuda económica del imperialismo y legitimación colonial de la Unión Europea.

NO HUBO UN VACIO DE PODER: hubo una ambición de poder y una toma ilegal del poder

En el caso de las famosas mesas de reunión en la católica para decidir quien debía sustituir a Evo Morales,  no se trataba, como nos dicen, de la responsabilidad asumida por los salvadores frente a un vacío de poder lo que enfrentaron.

Era la toma del poder ilegal que se resumía en el control de aeropuertos, ejercito, policía y plaza Murillo y la decisión colectiva unánime de como iban a legalizar esa transición en función de su proyecto de ambición de poder como clase oligárquica.

Usan la tesis del vacío de poder para presentarse como salvadores del país.

Usan la tesis del vacío de poder porque en realidad es a lo que más le teme un patriarca.

De hecho, cuando todo hombre violento es expulsado de una familia dejando justamente un vacío de poder, se retira vociferando que sin él no podrán vivir, que sin él no habrá mañana, que sin él no habrá futuro.

 ¿Para qué sirve el vacío de poder?

No solo es importante aclarar que ambos bandos estaban únicamente cuidando intereses de grupo y nada más, sino que me interesa recuperar el valor del concepto de vacío de poder.

Pretenden decirnos que era urgente restituir “el poder” como si el poder fuera aquello que te salva, como si el control de poder fuera lo que garantizara el funcionamiento de la sociedad, cuando lo que garantizaron con la asunción de Añez, Murillo y López fue la represión y la muerte. Mataron, reprimieron, persiguieron, amenazaron y crearon un clima de guerra usando inclusive la pandemia porque era la única forma de publicitar su “poder”. Era la única forma de convencerse a ellos mismos que detentaban poder.

EL PODER EN ESTE CASO PASO DE UNA MANO A OTRA RÁPIDAMENTE PORQUE LA FORMA DE DETENTARLO, QUE ERA EL MANDO DE LA REPRESIÓN ERA SU ÚNICO FUNDAMENTO.

La sociedad boliviana sabe abrir espacios de vacío de poder, sabe disfrutar de espacios de vacío de poder, sabe limitar al poder y crear lugares de soberanía al punto que hasta en la cárcel de Mujeres de Obrajes donde estas sujeta a la arbitrariedad del Estado hay un lugar de donde las Pacas (policías) no pueden pasar.

El vacío de poder es el espacio para la invención de la soberanía.

El vacío de poder es el espacio imprescindible para la horizontalidad.

Abrirlo, crearlo y disfrutarlo es urgente, vital  y necesario. Y lo mas importante: es fundamental distinguir el vacío de poder de la mera sustitución de un Mandamás por otro Mandamás.

La condena de Haití

Por Luis Bruchstein

El asesinato del presidente Jovenel Moise en Haití, por una banda parapolicial, de las más de 70 que existen en ese país, ha generado el temor de que se produzca una nueva intervención internacional seguramente encabezada por Washington o de que se afiance el poder territorial de las bandas de narcos parapoliciales.

Moise estaba por salir de la presidencia. En el caos haitiano, hacía más de un año que era una especie de presidente interino sin respaldo. Y no hay nadie que lo pueda suceder con el peso suficiente para contener el descontento popular por una situación económica calamitosa. Y menos para reducir a los grupos violentos cuya existencia alentaron tanto Moise como otros dirigentes para reprimir el descontento.

Al parecer, uno de estos grupos, que subsisten con el narcotráfico y otros delitos, sería responsable del asalto a la casa del presidente Moise, –-un rico empresario bananero— y de su asesinato.

La crisis en Haití es otro eslabón en la cadena de tragedias políticas a la que fue condenado el primer país de América Latina en independizarse y abolir la esclavitud. El ejemplo de los esclavos generando sociedades libres y más igualitarias era insoportable a principios del siglo XIX para las sociedades colonialistas o esclavistas.

Los independentistas norteamericanos de 1776 tendrían que haber recibido con alborozo a la nueva nación que surgía en Latinoamérica, pero la mayoría de ellos era esclavista y sólo vieron un ejemplo peligroso que podría extenderse.

