Los servicios de seguridad iraníes mataron a Asra Panahi tras allanar su escuela la semana pasada, lo que provocó más protestas en todo el país. Al menos 23 menores murieron debido a la represión de las manifestaciones

Más protestas estallaron en Irán este fin de semana tras la muerte de una adolescente que fue supuestamente golpeada por las fuerzas de seguridad por negarse a cantar una canción a favor del régimen teocrático.

Según el Consejo de Coordinación de las Asociaciones Comerciales de Docentes de Irán, Asra Panahi, de 16 años, murió después de que las fuerzas del régimen allanaron la escuela secundaria de niñas Shahed, en Ardabil, el 13 de octubre y exigieran que un grupo de niñas cantara un himno que elogiara al líder supremo de Irán, el ayatollah Ali Khamenei.

Cuando se negaron, las fuerzas de seguridad golpearon a las alumnas, lo que provocó que varias niñas fueran llevadas al hospital y otras arrestadas. El viernes, según los informes, Panahi murió en el hospital por las heridas sufridas en la escuela.

El hecho provocó más protestas este fin de semana, en particular en la ciudad de Ardebil, en el norte del país.

Un funcionario de seguridad citado por la agencia estatal IRNA negó que sus fuerzas de seguridad fueran responsables y dijo que Panahi murió a causa de un problema cardíaco crónico, una versión que recordó la que el régimen dio tras la muerte de Masha Amini, la joven kurda muerta tras ser detenida por la policía religiosa por violar el estricto código de vestimenta de la República Islámica.

Las estudiantes de secundaria se han convertido en una fuerza poderosa después de que se hicieran virales los videos de las aulas de las alumnas agitando sus hijabs en el aire, tomando fotos de los líderes supremos de Irán y gritando consignas -como “Mujer, vida, libertad”- contra el régimen en apoyo de Mahsa Amini.

Las autoridades iraníes respondieron lanzando una serie de redadas en escuelas de todo el país la semana pasada, con videos que parecían mostrar a los oficiales irrumpiendo en las aulas, arrestando violentamente a niñas en edad escolar y empujándolas hacia autos que esperaban, y disparando gases lacrimógenos contra edificios escolares.

En un comunicado publicado el domingo, el sindicato de docentes de Irán condenó las redadas “brutales e inhumanas” y pidió la renuncia del ministro de Educación, Yousef Nouri.

La noticia de la muerte de Panahi ha movilizado aún más a las estudiantes de todo el país para organizarse y unirse a las protestas, que ya cumplieron un mes, durante el fin de semana.

Este martes, la ONU dijo que 23 menores han sido asesinados y muchos otros han quedado heridos en la represión de las protestas, al ser blanco de disparos con municiones reales o con perdigones de metal a corta distancia, o sufrir palizas brutales.

“Ciertas escuelas han sido allanadas y los niños arrestados por las fuerzas de seguridad. Algunos directores también habrían sido arrestados”, dijo hoy la portavoz de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, Ravina Shamdasani.

El organismo tiene constancia de que el propio Ministerio de Educación iraní confirmó hace unos días que un número indeterminado de niños habían sido enviados a centros de tratamiento psicológico después de ser detenidos en las protestas antigubernamentales. Según el último informe del grupo de Derechos Humanos de Irán, 215 personas, incluidos 27 menores, han muerto en las protestas en todo el país, hasta el 17 de octubre.

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