REDACCIÓN CENTRAL/TINTA ROJA

La pandemia nos ha cambiado la vida y toda actividad que se realice debe hacerse cumpliendo de manera estricta las medidas de bioseguridad. Todo eso fue previsto en el Cementerio General, sin embargo en los cementerios comunales la realidad fue otra.

La tradición arraigada en el alma del chapaco pudo más y el acompañar con una bebida a los difuntos venció al miedo por el Covid.

Todos los años en cementerios como el de San Blas las personas que visitan a sus difuntos lo hacen llevando bebidas para compartir al lado de las tumbas, este año no fue la excepción y aunque había un letrero que lo prohibía, no hubo controles. “No vamos a cambiar nuestras tradiciones, tenemos que estar con nuestra familia, compartiendo”, dijo Florentina Figueroa.

De acuerdo al recorrido que se hizo , las bebidas que más predominaron en los cementerios fueron el vino, la chicha y la cerveza. Pero no solo hubo presencia de bebidas alcohólicas dentro de los campos santos, sino también en los alrededores, pues la mayoría de los puestos tenían para vender.

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