El Andaluz/Bermejo

Se trata del Centro de Educación Especial San Antonio (CEESA) que el día de hoy cumple su vigésimo noveno aniversario, el cual a decir de su directora, la profesora Patricia Colodro, es un aniversario muy importante por todos los avances en la educación y la atención que están brindando a los niños, adolescentes y personas mayores que asisten a dicho centro.

En la actualidad enseñan a personas con discapacidad auditiva, visual, intelectual, múltiple y estudiantes con dificultades en el aprendizaje, en la presente gestión se encuentran matriculados 253 estudiantes con diferentes discapacidades y son atendidos por 22 maestros de aula, 2 psicólogos, 1 fisioterapeuta y 5 administrativos.

Debido al crecimiento de la población bermejeña y el aumento considerable de estudiantes que asisten al centro de educación especial, su directora considera que la mayor necesidad que tienen es la construcción de su propia infraestructura, puesto que no se cuentan con ambientes y mobiliario adecuado, los maestros se las ingenian para acomodarse y organizar las clases por turnos, dividir los ambientes para poder dictar las clases, lo que genera una incomodidad para trabajar de manera adecuada, afirmó la directora del centro.

«También tenemos necesidad de mayor recurso humano, puesto que, al tener el crecimiento de la población, creció también la demanda en el centro, tenemos mayor asistencia de niños del nivel inicial y entre los 8 a 12 años, por lo que urge incrementar personal educativo para poder brindar una mejor atención a los que se matriculan en el centro».

Colodro informó que el pasado 6 de junio recibió un reconocimiento entregado por el Ministerio de Educación, producto del trabajo realizado con el empeño y dedicación de maestros, padres de familia, estudiantes y el personal administrativo que refleja el buen despeño realizado.

Finalmente la directora destacó el cambio de accionar de la sociedad bermejeña para con las personas con discapacidad, «tenemos 38 estudiantes distribuidos en 8 unidades educativas donde los maestros trabajan en la inclusión educativa y la sociedad a cambiado para bien, puesto que ya no ven a un discapacitado como una cosa rara como antes, sin embargo hace falta sensibilizar a las autoridades para que den su lugar a éstas personas, atendiendo mínimamente sus demandas y sus necesidades que están olvidadas».

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