El Deber

El epidemiólogo Carlos Hurtado, en su calidad de presidente saliente de la Sociedad Cruceña de Salud Pública, filial Santa Cruz, hace una evaluación de la pandemia de covid-19 en el departamento y habla del trabajo de la entidad científica que deja en manos de la salubrista Patricia Arce.

_¿En qué se enfoca el trabajo de la sociedad?
La Sociedad Cruceña de Salud Pública es una de las sociedades científicas que depende del Colegio Médico y su trabajo está abocado a la ciencia y a la investigación de los fenómenos en salud que se producen en el departamento. Como sociedad hemos participado en el comité científico de lucha y control del dengue, la influenza, zika, chikunguña y ahora del coronavirus.

La sociedad la conforman más de 120 miembros y viene trabajando hace más de 30 años en el departamento, por donde han pasado ilustres como el extinto Roberto Tórrez. Como sociedad hemos participado en la elaboración de los protocolos departamentales de dengue y de covid-19.

_¿Cómo evalúa a la pandemia de covid-19?
Uno de los impactos que ha tenido esta cuarta oleada es la menor letalidad, que no llega ni al 1%, y tiene que ver directamente con la vacunación masiva. Se ha visto que las vacunas son muy eficaces, tienen eficacia y eficiencia a la hora de prevenir casos graves y de prevenir fallecidos. En 2021 ha habido casi tres veces más casos en relación con 2020, pero la letalidad ha disminuido considerablemente gracias a la dosis.

_Estamos frente a una nueva amenaza, la ómicrón ¿Qué tan grave es esta variante?
Cuando hablamos de las variantes, vamos a decir que la delta es la más grave que hemos tenido y luego la beta. La ómicron está amenazando al planeta, pero hasta ahora se ha demostrado que tiene alta transmisibilidad, pero no una elevada letalidad, aunque todavía falta mucho por estudiar porque es muy nueva. Los estudios que se han hecho son con pocos pacientes. A pesar de eso, se ha visto que algunas vacunas no tienen la eficacia o eficiencia para prevenir la enfermedad, pero sí para prevenir casos graves y muertes.

_La OMS la califica como variante de preocupación…
Sí, por la alta transmisibilidad que tiene. Se convierten en variantes de preocupación cuando tienen una elevada transmisibilidad o una elevada letalidad. Entonces, si tiene una elevada transmisibilidad, pero no se tiene tantos graves, igual va a producir saturaciones de servicios de salud, falta de insumos, inaccesibilidad a los servicios y, con ello, pueden aumentar los casos graves y las muertes. Sin embargo, hemos visto hasta ahora solamente una muerte en el planeta por ómicron y, si esto sigue así, en algún momento habría que pensar también en ver esto desde otro punto de vista; si es una variante que no produce casos graves ni muertes podría ayudarnos a lograr la inmunidad de rebaño, que nos ayude a controlar la enfermedad. No hay que olvidar que una manera de lograr la inmunidad de rebaño es que se enferme toda la población, pero sin que haya casos graves ni muertes.

Ahí viene, por ejemplo, lo que se hacía antes, ante la falta de vacunas se hacía que se enfermen todos rápidamente. Sucedió con la famosa fiesta de la varicela, cuando un niño enfermaba se lo reunía con otros para que se enfermen todos y así puedan lograr rápido la inmunidad.

Entonces, esta variante nos abre esa perspectiva también, pero habrá que hacer otros estudios. Por ahora es una variante de preocupación por la alta transmisibilidad, si se comprueba que no es virulenta, se podría hablar de que nos puede ayudar a llegar a la inmunidad de rebaño y a controlar la enfermedad, convirtiéndola en endémica y ya no pandémica, es decir, que la vamos a tener circulando, pero ya no de una manera que sea un problema salud pública como es hasta ahora.

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