Deuda

La declaración de la independencia haitiana fue en 1804, pero recién en 1825 fue aceptada por Francia a cambio de una enorme indemnización que el nuevo país demoró dos siglos en amortizar, durante los cuales la enorme deuda taponó la economía y condenó a sus habitantes a una miseria profunda. Haití es el país más pobre del Continente americano.

En 1915, Estados Unidos invadió Haití e impuso un protectorado. En esa época había hecho lo mismo con Puerto Rico, intervino la aduana de República Dominicana, impuso la enmienda Platt a Cuba e invadió Nicaragua.

Haití no pudo levantar cabeza, condenado por su origen esclavo afroamericano. Se sucedieron los dictaduras y la miseria hasta que en 1957 asumió el médico rural Francois Duvalier, con un discurso antimperialista que rápidamente viró hasta convertirse en aliado de Estados Unidos. Papá Doc y su grupo parapolicial, los Tonton Macoute, se convirtieron en el paradigma de las dictaduras terroristas latinoamericanas.

Baby Doc

A Papa Doc lo reemplazó su hijo Jean-Claude, conocido como Baby Doc (foto), que fue derrocado en 1986 por un gobierno militar que dió elecciones en 1990 cuando fue elegido por aplastante mayoría el sacerdote salesiano formado en la teología de la liberación, Jean Bertrand Aristide. Su gobierno popular duró siete meses. Aristide se refugió en Estados Unidos donde había una colonia numerosa de haitianos.

Ante la inestabilidad permanente de la dictadura militar y la presión de la migración multitudinaria de haitianos que huían de la miseria, el presidente Bill Clinton volvió a invadir Haití, pero esta vez para reponer a Aristide. El popular sacerdote resistió las presiones, se negó a privatizar las empresas estatales, pero las concesiones en el plano económico hicieron fracasar su gobierno y terminó exiliado en Sudáfrica.

Esa es la historia de un Haití azotado también por terremotos y huracanes, calamidades que hicieron aún más precaria la vida de los sectores populares.

El presidente asesinado era aliado de los Estados Unidos, había llegado a un acuerdo con el Fondo Monetario y sus representantes levantaban la mano en la OEA junto con el hombre Washington, el secretario general Luis Almagro. En el esquema de poder clandestino, Moise estaba aliado con uno de los grupos paramilitares más poderosos, asentado en Puerto Príncipe. Pero en los últimos meses se había producido un distanciamiento entre el mandatario y “Barbacue”, el jefe de ese grupo, que convocó al pueblo a las armas. Moise había pedido ayuda a la OEA para combatir a los paramilitares.

Estados Unidos (su lado agusanado) censura su propia historia

Jorge Majfud

La revisión de la historia desde una perspectiva crítica del racismo (“critical race theory”), el esclavismo en nombre de la libertad y la civilización y el imperialismo (también, en nombre del la libertad y la civilización) ha levantado polvo, gritos y lágrimas en este país. De repente, en cuestión de semanas, ha comenzado un duro debate nacional (más bien, una guerra cultural) sobre la revisión de la historia por sus pecados raciales y hasta se han aprobado leyes urgentes en estados como Florida, por las cuales queda terminantemente prohibida la revisión de la historia en los centros de enseñanza, algo muy primitivo y fascista, pero que está instalado en “la gran democracia y líder del mundo libre”.

En Florida, el gobernador pro-Trump y muy probable pre candidato a la presidencia en 2024, Ron DeSantis (¿por qué los más obtusos nacionalistas son siempre descendientes de aquellos que fueron perseguidos, como irlandeses, italianos, judíos o hispanos? ¿por qué esa necesidad pornográfica de sentirse integrados y aceptados?) no sólo ha firmado leyes contradiciendo otras leyes, aprobando que los estudiantes graben a sus profesores con el propósito de detectar alguna tendencia ideológica (la tendencia de los otros, no la de ellos) sino que, además, se ha prohibido por ley la enseñanza de cualquier revisión de la historia que ponga en evidencia el racismo, la ideología y la práctica esclavista de este país. Es fascismo con esteroides, pero también con una máscara democrática, la misma máscara de siempre. La negativa de discutir algo no es otra cosa que una burda confesión.

