Correo del Sur

La niña de 11 años que producto de una violación se encuentra en estado de gestación sufrió abusos constantes del padre de su abuelastro desde que su madre y su padrastro decidieran trasladarse a La Paz, a principios de este año, en busca de trabajo.

El hecho ocurrió en Yapacaní, en el departamento de Santa Cruz, y reactivó el debate en el país sobre la interrupción legal del embarazo, que rechazaron la niña y su familia pese a que inicialmente habían aceptado e incluso avanzaron los trámites con la Defensoría de la Niñez.

El caso pudo haber pasado desapercibido, pero la tía de la víctima decidió denunciar luego de conocer la situación de su sobrina, gracias a su hija, a quien la niña de 11 años le contó sobre sus dolores en el vientre.

¿Por qué no avisó antes la víctima? Por no dividir a su familia y no poner triste a su madre. Así lo reveló la víctima durante las entrevistas para la elaboración de un informe psicológico sobre su caso.

“No le dije a mamá (lo sucedido) porque quise a mi padrastro como a un padre y tenía miedo de que mi hermanita creciera y me culpara de estar lejos de su padre, porque cuando metan preso al padrastro de él, seguro mi madre se va a separar (…). No quería que mi madre se pusiera triste”, señaló la niña de 11 años, según el informe al que accedió El Deber.

En las entrevistas, la niña también habría hablado de asumir la responsabilidad de tener el bebé. “Tenía toda la voluntad del mundo de tenerla, de que nazca la bebé”, afirmaron las funcionarias al diario cruceño.

Estas afirmaciones contradicen a las primeras declaraciones tanto de la niña como de su familia, que se mostraban a favor de la interrupción del embarazo.

Sin embargo, el abogado de la familia informó que ya fue firmado el documento que desautoriza la interupción del embarazo.

La defensora del Pueblo, Nadia Cruz, denunció que la niña y su familia fueron presionadas de algún modo para seguir con el embarazo.

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