El Deber

Durante 2021 la recuperación del Producto Interno Bruto (PIB) de la industria manufacturera (sin tomar en cuenta sectores relacionados con la minería y el gas) se ubicó en torno al 4%. Un porcentaje raquítico si se toma en cuenta que en 2020 el PIB industrial se contrajo en 8,4%. Una mejor recuperación se percibirá recién en 2023, según el sector.

Ibo Blazicevic, presidente de la Cámara Nacional de Industrias (CNI), en su informe anual de evaluación de la industria nacional no es muy optimista y considera que el 4% refleja un desempeño insuficiente para alcanzar el nivel de actividad previo a la pandemia.

A su criterio, cinco son los factores que ahogan la recuperación de la actividad manufacturera nacional.

El primero de ellos, un mal crónico, es el contrabando y la informalidad que se han visto incrementados a partir de la situación cambiaria entre Bolivia y sus vecinos: Brasil, Argentina y Chile.

La consecuencia ha sido una disminución sustancial del margen en sectores industriales, principalmente aquellos relacionados a los alimentos, bebidas y productos de cuidado personal, hogar y limpieza. Todos ellos muy representativos para la industria nacional.

Jaime Dunn, analista financiero, sostuvo que esta competencia desleal con la producción nacional no hizo otra cosa que acelerar el cierre de pequeñas unidades productivas que no pueden hacer frente a los bajos precios de los productos extranjeros.

El segundo factor tiene que ver con el costo creciente del dinero, impulsado por la falta de liquidez en el mercado. El incremento de los indicadores de riesgo y una fuerte estrategia de financiamiento del sector público en el mercado interno, lo que ha provocado una reducción del crédito disponible para el sector privado.

Los conflictos políticos y sociales, según Blazicevic, son el tercer factor culpable de esta pobre reactivación. Ya que han generado un aumento en los costos operativos de las empresas industriales.

El cuarto punto está relacionado a un avance lento en la campaña de vacunación, un aspecto que frena el pleno uso de la capacidad de producción y que, a decir de Germán Molina, analista económico, al no existir un adecuado blindaje sanitario, las restricciones municipales no hacen otra cosa que frenar la producción.

Finalmente, el quinto factor es la crisis es el encarecimiento en la logística de importación y los problemas en las cadenas de producción de insumos que han generado retrasos en la oferta, incrementos en los costos de transporte y dificultades para ejecutar la producción, sobre todo durante la segunda mitad del año.

Juan Carlos Vargas, secretario de Relaciones de la Confederación Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (Conamype), hizo notar que la escasez de la materia prima y de determinados insumos está complicando a las mypes y pymes del país que deben hacer frente al encarecimiento de estos productos y resaltó que este no es un problema que afecte solo a las grandes industrias del país, sino que también repercute en las diferentes unidades productivas que buscan recuperar su malograda economía pospandemia.

Vargas precisó que sectores ligados a la producción textil, como a las de cosméticos y productos para la limpieza tienen problemas para abastecerse de forma adecuada de los diferentes insumos que necesitan para fabricar sus productos.

Además, si consiguen los insumos es a precios más caros que deben absorber porque aumentar los costos al consumidor final no es una buena alternativa dada la presencia masiva de productos de contrabando que se venden a menor precio con respecto a los nacionales.

El escenario para 2022

Ante este contexto, Blazicevic considera que, para la próxima gestión, la recuperación de la industria estará también por el orden del 4%. Pero solo si los factores señalados se mitigan y, sobre todo, si la política de lucha contra el contrabando adquiere algún grado de relevancia.

También remarcó que el manejo de la política económica que plantea la industrialización con sustitución de importaciones, llevará adelante la creación de empresas públicas que desplazarán a la inversión privada e impulsarán una mayor presión recaudatoria sobre los contribuyentes para financiar la inversión pública y aliviar el déficit fiscal. Un aspecto que considera negativo si es que se busca el despegue del sector.

Para ello, considera que se debe asegurar la provisión de energía para la industria para lo que es necesario conocer el estado de situación de la extracción y producción de energía.

Además, garantizar que el financiamiento interno, ya que el bache de liquidez producto de la pandemia, según la CNI, genera que muchas empresas requieran créditos para sostener sus operaciones. Lograr un buen clima de negocios y reducir la burocracia, son los puntos a mejorar en 2022.

Deja un comentario