Hasta algunos generales del ejército de EE.UU, como el general Mark Milley, han tomado partido por aceptar la revisión, cosa que ha puesto furiosos a los fanáticos “patriotas y nacionalistas” que lo discuten por las Redes sociales, estimulados por años de frustraciones personales y por galones de cerveza.

De esta forma tan elegante, patriótica, heredera de la Confederación esclavista del siglo XIX y de los más sofisticados complots del siglo XX, “La frontera salvaje. 200 años de fanatismo anglosajón en América Latina” queda de facto prohibida en las instituciones de enseñanza (directamente en aquellas de educación bilingüe y por referencia a todas las demás), aunque no se la nombre.

Mejor no nombrarla.

Jorge Majfud es escritor uruguayo-estadounidense. Profesor en la Jacksonville University.

El Gobierno de Trump ha ejecutado a más estadounidenses que todos los estados juntos

La Administración Trump terminó con la vida de 10 prisioneros en un 2020 caracterizado por un número inédito de ejecuciones ordenadas por el gobierno federal. La oleada de ejecuciones se saltó una norma histórica y fue en contra de la tendencia de los últimos años en Estados Unidos, donde el número de ejecuciones estaba en declive.

El informe de fin de año del Centro de Información sobre la Pena de Muerte (DPIC, por sus siglas en inglés) analiza la extraordinaria sed de sangre que ha caracterizado a la Administración Trump. En los últimos años, el informe anual había dejado constancia de una disminución ininterrumpida en el número de ejecuciones. Todas, además, habían sido ordenadas por las autoridades de los estados, no por el gobierno central.

Récord a la baja

A nivel estatal, la tendencia se confirmó también en 2020, con la pandemia del coronavirus conteniendo un número de ejecuciones programadas que ya era bajo. Solo se aplicó la pena de muerte en cinco estados: Alabama, Georgia, Missouri, Tennessee y Texas. Y solo en Texas hubo más de una. Desde 1983, este ha sido el año con un menor número de ejecuciones a cargo de los estados.

Los estados ejecutaron a siete personas (tres de ellas, en Texas), frente a las 10 personas que fueron ajusticiadas por el gobierno federal. Pese a la oleada de muertes ordenadas por el gobierno federal, la suma total sigue dando el menor número de ejecuciones judiciales en Estados Unidos desde 1991.

En medio de esa tendencia descendente, las acciones de la Administración Trump se destacan como una grotesca anormalidad. Según Robert Dunham, director ejecutivo del DPIC y autor principal del informe, «las políticas de la Administración no sólo están desfasadas con las prácticas históricas de los presidentes anteriores, sino que también están completamente desfasadas con las prácticas estatales actuales».

Una parte de la explicación tiene que ver con la negativa deliberada de Trump de tomarse en serio el coronavirus. A diferencia de los estados con pena de muerte, el gobierno federal insistió en seguir adelante con las ejecuciones programadas. El resultado fue un brote de COVID-19 en la cárcel de Terre Haute, en Indiana, donde el informe del DPIC documenta el contagio de al menos nueve miembros de los equipos de ejecución.

El desdén del presidente saliente

Pero el dato más importante de las ejecuciones federales en 2020 ha sido el desdén mostrado por la Administración Trump hacia las normas establecidas, y su determinación de llevar la pena de muerte más allá de los límites incluso para los estándares de los que apoyan la pena capital.

Desde que el 3 de noviembre Trump perdió las elecciones, el gobierno federal ha ejecutado a tres prisioneros: Orlando Hall, Brandon Bernard y Alfred Bourgeois. La última vez que un presidente saliente ocupó el primer lugar en una ejecución fue en 1889, cuando el gobierno de Grover Cleveland mató a un indio choctaw llamado Richard Smith.

Los tres ejecutados bajo el mandato de Trump como presidente saliente fueron hombres negros. Como destaca el informe del DPIC, en la lista de muertos la disparidad racial sigue siendo notoria. Durante décadas, casi la mitad de los ejecutados han sido personas no blancas.

