Nilufar Hamedi, la primera periodista que reveló el caso de la detención y muerte de Mahsa Amini a manos de la policía de la moralidad iraní, fue detenida ayer en su casa y trasladada a una cárcel desconocida. También han sido detenidas otra reportera y una fotógrafa. Su periódico, el Shargh Daily,  ha sido el que ha informado de la situación.

Nueve días después de la muerte de la joven de 22 años las protestas continúan sacudiendo Irán. Las autoridades no informan del número de fallecidos, pero la televisión estatal  afirmó hoy que ascienden ya a 41.

“Lamentablemente 41 personas han perdido la vida en los disturbios de los últimos días en diferentes partes del país”, informó la televisión IRIB.

El canal estatal matizó que se trata de su propio recuento y no de datos oficiales.

Al menos 17 periodistas detenidos

El Comité para la Protección de los Periodistas ha reportado la detención al menos de 17 informadores en Irán desde que comenzaron las protestas.

Por su parte, la Asociación de Periodistas de Teherán informó de la detención de 10 miembros de los medios de comunicación de la región.

«Es necesario enfatizar por enésima vez que desde un punto de vista profesional, la cobertura de protestas no es diferente de la cobertura de terremotos, inundaciones, inauguraciones de fábricas o a la publicación de estadísticas de divorcio», dijo la asociación capitalina, que pidió la liberación de sus «compañeros».

Entre los detenidos se encuentra la periodista Nilufar Hamedi, que fue de las primeras en reportar la muerte de Amini.

Además, el conocido activista Hossein Ronaghi, que compartía vídeos e informaciones de las protestas en redes sociales, también fue detenido.

Nuevas muestras de apoyo al Gobierno

El Gobierno organiza este domingo nuevas marchas en apoyo del régimen en una repetición de lo que ya hiciera el viernes, cuando miles de iraníes marcharon en defensa del velo islámico y en oposición a las protestas por la muerte de la joven de 22 años.

Amini fue detenida el martes de la pasada semana por la llamada Policía de la moral en Teherán, donde se encontraba de visita, y fue trasladada a una comisaría para asistir a «una hora de reeducación» por llevar mal el velo.

Murió el viernes 16 en un hospital adonde llegó en coma tras sufrir un ataque al corazón, que las autoridades han atribuido a problemas de salud, algo rechazado por la familia.

Las protestas tras conocerse su muerte y desde entonces se han repetido manifestaciones a lo largo del país y fuertes choques con las fuerzas de seguridad.

Las autoridades no informan del número de detenidos totales, pero solo la provincia de Guilan informó ayer de la detención de 736 «alborotadores».

Atajar las protestas

El presidente iraní, Ebrahim Raisí, llamó ayer sábado a actuar de forma “decisiva» contra los que se oponen a la seguridad y tranquilidad del país» y pidió que se «separe la protesta y la perturbación del orden público».

El Gobierno del ultraconservador Raisí ha aumentado en los últimos meses la presión para que las mujeres cumplan con las estrictas reglas de vestimenta y usen bien el velo, obligatorio desde la revolución de 1979 liderada por el ayatolá Ruholá Jomeiní.

Entre las medias para atajar las protestas se encuentran la cancelación de las clases presenciales en las Universidades de Teherán, la detención de periodistas y las restricciones de internet.

Las redes móviles están siendo cortadas por las tardes y noches para controlar las protestas, mientras que el internet fijo se encuentra muy ralentizado.

La muerte de Amini ha logrado galvanizar a miles de iraníes a través del dolor y la empatía, a diferencia de otras ocasiones en las que las manifestaciones se redujeron a fragmentados grupos sociales movilizados por asuntos relaciones con la economía.

(Con información de La Vanguardia)

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