Luego de la decisión de una familia sobre la no interrupción del embarazo de una niña de 11 años que fue violada en Yapacaní; Mónica Novillo, directora de la Coordinadora de la Mujer, lamentó la «injerencia y presión» de “instituciones anti derechos” y advirtió que con la disposición la vida de la víctima está en riesgo. Además, tildó el hecho como un tipo de tortura.

“Lo que estamos viendo es que hay sectores antiderechos que se oponen a los derechos de las mujeres; para que la niña pueda acceder a una interrupción legal del embarazo, sabemos que han ejercido fuerte presión en la familia (…) a los 11 años ser víctima de violación y ser forzada a llevar adelante un embarazo es considerada una forma de tortura”, aseveró Novillo a Urgente.bo.

El pasado viernes, la Policía informó que se analizaba la interrupción del embarazo de la niña, que ya cuenta con al menos cinco meses de gestación, como consecuencia de la violación del padre del padrastro. Al día siguiente, luego del pronunciamiento de la Iglesia Católica, la familia firmó un documento en el que se muestra la decisión de tener al bebé.

Esta situación para Novillo, pone en riesgo la vida de la niña porque aún su cuerpo no está preparado para la maternidad e indicó que pese a la normativa de la interrupción legal de un embarazo en Bolivia, hubo una injerencia de parte de sectores.

“Deben intervenir también las autoridades para que los derechos se cumplan y evitar la injerencia de sectores que están vinculados a, por ejemplo, religiosos y otras organizaciones anti derechos”, dijo.

Añadió que estas instituciones y sectores consideran la vida de una mujer o niña como “prescindible, y se antepone la vida de una posibilidad de vida que es un feto en gestación, antes de la vida de la niña y de mujeres”.

Por otro lado, Novillo exhortó a los medios de comunicación, ya que habrían alertado a estos sectores para que la familia cambie de decisión. Incluso, dijo que se violó la confidencialidad de la niña y de sus familiares.

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