La víctima murió tras sufrir una fractura grave de cráneo, el hecho se suscitó en la madrugada del lunes.

REDACCIÓN CENTRAL/TINTA ROJA

La ruta conocida como “la muerte” dejo otro fallecido, esta vez un joven de unos 28 a 30 años, quien impactó con una vagoneta en la madrugada del pasado, por lo que la Policía se trasladó al lugar exacto del trágico en el Chañar, de donde llevaron el cuerpo hasta la morgue del hospital básico de Villa Montes.

De acuerdo con lo informado de manera preliminar por fuentes policiales de la división de accidentes de tránsito de Villa Montes, se suscitó un accidente de tránsito en la ruta internacional número nueve que une Villa Montes con Camiri, a un kilómetro de la ciudad pasando a pocos metros del surtidor el Chañar.

“Este hecho se habría producido en horas de la madrugada del lunes, el cuerpo del infortunado fue trasladado hacia la morgue del hospital básico de dicha ciudad por personal de la unidad operativa de tránsito del comando de frontera policial de Villa Montes a la espera de los familiares ya que hasta el momento nadie lo pudo identificar”, dijo el informante.

Según testimonios de algunas personas en el lugar, se pudo evidenciar que la víctima conducía con exceso de velocidad y se dirigía hacia el lado de Chimeo, fue en ese trayecto donde impactó con un motorizado, por lo que salió expulsado fuera de la ruta a un costado, llegando a fallecer por causa de un Traumatismo Encéfalo Craneano (TEC) abierto.

La Policía está ahora en la tarea de identificar a la víctima, a quien describieron de estatura mediana de unos 30 a 40 años de edad aproximadamente; en cuanto a su vestimenta, viste una polera roja tipo musculosa pantalón camuflado, tiene un tatuaje en el brazo izquierdo quien se encontraba manejando una motocicleta de color negro marca Haojhin de 150 Cilindradas.

La velocidad mata

Estudios han demostrado que, incluso el ser humano más fuerte, no es capaz de resistir el impacto sufrido por un automóvil.  Incluso los daños que sufrimos en impactos a velocidades, tales como 25 a 35 km/h, son serios para la fisonomía humana.

Si corres con suerte, pocas veces esos daños no son visibles e incluso no dan molestias, pero internamente tus vísceras y tejido blando se impactan contra el esqueleto a la velocidad que viajabas o a la que fuiste impactado. Resulta imposible desacelerar gradualmente, lo que invariablemente deja secuelas que años más tarde nos pasan factura.

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