Pisiga Choque es un pueblo chileno dominado por mafias bolivianas, que introducen al país vehículos chutos y mercadería de contrabando. El poblado, que está a 3.000 metros de la frontera entre Bolivia y Chile, tiene todas sus casas con amplios garajes y todos llenos de motorizados que llegan en los camiones “cigüeña” desde Iquique. Los automóviles permanecen guardados hasta aparezca un comprador.

Su plaza está descuidada y pocas personas caminan por sus escasas calles. No pasan de cuatro cuadras a la redonda desde su punto principal. Incluso en sus alrededores están botados los contenedores en los que llegan algunos vehículos. Todos los motorizados ingresan al pueblo sin placas y a pedido del cliente.

EL DEBER accedió a un informe del Ministerio de Defensa en el que se detalla una de las rutas por la que se ingresa mercadería de contrabando a Bolivia desde Chile. El recorrido se inicia en Iquique. El comprador, por lo general, vive en el lado boliviano en poblaciones como Pisiga Bolívar, Sabaya o Huachacalla.

Esta persona contacta a un enlace que hace la compra del vehículo en Iquique y lo transporta hasta Pisiga Choque en un “camión cigüeña”. Sucede lo mismo con pedidos de mercadería de contrabando, como artefactos electrónicos, televisores o línea blanca. El enlace termina su misión en Pisiga Choque y deja el motorizado o los productos en casas con amplios garajes.

Punto de acopio

“La población (Pisiga) Choque es donde se acopia la mercadería de contrabando y los vehículos indocumentados que llegan en ‘cigüeñas’ desde Iquique. El comprador va hasta ese pueblo y recoge la mercadería y la ingresa por diversas vías ilegales que llegan hasta Oruro y luego a La Paz”, dice parte del informe.

En Pisiga Choque sus pocos habitantes tienen nacionalidad boliviana y muy escasos cuentan con la doble nacionalidad. Es fácil ingresar a pie desde Pisiga-Colchane, que es el punto fronterizo legal. Esta localidad pertenece a la comuna chilena de Colchane.

El control en este punto es escaso y carabineros chilenos atienden casos por denuncias a través de llamadas telefónicas. El alcalde de Colchane, Javier García, desconoce que en esa comunidad haya mafias de contrabando y dice que en lo largo de la frontera -a lo que corresponde su municipalidad- la mayoría de la población se dedica a la agricultura y al ganado camélido. La autoridad descarta que Pisiga Choque sea el punto de acopio de los contrabandistas

García admite que la frontera tiene puntos incontrolables y que la erradicación de los delitos debe ser coordinada por los gobiernos nacionales. El burgomaestre afirma que existen problemas de narcotráfico, contrabando y ahora en más medida trata y tráfico de personas.

“El problema en la frontera es muy amplio y necesita de la colaboración de todos. Pisiga Choque es un paso hacia el salar de Coipasa, que es un lugar atractivo para turistas”, afirmó García.

El alcalde no logró asegurar si en su municipalidad existe el control para evitar que autos sin placas de circulación sean detenidos. Luego, culpó a autoridades bolivianas y de su país del “fallido” control en la frontera.

Martín Benavides es uno de los bolivianos que denunció por robo a los militares que ahora están detenidos en Chile. El ciudadano, en su declaración ante la Fiscalía chilena, relató cómo adquirió su vehículo y que luego supuestamente quedó plantado en cercanías del salar de Coipasa. Dijo que el 2 de septiembre se contactó con Sonia Choque, quien es uno de los enlaces para comprar vehículos ilegales y quien los entrega en la frontera, en el lado chileno.

“Ella (Sonia Choque) es quien nos tramita la compra de vehículos. Ella me compró un vehículo Toyota Sunset, modelo 2005 color plateado. Me lo envió a través de una cigüeña (camión) a la comuna de Colchane, específicamente al poblado de Pisiga Choque”, dijo Benavides en su declaración.

Bolivianos en Chile

En el informe de Defensa se apunta a Benavides como parte de una mafia de contrabandistas y que tiene antecedentes en Bolivia por ingresar mercadería de contrabando al país. El denunciante relató que ingresa a Chile caminando desde la localidad de Pisiga Bolívar sin pasar por el punto migratorio. Va -dice- como muchos por bofedales hasta localidades de acopio de contrabando, una de ellas Pisiga Choque.

“El día de hoy (7 de septiembre) me trasladé desde Pisiga Bolívar (en el lado boliviano) caminando por el bofedal y, cuando llegué, una persona, que no conozco, me entregó el vehículo, puesto que el camión cigüeña dejó el vehículo a mi nombre y yo solo lo podía retirar”, dijo Benavides.

El senador Luis Flores, del Movimiento Al Socialismo (MAS), afirmó que se debe trabajar de manera conjunta en las fronteras para evitar que más mercadería de contrabando ingrese al país. El legislador consideró que si existen informes de poblados donde se acopia vehículos indocumentados se debería actuar en Chile.

“Respetamos la soberanía del hermano país de Chile y ellos tienen sus mecanismos de control, pero creo que si existe información se la debe cruzar para evitar que el contrabando siga creciendo”, aseguró Flores.

De Pisiga Choque ingresan los vehículos indocumentados en caravana hasta poblados de Bolivia. Uno de ellos en Villa Vitalina, una comunidad que está en el municipio de Sabaya y que también tiene casas que albergan al contrabando. Ahí existe un puesto de control militar. Al municipio de Sabaya también llegan lo motorizados chutos y ahí son guardados o desmantelados para la venta de sus accesorios.

No solo llegan vehículos chutos a Pisiga Choque -según el informe- sino también mercadería de contrabando. Los camiones “cigüeña” también transportan televisores, lavadoras, refrigeradores, teléfonos celulares, entre otros productos, hacia el poblado chileno y esa mercadería es guardada en los mismos garajes, que incluso algunos tienen contenedores que ya habían llegado con mucho más contrabando.

Vía El Deber

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