Marcos Orellana llegó a Bolivia y expresó su preocupación por lo que sucede en el país por el uso del mercurio en la minería aurífera. Es el Relator Especial de la Organización de Naciones Unidas (ONU) sobre Sustancias Tóxicas y Derechos Humanos lamentó que Bolivia esté aumentando las injusticias ambientales por el uso del metal en ríos que desembocan en la cuenca amazónica. El funcionario internacional pide al Gobierno de Luis Arce terminar con el plan de acción para evitar el desangre del medio ambiente y de comunidades indígenas.

-¿Preocupado por lo que pasa en Bolivia?

Claro. Esa preocupación la he manifestado en cartas a delegaciones que son las herramientas que utiliza la Relatoría para expresar a los gobiernos las preocupaciones sobre los tóxicos que afectan los derechos humanos de las personas

-Uno de ellos es el mercurio. ¿Cómo ven la utilización de este metal en Bolivia?

La Relatoría tiene el mandato de abordar el ciclo de vida de los químicos y desechos, y esa temática es amplia, involucra una diversidad de temas y uno de ellos es el mercurio, el mercurio en relación con la pequeña minería aurífera.

 Ahí hay una gran preocupación porque la comunidad internacional abordó exclusivamente al mercurio debido a la alta peligrosidad que tiene este metal. El instrumento internacional es comprensivo, es robusto y está teniendo éxito, está funcionando, excepto en lo que dice con relación a la pequeña minería aurífera.

Ahí el mercurio ha ido en aumento, en vez de ir en descenso y eso en parte es por ciertas brechas que tiene el convenio que autoriza el comercio y uso del mercurio en la pequeña minería aurífera, pero lo hace en el sentido de enfoque de gradualidad y reduciendo, pero lo que vimos es que en algunos países ha ido aumentando y esa es una gran preocupación, porque el mercurio no solo afecta en primera línea a los mineros y sus familias, sino también es causa de graves injusticas ambientales a pueblos indígenas que viven aguas abajo que dependen de sus ríos para su sustento alimentario y para su cultura y también el mercurio es un metal persistente, que se acumula y que es capaz de ser transportado a larga distancia y genera problemas de pasivos ambientales y contaminación que requieren de una estrategia de limpieza, porque no se limpia solo.

-Con esos antecedentes, ¿Bolivia está cumpliendo el convenio de Minamata?

El convenio Minamata en el contexto de la minería aurífera les exige a las partes tomar medidas para reducir el uso de mercurio y en lo posible eliminarlo. La información que mi Relatoría ha recibido apunta a lo contrario, no a la reducción sino al aumento y eso es ciertamente problemático. Una de las estrategias principales que utiliza el convenio de Minamata para abordar la temática del mercurio en la pequeña minería aurífera es la realización de planes de acción nacional en aquellos países donde el problema existe. Y Bolivia ha notificado a la secretaría de que tiene una producción aurífera más que insignificante y que el mercurio es un tema dentro de esa actividad. Desde ese momento le corren ciertos plazos para elaborar un plan de acción nacional y veo con preocupación que esos plazos han avanzado, pero todavía el plan de acción nacional no ha sido promulgado ni implementado. Además, tampoco se trata de realizar un plan de acción nacional contratando algunas consultoras internacionales, sino más bien un proceso participativo que genere dialogo social donde puedan participar cooperativas mineras, pueblos indígenas, donde puedan participar todos los actores que conocen de la problemática y puedan ofrecer soluciones, porque al fin de cuenta lo que busca el plan de acción es solucionar los problemas del mercurio en el medio ambiente y los derechos de las personas.

-¿Bolivia tiene casos solamente de contaminación de mercurio o existen otros metales o químicos que están en investigación?

La Relatoría de tóxicos y derechos humanos es un mandato global del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y abarca lo que es el ciclo de vida de los químicos y desechos. Entonces, aborda problemáticas asociadas al plomo, al cadmio, al arsénico, a todo tipo de actividades industriales, contaminaciones de diversos tipos, químicos sintéticos. En el trabajo de la Relatoría en diferentes países de la región tuve la oportunidad de enfocarme en tema de agroquímicos, de plomo en la sangre de los niños, en los efectos de los hidrocarburos por derrames en los pueblos indígenas, de los efectos del glifosato en los cultivos, o sea la lista de problemáticas asociadas a tóxicos es larga y los países de la región enfrentan grandes desafíos, sobre todo a esos problemas.

-¿Qué recomendaciones se la hace al Estado boliviano sobre el tema del mercurio?

