Los nombres de al menos tres de los 300 bolivianos involucrados en Pandora Papers fueron revelados por la plataforma Connectas. La organización periodística señaló además que este grupo compuesto por empresarios importadores y exportadores, reconocidas figuras del deporte, la moda y la belleza, hasta exfuncionarios públicos, convirtieron a las Islas Vírgenes y Panamá, en sus paraísos fiscales favoritos. Belice, Bahamas y Seychelles, también lo son, pero en menor escala.

Estos datos fueron arrojados tras el análisis de 15 mil archivos relacionados con Bolivia, que son parte de los casi 12 millones que fueron filtrados al Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ). La investigación denominada Pandora Papers, reúne a más de 600 periodistas de 117 países y expone ante el ojo público el servicio offshore que 14 bufetes de abogados brindaron a clientes de todo el mundo.

Por su parte, el equipo Pandora Papers Bolivia muestra cómo, entre 1987 y 2018, arribaron a estos territorios financieros offshores casi tres centenas de bolivianos y registraron 130 compañías. Lo hicieron y lo hacen seducidos por las altas ventajas impositivas, el anonimato garantizado y la reducción de trabas burocráticas que ofrecen estas jurisdicciones.

Del análisis de la data se desprende que el 78% de las 130 offshores se creó sin la necesidad de ayuda de intermediarios, figura que usualmente forma parte del proceso de registro de empresas pantalla. Los beneficiarios contactaron directamente a su proveedor, en este caso Alcogal, Trident Trust, SFM Group y OMC Group, que son los cuatro bufetes internacionales con los que trabajaron.

El equipo de periodistas identificó que el 60% de beneficiarios que está detrás de las 130 compañías extraterritoriales son grupos familiares. Por lo general, los padres son los que crean fideicomisos para sus hijos o los nombran beneficiarios finales de dichas empresas.

En esta figura entran dos de tres exfuncionarios públicos de más alto rango identificados, como es el caso de Branko Marinkovic Jovicevic, exministro de Planificación del Desarrollo y de Economía y Finanzas durante la gestión de Jeanine Áñez.

El empresario y político cruceño, de origen croata, creó en el año 2000 en Panamá –junto a cuatro miembros de su familia– la offshore Granol S.A., cuyas operaciones alcanzaron a Bolivia, según datos de Fundempresa.

Sin embargo, esta no es la única compañía con la que está vinculado, pues la investigación de los Papeles de Panamá, en 2016, hizo público que él y su familia también estaban vinculados con otras cuatro offshores.

Otra arquitectura offshore fue urdida por el recientemente fallecido exministro de Desarrollo Económico y Hacienda (1993-1997) y de Energía e Hidrocarburos (2002-2003), Fernando Illanes de la Riva, quien no solo aparece en los Pandora Papers, sino también en los Papeles de Panamá.

Los archivos de la más reciente filtración revelan que Illanes de la Riva abrió dos offshores, The Chimera Trust y Chimera Investment Holding Corp., en Islas Vírgenes para crear un fideicomiso de alrededor de $us 3 millones para sus hijos. Previo a la conformación de estas empresas, el exministro ya tenía otra offshore constituida en Panamá, misma que no fue provista por Trident Trust como las dos anteriores, sino por el bufete Mossack Fonseca.

“En España a este proceder le decimos: ‘Poderoso señor Don Dinero’”, dice la experta española en justicia fiscal de Oxfam, Susana Ruíz, quien en 2016 visitó Bolivia para capacitar a la Comisión Mixta de Investigación que indagó en el caso Panamá Papers. Según la experta, lo que hacen los usuarios es sofisticar sus prácticas, si antes usaban un solo paraíso fiscal y una sola cuenta, a través de un solo despacho y un territorio offshore, “ahora están creando más cortafuegos de los que había para borrar sus rastros”.

