Un exalumno de 18 años de una escuela ortodoxa rusa se hizo «estallar» el lunes en ese establecimiento, situado junto a un convento, hiriendo al menos a otro adolescente de 15 años y a él mismo, anunció la policía.

«Un exalumno de 18 años de esta escuela entró y se hizo estallar y, según datos preliminares, él resultó herido y también un adolescente de 15 años», indicó el ministerio del Interior de la región de Moscú.

El atentado tuvo lugar en la escuela ortodoxa colindante al convento Vvedenskiy Vladychniy de la ciudad de Sérpujov, en el sur de la capital rusa, según la misma fuente.

«Los agentes de policía presentes en el lugar evacuaron al personal docente y a los alumnos», dijo el ministerio, señalando que el número de víctimas estaba siendo «precisado». 

Las agencias de noticias rusas Ria Novosti, Tass e Interfax citaron fuentes policiales no identificadas que afirmaron que siete personas resultaron heridas, mientras que la agencia EFE subió la cifra a 11 (diez menores y el exalumno). 

La explosión ocurrió a la hora de las oraciones matutinas, luego de que el atacante llegase al colegio y activase el artefacto explosivo, que le arrancó una pierna.

Aunque en un principio el atacante fue dado por muerto, posteriormente una fuente afirmó a la agencia rusa TASS que sigue vivo y «fue hospitalizado en un estado extremadamente grave».

Los médicos tardaron en atenderlo debido al peligro de que tuviese consigo otros artefactos explosivos, por lo que solo accedieron a él tras la llegada de los zapadores.

Además de la bomba, el atacante trajo al lugar de los hechos un arma blanca parecida a un machete.

El Comité de Instrucción de Rusia inició las investigaciones tras abrir dos causas penales por intento de asesinato y posesión ilegal de artefactos explosivos, según informó la entidad en su página web.

La Iglesia Ortodoxa rusa expresó sus condolencias a las víctimas del ataque.

«Donde quiera que sucedan ataques como estos, causan el mismo dolor y el deseo de evitar que vuelvan a suceder en el futuro», escribió en su canal de Telegram el portavoz de la Iglesia Ortodoxa rusa Vladímir Legoyda, quien aseguró que la Iglesia ayudará a todas las víctimas.

Los ataques armados de este tipo en lugares públicos y escuelas han sido poco frecuentes en Rusia, pero han aumentado en los últimos años, especialmente los tiroteos, lo que ha llevado a endurecer de la legislación sobre el porte de armas.

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