El presidente Luis Arce reinició este lunes las labores de la planta de úrea y amoniaco de Bulo Bulo, en el trópico de Cochabamba. Durante la presentación, la autoridad hizo dos anuncios: la apertura de procesos en contra de los responsables de su cierre y el inicio de estudios para la apertura de una nueva planta similar.

Arce participó esta mañana de la reapertura de la planta, que fue cerrada en 2020, en el gobierno de la expresidenta Jeanine Añez. Esta paralización de actividades significó para el Estado la pérdida de más de $us 450 millones, afirmó el Jefe del Estado.

Indicó que esa pérdida hubiera servido para que sea parte de la apertura de la segunda planta de úrea y amoniaco que cuesta 900 millones. Lamentó que el gobierno de Añez haya estigmatizado esta producción, indicando que servía para desviarla a la fabricación de cocaína.

El reinicio de operaciones se desarrolló en un acto en el que participaron el presidente del Senado, Andrónico Rodríguez; el presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Wilson Zelaya; el gobernador de Cochabamba, Humberto Sánchez, y representantes de organizaciones sociales.

“El daño de 450 millones de dólares no es una venganza política, que no se nos vengan a quejar, este es un daño económico al bolsillo de los bolivianos y hemos instruido a nuestro ministro de Hidrocarburos que se sigan todos los procesos para determinar los culpables de todo esto”, sostuvo en su discurso.

El Jefe del Estado afirmó que esta planta es parte de la reconstrucción de la economía productiva que impulsa el Gobierno. Señaló que el sector del agro compraba la tonelada de urea a un costo de $us 833, cuando esta planta lo ofrecía a unos $us 400, prácticamente a la mitad.

Arce también informó que instruyó que se hagan los estudios respectivos para la apertura de una segunda planta de urea en el país.

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