Vía Página Siete

“El ‘Muerto’ me ha hecho”, es una de las pocas frases que se le escucha decir a Cristofer Quispe, unas horas antes de morir en el penal de Chonchocoro. Su testimonio fue grabado la mañana del 16 de octubre por el teniente Wilson P.,  un día antes de perder la vida producto de la tortura y vejámenes a los que fue sometido en la cárcel de máxima seguridad.

El teniente fue enviado el miércoles a la cárcel, imputado por la muerte del interno, a quien él mismo grabo durante la revisión que los investigadores de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) de Viacha hicieron a Cristofer, aún con vida.

“El ‘Muerto’ me ha hecho”, repitió con dificultad Cristofer, mientras se dirigía al teniente, que registró con su celular la revisión que le practicaban dos investigadores de la Felcc. “Yo le he dicho, ‘tengo mi familia’. ‘Me vale…’, me ha dicho”, relató el interno, mientras los uniformados le pedían que se calme y permita que se tome fotografías.

Los peritos le descubrieron el pecho y advirtieron las lesiones que le habían causado. Cristofer respiraba y hablaba con dificultad, se santiguaba mientras le fotografiaban el torso, las piernas y el rostro magullado por la golpiza.

Detención preventiva para el teniente

En una audiencia a cargo del juez Erick Espinoza, que se llevó a cabo en el Juzgado Mixto de Viacha, se determinó ayer la detención preventiva del teniente Wilson P. en el penal de Patacamaya, por cuatro meses, mientras duran las investigaciones por la muerte de Cristofer.

El uniformado fue imputado por vejámenes y torturas presuntamente cometidos contra el interno, quien fue hallado sin vida, desnudo, en una celda de aislamiento, según la defensa del teniente.

“El video se presentó en la audiencia cautelar, pero pesó más la presión de instituciones del Gobierno que el valor de la prueba. Sostenemos la inocencia del teniente, ya que no tendría sentido que el ‘torturador’ sea quien precisamente denuncie lo que pasó con el interno y luego llame a la Felcc para denunciar el hecho y pedir que se investigue, como figuran en los mismos informes”, explicó Jhandira Urquidi, abogada de Wilson P.

En la misma grabación, de poco más de un minuto, se escucha a los investigadores pedir que Cristofer señale en qué sector del penal de Chonchocoro fue golpeado. En un segundo y tercer video se observa a los investigadores de la Felcc interrogar a otros cuatro reclusos de nacionalidad brasileña al interior de la celda donde se presume que Quispe fue golpeado y vejado.

Uno de los internos afirma que el 14 de octubre, “él (Cristofer) se escapó” y los investigadores preguntan «¿con qué le han quemado el brazo?”, en referencia a una quemadura en forma de “G” que la víctima presentaba en el brazo derecho.

Pero las lesiones más visibles se observaron en el rostro de Quispe, en el pómulo izquierdo; alrededor del ojo de ese lado presentaba una inflamación violácea.

La abogada señaló que su cliente se enteró de las agresiones que sufrió Cristofer por medio del reporte que le dio la mañana del sábado 16 de octubre el jefe de personal del penal, por radio comunicador.

Wilson P. dio parte del hecho al gobernador de Chonchocoro, Miguel Zambrana, y luego a la Felcc de Viacha para que se investigue el hecho, según su defensa.

Urquidi detalló que el teniente grabó el video a eso de las 8:00 de ese sábado 16, horas antes de ser relevado del turno de 48 horas que había cumplido.

De acuerdo con las primeras versiones que dieron los familiares de Cristofer y el personal del Servicio para la Prevención de la Tortura (Sepret), el interno había sufrido torturas por parte del uniformado desde el jueves 14, en cumplimiento a una supuesta orden del gobernador del recinto, a quien el recluso supuestamente escupió en la cara.

La familia descarta un intento de fuga, ya que un juez había dispuesto su libertad para el día jueves 21 de octubre.

El «bus de torturas»

El reporte señalaba que Cristofer fue llevado al “bus de torturas”, ubicado fuera del muro perimetral del penal, donde estuvo encadenado y privado de alimentos.

“El día sábado 16 de octubre en horas de la noche, las agresiones al mencionado privado de libertad habrían sido reiteradas a manos del mismo funcionario policial”, menciona un reporte del Sepret, difundido por Bolivisión.

Sin embargo, la defensa del uniformado negó esta versión y aclaró que Wilson P. dejó el penal esa mañana, luego de entregar su informe sobre el hecho y regresó a cumplir sus funciones recién el lunes 18.

“No hay posibilidad de que haya cometido dichos abusos esa noche (16 de octubre)”, explicó Urquidi.

La abogada detalló que, según las disposiciones de seguridad del penal, su cliente no tuvo contacto directo con los reclusos, función designada a los celadores, quienes no portan armas.

Wilson P. tenía la función de hacer resguardo fuera del muro perimetral de Chonchocoro, donde sí se dispone del uso de armamento.

Otro aspecto observado ayer por la defensa del teniente en la audiencia cautelar es que sólo se presentó las declaraciones de cuatro internos “a los que se les da toda credibilidad”, y de la apoderada de la víctima, que no presenció el hecho, sostuvo Uriquidi.

La abogada criticó que el fiscal Rudy Terrazas no haya requerido los informes de los uniformados de la Felcc de Viacha que revisaron y conocieron la versión de lo ocurrido de voz del propio interno.

Asimismo, Urquidi objetó que en el cuaderno de investigaciones no figure el informe del porqué no se encontraba el médico de turno del penal y la declaración del celador del sector donde estaba recluido Cristofer.

Una de las versiones alternativas que dio la familia del interno es precisamente que las agresiones fueron cometidas por internos con los que Cristofer compartía celda, como se describe en el segundo video.

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