El informe deja a la luz otros problemas sistémicos en la elección que hizo la Administración Trump de los prisioneros a matar. Lezmond Hill, ejecutado en agosto, era el único prisionero nativo americano en el corredor de la muerte del gobierno federal. Su ejecución ignoró la soberanía tribal sobre el caso así como las objeciones de la nación navajo, contraria a la pena de muerte.

Entre las personas que murieron este año por las prisas del gobierno federal en las ejecuciones figuran dos prisioneros con delitos cometidos cuando eran adolescentes: Christopher Vialva (tenía 19 años) y Brandon Bernard (tenía 18). En casi 70 años, son los primeros delincuentes ejecutados por el gobierno de Estados Unidos debido a un crimen cometido durante su adolescencia.

Peor que Texas

El informe anual de la Coalición de Texas para Abolir la Pena de Muerte (TCADP, por sus siglas en inglés), publicado el miércoles, subraya el dramático contraste entre la agresiva postura de la Administración Trump y la drástica reducción de las ejecuciones a nivel estatal.

Texas, que tradicionalmente ha sido la capital de la pena de muerte en Estados Unidos, ejecutó a tres personas este año, por debajo de las nueve de 2019. La última ejecución, el 8 de julio, fue la de Billy Joe Wardlow. Tenía 18 años en 1993 cuando cometió un robo y un asesinato.

Según Kristin Houlé Cuellar, directora ejecutiva del TCADP, «las circunstancias de su ejecución arbitraria son aún más atroces teniendo en cuenta que hubo legisladores estatales, defensores de la justicia para los jóvenes, expertos en neurociencias y dos jurados del juicio de Wardlow pidiendo un indulto por lo que ahora se sabe sobre el desarrollo del cerebro en los adolescentes».

Hubo algunas buenas noticias. En marzo, Colorado se convirtió en el vigesimosegundo estado en abolir la pena de muerte. Louisiana y Utah llevan 10 años sin ejecutar a nadie.

Joe Biden, el presidente electo, ha prometido terminar con la pena de muerte. Pero hasta que el 20 de enero entre en la Casa Blanca, Trump sigue al mando. Antes de que termine, tres prisioneros federales más podrían morir, incluyendo a la única mujer en el corredor federal de la muerte.

Rincón de poseía de EL Andaluz

Poesía de Nilver Aguado Villena

DE VUELTA AL PAGO

Caramba que estoy contento

Se me vienen viejos pensamientos

De ver mi valle querido

Con su lindos campos floridos

Divisar desde la lejanía

Los maizales y campiñas

Donde mi padres trabajaban

con el canto de  las chulupias

Allí nada te a de faltar

Por que siempre se a de gozar

Del cariño de padre y madre

Que eso nunca se a de olvidar

  Ya es tiempo de pascua vidita

Los violines empiezan a llorar

   Sáquenme un mate de chichita

 Que las penas quiero olvidar

Ya me voy ya me estoy yendo

Por la sendas del olvido

Total no a de faltar un amigo

Para coplear por el camino

Poesía de Leopoldo María Panero

La poesía destruye al hombre

La poesía destruye al hombre
mientras los monos saltan de rama en rama
buscándose en vano a sí mismos
en el sacrílego bosque de la vida
las palabras destruyen al hombre
¡y las mujeres devoran cráneos con tanta hambre
de vida!
Sólo es hermoso el pájaro cuando muere
destruido por la poesía.

Ars Magna

Qué es la magia, preguntas
en una habitación a oscuras.
Qué es la nada, preguntas,
saliendo de la habitación.
Y qué es un hombre saliendo de la nada
y volviendo solo a la habitación.

A mi madre

(reivindicación de una hermosura)

Escucha en las noches cómo se rasga la seda
y cae sin ruido la taza de té al suelo
como una magia
tú que sólo palabras dulces tienes para los muertos
y un manojo de flores llevas en la mano
para esperar a la Muerte
que cae de su corcel, herida
por un caballero que la apresa con sus labios brillantes
y llora por las noches pensando que le amabas,
y dice sal al jardín y contempla cómo caen las estrellas
y hablemos quedamente para que nadie nos escuche
ven, escúchame hablemos de nuestros muebles
tengo una rosa tatuada en la mejilla y un bastón con
empuñadura en forma de pato
y dicen que llueve por nosotros y que la nieve es nuestra
y ahora que el poema expira
te digo como un niño, ven
he construido una diadema
(sal al jardín y verás cómo la noche nos envuelve)

