(Roberto A. Barriga/El Andaluz)
En septiembre, Narda Céspedes, vecina del barrio Pampagalana, denunció la presencia de un cementerio clandestino en su barrio, Tarijeños en Progreso, supuestamente se cobraría altas sumas de dinero por enterrar personas en predios de su barrio, se realizan hasta tres entierros por día.
Céspedes aseguró que compró el terreno en un asentamiento de Deysi Ortega, por lo que está segura que esa misma persona lucra con los entierros, explicó que todos los días van personas a enterrar cadáveres, esto sucede en horas de la noche.
La vecina informó que se realizó la denuncia pertinente a las autoridades a tiempo de explicar que aparte del cementerio se realizan otros abusos por parte de Ortega, la tildó de loteadora.
Pasó el tiempo, y hasta el día de hoy no se realizó ninguna acción para controlar esta situación, siguen funcionando.
Froilán Huanca, presidente del barrio Tarijeños en Progreso, expresó ante El Andaluz para las ultimas noticias de Tarija, que se desea hacer una capilla en el cementerio clandestino de Pampagalana Tarija, inclusive se quería cobrar 400 bolivianos a cada vecino para que se levante el templo.
Ante la negativa de no realizarlo existió agresión a los que rechazaban la ilegal medida.
Algunas tumbas no tienen nombres ni fecha de deceso, por lo que no se puede identificar a los fallecidos, no existe registro, ni se sabe quién esta manejando el cementerio.
A pesar del estado paupérrimo de la necrópolis, la siguen levantando, las construcciones no paran, “hay tumbas frescas, tumbas nuevas” apuntó Huanca, a tiempo de señalar que los muertos por covid son enterrados en el lugar.
Mayor Julio Castillo, comandante de la Guardia Municipal, indicó que el Ministerio público debería tomar las acciones legales correspondientes, si se necesita participación de la guardia municipal se ejecutaría la orden, explicó.
Ariel Zamora, encargado del cementerio general de Tarija, apuntó que es esencial que un cementerio tenga un lugar determinado, que sea cerrado, algo que no cumple el clandestino, porque ni las tumbas están correctamente identificadas.
Por otra parte, se debe contar con un registro, en el caso del cementerio general de Tarija, se llevan datos desde 1947, donde hay certificado forense, registro civil, y documentación del difunto informó el encargado del cementerio de Tarija.
Además, Zamora expresó que nunca se enterró a nadie que murió por covid en el cementerio general, todos los difuntos fueron cremados.
El andaluz llegó con cámaras al lugar y pudo verificar que existen tumbas sin fecha, nombre o algunas que tiene una lata de lecha para identificar que se enterró a una persona. Algunos cuentan con un morro que delata el movimiento de tierra.
Vecinos denunciaron que es un negocio
En septiembre conversamos con las personas aledañas al barrio y los vecinos citaron a tres personas que serían las que lucran con este supuesto negocio, Dianeth Flores, Deysi Ortega, Walter Tapia, y Martha Colque, quienes permiten que ingresen a enterrar a difuntos, siendo transportados en vagonetas, camionetas solo en la noche, y según se conoció pagan entre 3000 dólares, 2000 dólares.
Los vecinos tienen pruebas de que Ortega cobró dinero, existen recibos de hasta 5000 dólares; además de multas que cobraría a los vecinos.
En tanto la aludida desmintió las aseveraciones y al contrario califico de amarillistas a los periodistas, al momento de consultarle sobre estas irregularidades, donde esta mujer afirmaba que fue idea de los vecinos y de que no se cobra ni un centavo.
“En nuestro plano está el cementerio, no lo llamo clandestino, porque todos los que están ahí tienen documentación (…) me molesta que nosotros cobramos, son mentiras, voy a demostrar de que a nadie se ha cobrado”, aseveró la aludida.
A vísperas de la festividad de todos santos este lugar contará con visitantes, el silencio de las autoridades es notorio, pues ya fueron notificados de esta situación, pero, hasta el momento no existe acción alguna por parte del ministerio público.
Acorde al Decreto Supremo Nº 4228 ante muertos por covid se debe:
I. En el caso de fallecidos por Coronavirus (COVID-19) en establecimientos de salud, en domicilios o en vía pública por circunstancias fortuitas, sólo el personal autorizado del Servicio Departamental de Salud – SEDES en coordinación con la Policía Boliviana efectuarán el levantamiento del cadáver de acuerdo a los protocolos establecidos por el Ministerio de Salud.
II. En el caso de que el fallecimiento por Coronavirus (COVID-19) ocurra en el establecimiento de salud o en vía pública, el SEDES notificará a los familiares. Si el fallecimiento ocurre en el domicilio, los familiares deben notificar del mismo al SEDES de forma inmediata.
III. En el caso de que el fallecimiento por Coronavirus (COVID-19) ocurra fuera del establecimiento de salud, el SEDES deberá realizar el proceso de limpieza y desinfección del lugar donde ocurrió el deceso.
IV. Los familiares se encargarán de contratar los servicios funerarios para la inhumación y/o cremación de los fallecidos por Coronavirus (COVID-19). En casos donde no se cuente con familiares que reclamen el cadáver, los Gobiernos Autónomos Municipales o los Gobiernos Autónomos Indígena Originario Campesinos se encargarán de la inhumación y/o cremación del mismo. Los servicios funerarios, cementerios, los Gobiernos Autónomos Municipales y Gobiernos Autónomos Indígena Originario Campesinos deberán seguir los protocolos aprobados por el Ministerio de Salud.
V. La inhumación y/o cremación de los fallecidos por Coronavirus (COVID-19) debe realizarse en un plazo no mayor a las vienticuatro (24) horas de retirado el cadáver del lugar del deceso o donde se haya realizado el levantamiento del mismo, conforme a protocolos establecidos por el Ministerio de Salud.
VI. En la inhumación y/o cremación de un fallecido por Coronavirus (COVID-19) podrán asistir hasta máximo dos (2) familiares, cumpliendo con las medidas de seguridad establecidas por el Ministerio de Salud.
VII. Se podrá realizar el velatorio después de la cremación de los fallecidos por Coronavirus (COVID-19) con la presencia de hasta máximo dos (2) familiares, cumpliendo con las medidas de seguridad establecidas por el Ministerio de Salud.

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