Las recomendaciones concretas al Estado boliviano surgen a partir de lo que es el convenio de Minamata. La implementación cabal de ese convenio, en realizar, por ejemplo, programas de educación y de diseminación de información. El Gobierno boliviano ha tomado ciertas medidas y eso es importante, pero hay mucha oportunidad para seguir avanzando. Me encontré en varias situaciones con mucha desinformación en comunidades de mineros, de indígenas, que no conocen a cabalidad cuáles son los riesgos asociados al mercurio, y las personas que no saben cuáles son estos riesgos no están en condiciones de tomar las medidas necesarias para protegerse y realmente tomar las medidas para la reconversión tecnológica que significa dejar de lado el mercurio y hacer minería con otras herramientas…

-¿Se puede?

Se puede y es mucho más eficiente. El mercurio es un método sumamente ineficiente para extraer oro. Hay otros métodos que son mucho más eficientes y por lo mismo esta reconversión tecnológica no solo les permitiría a las cooperativas de mineros tener mayor ingreso sino realizar una actividad sin un impacto del mercurio comunidades abajo, sin estar contribuyendo a grandes problemas de injusticias ambientales.

-¿Y por qué cree eso no sucede en Bolivia?

Para que eso suceda el Gobierno de Bolivia necesita elaborar un plan de acción y para eso hay también cooperación internacional que permita esta reconversión tecnológica y dejar de lado el mercurio.

-¿Bolivia es el país en la región que más utiliza mercurio?

Bolivia se ha transformado en la región y en el mundo en uno de los mayores importadores de mercurio. Eso sin duda que es problemático porque el esfuerzo de la comunidad internacional, a través del convenio de Minamata, es la reducción del mercurio y su eventual eliminación en procesos industriales. Entonces, ver que las importaciones del mercurio exponencialmente fueron en aumento en Bolivia durante muchos años es sin duda problemático. Esta es sin duda una razón para ya estar preocupados, pero hay más. A Bolivia se introduce más mercurio del que utilizan las cooperativas mineras en sus operaciones, entonces hay un excedente que es exportado, muchas veces ilegalmente, a otros países de la cuenca amazónica, y esto genera minería ilegal en Perú, Ecuador, Colombia y Brasil. Hay otras fuentes de mercurio para la minería ilegal en la región como es el mercurio que entra por Venezuela o por Guyana. Entonces vemos que desde el norte entra mercurio de manera ilegal y desde el sur a través de Bolivia también entra mercurio. El hecho de que Bolivia no esté controlando adecuadamente el comercio y uso de mercurio significa que está agravando lo que es un problema regional en minería ilegal con los consecuentes impactos con los derechos humanos y medio ambiente.

-¿ Y esto también atrae otros tipos de delitos?

Sin duda que hay grandes desafíos. La minería aurífera con mercurio genera minería ilegal y la minería ilegal está asociada a una serie de vulneraciones de derechos humanos que son tremendamente graves como la trata de personas, la trata de niñas para la explotación sexual, como es el trabajo esclavo y esto lo reporté al Consejo de Derechos Humanos, como ha habido situaciones en la que personas han sido esclavizadas para trabajar en las minas, hay narcotráfico y es un problema en el sentido de que los cárteles han incorporado al mercurio dentro de los productos ilegales que trafican, entonces todo esto genera debilidad institucional, genera corrupción, coaptación, genera división en las mismas comunidades. Hay situaciones donde por necesidad y por ignorancia comunidades indígenas empiezan a practicar minería aurífera con mercurio y eso nunca se vio antes y genera divisiones entre los mismos pueblos indígenas, entonces hay conflictividad social, violaciones de derechos humanos y sin hablar de lo que es la tremenda degradación ambiental, lo que es la deforestación, la pérdida de biodiversidad y en un contexto de emergencia climática realmente los países no pueden darse el lujo de seguir perdiendo cobertura boscosa, esos son los pulmones del mundo que nos permiten tener una esperanza de que la emergencia de cambio climático pueda ser solucionada también.

-¿Tuvo contacto con alguien de Gobierno de Bolivia?

Yo he tenido la oportunidad de enviar cartas de delegación y he recibido respuestas, lo cual valoro mucho por conocer las perspectivas del Gobierno. En este momento estoy en Bolivia para participar en una actividad académica, entonces no es el marco oficial para realizar actividades de reuniones con el Gobierno.

Ya a la Relatoría le llegó información de comunidades en pequeñas islas Estado en el Pacífico, a miles de kilómetros de lugares donde se practica la minería aurífera, que sin embargo están sufriendo de los impactos del mercurio en su sangre y en su alimentación. Sin duda es un problema tremendamente preocupante y que requiere una acción decidida y determinada ahora.

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