El noi del sucre

Tengo un idiota dentro de mí, que llora,
que llora y que no sabe, y mira
sólo la luz, la luz que no sabe.
Tengo al niño, al niño bobo, como parado
en Dios, en un dios que no sabe
sino amar y llorar, llorar por las noches
por los niños, por los niños de falo
dulce, y suave de tocar, como la noche.
Tengo a un idiota de pie sobre una plaza
mirando y dejándose mirar, dejándose
violar por el alud de las miradas de otros, y
llorando, llorando frágilmente por la luz.
Tengo a un niño solo entre muchos, as
a beaten dog beneath the hail, bajo la lluvia, bajo
el terror de la lluvia que llora, y llora,
hoy por todos, mientras
el sol se oculta para dejar matar, y viene
a la noche de todos el niño asesino
a llorar de no se sabe por qué, de no saber hacerlo
de no saber sino tan sólo ahora
por qué y cómo matar, bajo la lluvia entera,
con el rostro perdido y el cabello demente
hambrientos, llenos de sed, de ganas
de aire, de soplar globos como antes era, fue
la vida un día antes
de que allí en la alcoba de
los padres perdiéramos la luz.

Himno a Satán

«Ten piedad de mi larga miseria»

Le fleurs du mal
Charles Baudelaire

Tú que eres tan sólo
una herida en la pared
y un rasguño en la frente
que induce suavemente a la muerte:
tú ayudas a los débiles
mejor que los cristianos
tú vienes de las estrellas
y odias esta tierra
donde moribundos descalzos
se dan la mano día tras día
buscando entre la mierda
la razón de su vida;
yo que nací del excremento
te amo
y amo posar sobre tus manos delicadas mis heces.
Tu símbolo es el ciervo
y el mío la luna:
que caiga la lluvia sobre
nuestras faces
uniéndonos en un abrazo
silencioso y cruel en que
como el suicidio, sueño
sin ángeles ni mujeres
desnudo de todo
salvo de tu nombre
de tus besos en mi ano
y tus caricias en mi cabeza calva
rociaremos con vino, orina y sangre
las iglesias
regalo de los magos
y debajo del crucifijo
aullaremos.

España, el raro país europeo que se enorgullece de su pasado colonial

Luis Gonzalo Segura

En los últimos años, la mayoría de los países europeos y sus principales ciudades han comenzado a rendir cuentas por su pasado colonial, aunque de momento las devoluciones solo asciendan a una ínfima parte de lo arrebatado. Y es que nos encontramos en las fases iniciales de un proceso de restitución que, de no mediar cataclismo, debería convertirse en uno de los más importantes y emblemáticos del siglo XXI. Sin embargo, cuando he afirmado la mayoría de los países europeos no me refería, lamentablemente, a España, pues este reino impuesto por un dictador suele situarse como una Europa diferente. Spain es –demasiado– different de Alemania, Francia o Países Bajos. 

La tímida rendición de cuentas 

El pasado 1 de julio, en un acto celebrado en Ámsterdam con motivo de la abolición de la esclavitud, la alcaldesa de la ciudad, Femke Halsema, pidió perdón por el exceso y la ostentación colonial de la capital holandesa, en la que todavía son visibles bustos de esclavos en las fachadas de algunos edificios. Algo que sorprenderá a más de uno y que poco tiene que ver con la imagen actual de la ciudad, una de las más abiertas a la multiculturalidad, pero que muestra una realidad incuestionable y, sobre todo, imborrable: Ámsterdam se cimentó sobre el comercio de personas y su explotación, ya fuera en África o en el Caribe. Este acto, coincide, además, con la recomendación al Estado, por parte del ministerio del Interior neerlandés, de pedir perdón por el crimen contra la humanidad perpetrado por las prácticas coloniales.

