(Roberto A. Barriga/El Andaluz)

El reconocido abogado tarijeño, Tamer Medina, mediante su cuenta de Facebook, indicó que el ex comandante de la policía Sadid Ávila, no tuvo una salida triunfante del máximo cargo de la institución verde olivo en Tarija.

Además, volvió a señalar que en el Penal de Morros Blancos existe consumo desmedido de drogas ilegales. Expresó que la adicción sucede cuando se vuelven residentes del claustro.

Medina escribió:

PENAL DE MORROS BLANCOS: FABRICA DE ADICTOS

“Allí suspiros, llantos y altos ayes resonaban al aire sin estrellas, y yo me eché a llorar al escucharlo.” Dante Alighieri (La divina comedia)

Durante el último conflicto (bloqueo) generado por la oposición, el ex comandante de la policía departamental de Tarija dijo que se va con la frente en alto porque cumplió su deber. No es verdad. Durante toda su gestión, el penal de Morros Blancos siguió siendo un antro de corrupción, por obra y gracia de la policía nacional. Si el ex comandante dice que se va mirando a los ojos a todos, solo es muestra de que puede mentir sin pestañar.

La entidad policial tiene múltiples engranajes de recaudación ilícita. Uno de esos engranajes es el alma de la perversión policial: El penal de rehabilitación de morros blancos convertido en una fábrica de adictos.

Según una fuente del mismo penal, de 600 reclusos un 85% son adictos. No es que entran adictos, se hacen adictos estando presos. Y no es para menos, en privación de libertad justa o injusta, escaparse al mundo de la ilusión y bienestar inducido químicamente, puede ser en muchos casos un camino inevitable. De ese mundo de miseria se aprovecha la institución policial, me corrijo, ese mundo de miseria construyo la institución policial.

Según mi fuente, la policía tiene instalado un lucrativo negocio de marihuana, pasta base y alcohol. Todo es ingresado por los policías y entregado a los distribuidores que son reclusos. En el barrio “Sausal” hay dos, en el barrio “Mollar” hay dos y en el barrio “Nuevo” hay 5.

Sobre el alcohol, mi fuente dice que, “los policías entregan el litro de alcohol a 50 bs y los revendedores (reclusos) lo venden a 130 Bs.” Todo se mete por el portón, el “cuartelero chirinos” (recluso) es el “burrito” de los policías, “salen millonarios los policías”, dijo.

Además, el pernocte (dormir con la pareja) cuesta 100 Bs, las visitas fuera de los días asignados al N° de C.I. cobran 20 Bs.

Muchos dirán que no es nada nuevo lo que publico. Es cierto, no es tan nuevo. Lo nuevo es que el penal de rehabilitación de morros blancos se convirtió en una fábrica de adictos (instalada por policías) que, tarde o temprano saldrán a las calles. Lo nuevo es que el jefe de turno de la fábrica nos diga mirando a los ojos sin pestañar, salgo con la frente en alto y la conciencia tranquila, y que mucha gente aplauda como foca.

El 28 de junio EL Andaluz publicó una nota titulada “14 PERSONAS ENTRE TRABAJADORAS SEXUALES, POLICÍAS E INTERNOS TUVIERON FIESTA EN MORROS BLANCOS” donde se exponía que a la cárcel ingresaban bebidas alcohólicas y mujeres a ejercer prostitución, todo esto bajo consentimiento de policías, esta información se supo a través de una denuncia que se realizó por a la DIDIPI (Dirección Departamental de Investigación Interna).

Debido a estos hechos el abogado, Tamer Medina, tuvo conocimiento y publicó en su muro de Facebook una insinuación sobre la policía como organización criminal.

ORGANIZACIÓN CRIMINAL: POLICÍA NACIONAL?

Estoy conociendo un caso del que se publicó varias notas de prensa; policías del penal de morros blancos hacen lucrativos negocios con los internos, meten y cobran por trabajadoras sexuales, meten alcohol y drogas para vender a los reclusos y farrean con algunos internos.

No es un cuento, es una pequeña mina de oro que tiene protección de la jerarquía policial y parecería, de la misma dirección departamental de investigación interna (DIDIPI). La pequeña mina de oro es parte de una estructura grande de varias pequeñas minas de oro (trancas, EPIS, diprove, transito, etc. etc.) que enriquecen y/o genera bienestar ilícito a jerarquías policiacas y en menor grado a clases.

En el penal de Morros Blancos un interno se animó a hablar y puso la denuncia por escrito dirigida ante el coronel Tito Ivar Ortiz Amador, Director de la DIDIPI (Dirección Departamental de Investigación Interna). Posteriormente, volvió a poner denuncia escrita ante el fiscal policial capitán Willy Gamarra Landívar por tres hechos, cobro de entre 150 a 300 bs por el ingreso de trabajadoras sexuales en altas horas de la noche, ingreso y comercialización de bebidas alcohólicas y, que los policías se una de las guardias se pusieron a farrear con internos y trabajadoras sexuales durante casi dos días. A pesar de ello el fiscal policial abrió investigación disciplinaria por un solo hecho: ingreso de bebidas alcohólicas. Si esto no es protección a los denunciados, que es?

Mientras tanto, el denunciante fue sancionado con aislamiento por unos días por haber sido encontrado con un celular; Sin embargo cuando acudí a su llamado, mientras me hacían esperar, llegó un distribuidor de tarjetas de recarga de Tigo, toco el portón, salió y entro la cabeza de un policía, al minuto salió una interna a pagar y recibir un fajo de una altura de unos 5 centímetros de tarjetas de recarga de crédito para teléfonos celulares. Me pregunto, si no se permite el uso de celulares, por qué ingresan las tarjetas de recarga de crédito para celulares en presencia del control policial? Todo es inhumanamente absurdo en el penal de Morros Blancos.

Sería bueno saber si el comandante departamental de policía Sadid Ávila Vega puede (o quiere) hacer algo. O, si el Fiscal Departamental Wilson Tito Torrez considera que hay elementos como para disponer una investigación penal de oficio. O, si ésta información le interesa un poco al Ministro de Gobierno Carlos Eduardo Del Castillo Del Carpio quien tiene tuición (y quiere tener más) sobre la policía.

Mientras tanto el denunciante es amedrentado y teme que los denunciados manden a otro interno a “pasarlo por cuchillo”. Tengo los nombres de los denunciados pero no los público porque considero más importante llamar la atención de los que están llamados por ley a hacer cumplir la ley. Y no lo hacen. De ellos estoy poniendo el nombre completito.

Por si no fuera poco, a los días de estos sucesos se conoció mediante nuestro medio de comunicación que existen denuncias sobre apuestas de policías sobre peleas de personas privadas de libertad

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