En la caja de los Papeles de Pandora también se encontró el nombre de Pedro Jaime Valdivia, excónsul de Bolivia en Sao Paulo (Brasil), cuyo hermano, un exdiputado del MAS fue vinculado con el círculo empresarial cercano a Evo Morales. Valdivia registró en Panamá, gracias a los servicios del bufete Alemán, Cordero, Galindo & Lee (Alcogal), Hines Finance Corporation dos años después de que asumiera como cónsul en 2006, y la cerró, en 2014, dos años antes de ser relevado de este cargo. Es decir, la empresa permaneció abierta por seis años.

Según señala Connectas, el equipo Pandora Papers Bolivia solicitó una contraparte a estos tres exfuncionarios públicos desde el 20 de septiembre e insistió hasta horas antes de la publicación de la nota. Los dos exministros se habrían excusado de responder. Marinkovic, a través de su abogado, hizo saber que, de hacerlo, se expondría a la “persecución” del Gobierno del MAS.

En el caso de los miembros de la familia de Illanes de la Riva, se contactó a un intermediario que en principio hizo de nexo con la misma. Señaló entonces que los familiares de Illanes no podrían atender la solicitud ya que se encontraban fuera de Bolivia por vacaciones. En la última comunicación con Pandora Papers Bolivia indicó que “no tenía posibilidad de concretar ninguna entrevista”.

Por su parte, la defensa de Valdivia Almanza en principio dijo que su cliente no recordaba haber creado una offshore en Islas Vírgenes, pero que iba a dar una respuesta concreta; sin embargo, cuando fue contactado por última vez, dejó el mensaje, vía WhatsApp, en visto.

El análisis de la data muestra además que hay tres picos en la constitución de offshores por bolivianos que coinciden con períodos críticos en la historia de ese país, pero también con los de bonanza económica. Sin embargo, para un experto en derecho tributario, que pidió mantener su nombre en reserva, las crisis sociales no son la principal razón para que se abran este tipo de empresas.

En su experiencia como funcionario público de una entidad que también investiga temas relacionados con los paraísos fiscales, en Bolivia por lo general “una offshore se utiliza cuando tienes dinero y no quieres que se conozca que tienes ese dinero y los movimientos que haces del mismo”.  Ruíz por su parte, agrega que si una Offshore no está registrada en el país donde realiza sus operaciones eso ya podría considerarse un indicio de ilegalidad”.

Tres momentos

Para el equipo de Pandora Papers hay tres momentos en los que los bolivianos abrieron más offshores: en 2004, 2010 y 2015.

El primer pico, el de 2004, tras la “guerra del gas” en 2003. Fue en ese año que un grupo de empresarios de medios de comunicación, entidades financieras y deportes se refugiaban en Panamá e Islas Vírgenes, donde constituyeron ocho offshores.

Según los datos que se revelan, la llegada de Evo Morales al poder en 2006 coincide con el “boom” del precio de las materias primas a escala global, un fenómeno que hizo que el precio del barril del petróleo sobrepase los 100 dólares, lo que incrementó el valor de las exportaciones de gas boliviano. Mientras se vivía un auge económico, Evo cumplía algunas de sus promesas electorales, como la nacionalización de empresas y la reversión de grandes extensiones de tierra en el oriente del país. También presionaba a los contribuyentes para obtener más recursos provenientes de los impuestos.

Fue en ese escenario, en 2010, que se dio el segundo pico de salida de capitales bolivianos a Islas Vírgenes (9) y Panamá (1). Las empresas fueron conformadas, principalmente, por empresarios del rubro automotriz, exfuncionarios públicos y entidades financieras.

A partir de este año hasta 2012 se observa una meseta en la constitución de offshores, 10 y 11 por cada gestión. En este periodo se registró un par de episodios que marcaron la historia de Bolivia y le jugaron en contra a la popularidad de Evo Morales: el gasolinazo y la cruenta represión policial a indígenas del Tipnis en 2011.

En 2015, se registró el tercer y último pico cuando empresarios del sector de la construcción, agropecuaria, minería y entidades financieras conformaron seis compañías en Islas Vírgenes y cinco en Panamá.

Via Correo del Sur

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