Los Países Bajos no solo son un caso aislado, sino parte de una pequeña ola que comienza a expandirse por el Viejo Continente. De hecho, el proceso de revisión del pasado colonial comenzó en Europa con la llegada del siglo XXI, cuando Francia aprobó en el año 2001 una ley –Ley Taubira– con la que pedía perdón por la trata de esclavos, y ha recibido un gran impulso con el movimiento Black Lives Matter. Y es que desde que los blancos, europeos también, hemos descubierto que las vidas negras importan no son pocos los que se acuerdan no solo de las actuales, sino también de aquellas que fueron aplastadas en el pasado. Por ello, Francia ha pedido perdón por el genocidio en Ruanda en 1994 y Alemania ha hecho lo propio con el perpetrado en Namibia entre 1904 y 1908 y ha asumido una reparación de 1.100 millones de euros. 

No solo son países, sino que también instituciones culturales como los museos han comenzado a pedir tímidas disculpas y a devolver parte de lo expoliado. Instituciones que se encuentran en una posición muy delicada por el espinoso proceso que se atisba, pues la devolución de lo expoliado supondría para no pocos museos occidentales una merma considerable cuando una quiebra irreparable. Francia ha comenzado la devolución de piezas expoliadas a Benín y Senegal, el museo Británico se enfrenta a varias reclamaciones para devolver gran cantidad de obras expoliadas y Holanda ha elaborado un informe en el que se incluyen 450.000 piezas coloniales robadas que deberían ser devueltas, incluida una calabaza de plata de Curazao. Más de un museo europeo puede quedar convertido en un solar, lo que, obviamente, supone un considerable freno al proceso. 

Proceso, además, que no es sencillo, pues, en la mayoría de los casos, los museos se niegan a devolver gran parte de lo expoliado y a lo máximo que llegan es a afirmar que sus exposiciones gozarán de una óptica no colonial. Es el caso de Alemania, donde se encuentra el busto de Nefertiti, una de las decenas de miles de piezas expoliadas de forma aparentemente legal, pues fueron adquiridas mediante transacciones en las subyace un evidente componente de estafa. Como si cualquiera de nosotros tuviera una obra maestra en su casa y se la compraran por una cantidad que para nosotros fuera un dineral, pero que no constituye nada más que una ínfima parte del valor real. Por ello, la única óptica no colonial posible en esta historia es la devolución. 

¿Y España? 

España no solo no ha restituido las 122 piezas del tesoro de Quimbaya solicitado por Colombia ni ha dado los primeros pasos en el tortuoso camino de asumir la culpa y pedir perdón, sino que ni siquiera guarda silencio al respecto. España, en contra de la corriente europea, está más por la apología colonial, lo que quizá se deba a que todavía no ha asumido, no ya que no es un imperio, sino que no volverá a serlo y, lo que es peor, que de seguir creyéndose Imperio cada día se verá más sola y troceada. Porque España sigue creyendo ser Imperio como el trastornado sigue creyendo que es Napoleón. Igual. 

Y es que solo la temeridad, la insolencia o la ignorancia pueden provocar que, tanto el Gobierno español como el rey de España o el Ayuntamiento de Madrid, sigan loando públicamente a la Legión española. Una unidad militar íntimamente relacionada con el franquismo y el fascismo, por un lado, y con el colonialismo, por el otro. Baste señalar las palabras de Margarita Robles en las que afirmó que «la Legión representa lo mejor de la Historia de España», la orgullosa presidencia de Felipe VI del centenario de la Legión, el enorme cariño que la ciudadanía española guarda por esta unidad militar o la instalación de una estatua conmemorativa en la ciudad de Madrid. Una estatua que, además, representa a uno de los primeros legionarios, cuyo pasado quedó trágicamente ligado al colonialismo en el Rif, donde los legionarios cometieron múltiples barbaridades, entre las que destacaron cercenar cabezas y exhibirlas orgullosos. Incluso en desfiles. 

