Las manifestaciones, que han tenido su epicentro en las zonas de mayoría kurda del noroeste del país, se han extendido a numerosas ciudades, incluida la capital, Teherán

Las autoridades de Irán han afirmado este miércoles que el acceso a Internet podría verse restringido por “motivos de seguridad”, en medio de las protestas desencadenadas por la muerte de una mujer después de ser detenida por llevar mal puesto el velo, unos incidentes que se han saldado hasta la fecha con al menos ocho fallecidos y decenas de heridos.

El ministro de Comunicaciones de Irán, Isa Zarepur, ha recalcado que durante los últimos días “no ha disminuido” el ancho de banda, si bien ha reseñado que “debido a motivos de seguridad y algunas discusiones que existen a día de hoy, podrían adoptarse decisiones por parte de las agencias de seguridad” para limitar el acceso a Internet.

“Analizamos este asunto de forma continua”, ha dicho, al tiempo que ha reiterado que las autoridades garantizan al país “la banda ancha necesaria de forma rutinaria”, según ha recogido la agencia iraní de noticias ISNA.

Las protestas, que han tenido su epicentro en las zonas de mayoría kurda del noroeste del país, se han extendido a numerosas ciudades, incluida la capital, Teherán. En numerosos casos, se ha podido ver a mujeres quemando sus velos en hogueras como gesto de protesta ante la obligatoriedad del uso del hiyab.

El miércoles, el comandante de la policía de Kurdistán, Ali Azadi, anunció la muerte de otra persona, según la agencia de noticias Tasnim.

Además, otros dos manifestantes murieron en la provincia de Kermanshah, indicó el fiscal de esa región, Shahram Karami, citado por la agencia de noticias Fars.

“Desafortunadamente, dos personas murieron en disturbios ayer”, dijo. “Estamos seguros de que esto es obra de agentes contrarrevolucionarios”.

Además de esos decesos, el grupo de defensa de los derechos de los kurdos Hengaw -radicado en Noruega- indicó el miércoles que otros dos manifestantes habían muerto durante la madrugada en la provincia de Azerbaiyán Occidental.

Las víctimas, de 16 y 23 años, murieron en las localidades de Piranshahr, donde se produjeron importantes enfrentamientos, y en la de Urmia, según Hengaw.

Las manifestaciones contra el uso del hiyab han incluido además llamamientos a favor de un cambio de régimen y críticas a la gestión de las autoridades iraníes, protestas que han derivado en una represión que ha incluido el uso de fuego real por parte de las fuerzas de seguridad en ciudades como Shiraz.

Mahsa Amini, de 22 años y miembro de la minoría kurda iraní, fue detenida el 13 de septiembre en la capital, Teherán, por vestir de forma inadecuada. La mujer falleció tres días después de caer en coma tras desmayarse en un centro de detención, en medio de denuncias sobre torturas y malos tratos.

La Policía de Teherán salió el lunes al paso de la polémica y aseguró que la muerte de Amini ha sido un “incidente desafortunado que deseamos que no se repita”, en palabras del comandante de la Policía en Gran Teherán, Sardar Hosein Rahimi. Por su parte, el presidente iraní, Ebrahim Raisi, habló el domingo por teléfono con la familia y prometió una investigación minuciosa para esclarecer lo ocurrido.

En este contexto, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Naser Kanani, criticó el martes a los países occidentales por su “actitud intervencionista” tras la “lamentable” muerte de Amini, al tiempo que pidió que dejaran de lado su “comportamiento oportunista” y el uso de los Derechos Humanos “como una herramienta”.

Kanani criticó que países “conocidos por su largo historial de belicismo y violencia” se dediquen a “dar lecciones sobre Derechos Humanos” y cargó específicamente contra Estados Unidos, al que describió como “el mayor violador de los derechos del pueblo iraní” a través de sus sanciones y su “terrorismo económico”, según un comunicado publicado por el Ministerio de Exteriores iraní en su página web.

En este sentido, dijo que Washington “no está en posición de formular afirmaciones no demostradas y adoptar políticas engañosas para presentarse como un simpatizante del pueblo iraní” y lamentó que “algunos países usen los Derechos Humanos como una herramienta con fines políticos e intenten usar un asunto bajo investigación para perseguir sus objetivos políticos y deseos contra el pueblo y el Gobierno de Irán”.

Por último, Kanani criticó el “doble rasero” de países occidentales que “cierran los ojos ante los continuados crímenes de sus aliados en distintas partes del mundo, incluidos los cometidos contra el oprimido pueblo de Palestina” y afirmó que estas actitudes “demuestran la hipocresía occidental respecto a los Derechos Humanos”.

(Con información de Infobae)

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