Tal es el dislate en España que, recientemente, el Gobierno confirmó –a una pregunta parlamentaria– la existencia de una unidad dentro de la Legión denominada ‘Comandante Franco’ –algo así como si hubiera una unidad en Alemania denominada ‘Cabo Adolf Hitler’–. Lo ha hecho al tiempo que ha advertido que no piensa cambiar tan infame nombre, por increíble que pueda parecer, pues el Gobierno español considera que la Bandera ‘Comandante Franco’ hace referencia a los inicios legionarios del sanguinario y cruel dictador español –la Legión fue fundada en 1921–. Como si los inicios legionarios, coloniales, no fueran tan terribles, o más, que los años posteriores en los que las violaciones, las torturas, las mutilaciones, los asesinatos y las masacres jalonaron el pecho de la Legión de infaustas medallas al mérito militar. Al fin y al cabo, y por desgracia para muchos españoles, sólo eran cabezas de rifeños las que se cortaron y exhibieron con no poco orgullo.

Una postura española que sorprende a muy pocos en Latinoamérica –e incluso en gran parte de España–, pues cuando el presidente de México solicitó en marzo de 2019 a España que pidiera perdón por su pasado colonial, no solo fue tratado por extravagante, indecente e indocumentado, sino que fue duramente respondido por el Gobierno español de Pedro Sánchez, negando incluso las acusaciones. Una posición de superioridad moral y negación de la realidad ciertamente muy colonial que, lamentablemente, parece que tardará en decaer.  

No obstante, España llega casi siempre tarde a todos los eventos importantes, al menos a los más relevantes de los últimos siglos, por lo que no es de extrañar que en cuanto al revisionismo colonial, la petición de perdón o la reparación y la restitución económica, material y moral por el abuso colonial en América Latina o el norte de África ni siquiera se haya aseado. Y es que España sigue creyendo que es un Imperio. Un Imperio sin cordura y sin perdón.

La toma de Samaipata por la guerrilla del Che el 6 de julio de 1967

Por: Prof: Marianela Espejo Riguera

El día 5 se disponían a partir, los campesinos con sus familiares, querían irse con los guerrilleros.   Sobre este hecho, el Che anotó que las familias, con sus enseres se movilizaron para escapar a las repre¬salias del Ejército, que caminaron entre bueyes, chanchos (cerdos) y gallinas de los campesinos hasta Lagunillas, nombre de un poblado y un río en la provincia de Florida. Les sirvió de guía un campesino de nombre Ramón.

El día 6 de julio de 1967 por la mañana los guerrilleros siguieron para Peña Colorada y llegaron a una casa donde estaba una mujer sola. Por la noche el Che envió a 6 guerrilleros para tomar  Samaipata, capital de la provincia Florida, a 120 kilómetros de  Santa Cruz de la Sierra, en la principal carretera de Bolivia que la comunica con Cochabamba, Oruro, Sucre y La Paz. Es una de las poblaciones de mayor tránsito, donde se detienen los ómnibus y los viajeros bajan para comer.

En la acción participaron el peruano Juan Pablo Chang-Navarro, junto a los bolivianos Coco Peredo, Mario Gutiérrez Ardaya (Julio) y Aniceto Reynaga y los cubanos René Martínez Tamayo (Ricardo) y Alberto Fernández Montes de Oca (Pacho),

Relató Pacho que tomaron preso a un soldado y un teniente, con quienes salieron para el cuartel para realizar un ataque comando. El teniente dio las señales a la posta y al abrirse la puerta apresaron a 5 soldados armados con ZV30 y 2 máuseres. Un soldado resultó muerto. A estos 5 se sumarían 5 más que estaban durmiendo.

Los guerrilleros llegaron por la tarde a la casa del alemán Enrique Stember y que éste fue hasta el poblado Las Cuevas y utilizando un teléfono informó a los militares, quienes trataron de movilizar a la población y se situaron en puntos estraté¬gicos.

Los servicios secretos norteamericanos valoraron la acción como una gran derrota para el ejército boliviano. Con otra intención, los jefes militares de la VIII División exageraron el número de guerrilleros participantes y que se encontraban entre ellos comandantes Vietcong, para justificar el fracaso militar y poder solicitar mayor ayuda de los Estados Unidos.

Ernesto Che Guevara Era un marxista autodidacta que luchó por el socialismo para reemplazar al capitalismo. … Es el ícono de la izquierda en América Latina y el mundo, rechazó las injusticias y la rebeldía ante un sistema que generaba y aún genera profundas desigualdades sociales. (recopilación Ernesto Guevara. Diarios de motocicleta. Paco Ignacio Taibo)