(Roberto A. Barriga/El Andaluz)

El día de ayer se dio a conocer informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), donde demuestra que existió una ola de racismo, asesinatos orquestados por el Estado y ejecuciones sumarias por parte de las FFAA y la policía a finales del 2019.

Este informe igual contempló que existen y existían grupos parapolicias, es decir con características de una organización policial, pero sin ley que los ampare, ilegales.

Estos grupos son descritos como violentos y armados en el informe, además de que fueron los que protegieron a los policías den el motín del 2019.

Cuando el documento explica el acontecimiento de violencia en Cochabamba dicta:

 Organización de la Resistencia Juvenil Cochala (RJC). La RJC se organizó desde el principio de los bloqueos y adquirió importante protagonismo en diversos enfrentamientos, como un grupo de choque que se autoasignó la misión de proteger primero los bloqueos y luego la ciudad. Se movilizaban de a dos en motocicletas, una persona conduciendo y otra con una bazuca artesanal, petardos u otros artefactos explosivos, imitando tácticas policiales para enfrentar y disolver de manera violenta marchas de adeptos al MAS. Llegaron a constituir grupos con centenas de motos y, paulatinamente, asumieron tareas parapoliciales, como el patrullaje en las calles de la ciudad, especialmente durante el motín policial.138 La RJC adoptó una estrategia de intimidación y agresión a personas identificadas como “masistas”, incluso a mujeres de pollera.

Este grupo de personas armadas y discriminadoras llegó a Tarija para crear “resistencias” civiles, y causar temo, amedrentamiento a la población que no era afín a sus gustos políticos.

El jueves 9 de enero de 2020 el periódico digital La Voz de Tarija publicó una nota periodística titulada “Tarija se une a la «Resistencia Civil Boliviana» con la finalidad de unificar y fortalecer a la juventud”, donde se puede apreciar como el líder del grupo armado parapolicial Yassir Molina, crea y organiza a jóvenes para recrear su actuar en Tarija.

“La Resistencia Juvenil Cochala llega a Tarija para unificar la fuerza juvenil, es por eso que Tarija se une a la denominada Resistencia Civil Boliviana para poder dar inicio a actividades y trabajos que tienen que ver con la unificación de fuerzas de la juventud tras las amenazas de Andrónico Rodriguez, según ha informado el representante de la Resistencia Juvenil Cochala, Yassir Molina” dicta el primer párrafo de la nota.

Y en su tercer párrafo identifica a Rolando Vacaflor como el líder de este movimiento parapolicial en Tarija.

Rolando Vacaflor es ahora actual director de la dirección de Turismo y Cultura del Municipio de Cercado, su pleitesía como miembro de un grupo parapolicial como lo denominó el informe de la GIEI aparentemente le rindió un cargo público, pero eso no es certero ni comprobable.

Lo que si fue evidente fue la ola de violencia y racismo que causo este movimiento en Bolivia fue notable y fue mencionada en el informe de los expertos como cómplices de la policía.

“Se advierte complicidad entre los miembros de la fuerza policial con los grupos de choque de las “resistencias” civiles, que en algunos incidentes operaron como fuerzas parapoliciales. Hay elementos de prueba que revelan que funcionarios policiales incentivaron y participaron en actividades de la RJC durante el periodo del amotinamiento. Asimismo, el Comandante Departamental de la Policía solicitó ayuda a la RJC para rescatar a policías que se encontrarían en la EPI-Sur”

Este grupo parapolicial lejos de desaparecer y tener autoridades como Vacaflor, esta vigente en Tarija, inclusive el nuevo presidente del comité cívico de Tarija, Adrian Ávila, que está muy alineado al comité cívico de Santa Cruz y sus políticas los tildó de un movimiento ciudadano, que no tiene afiliación política.

 El 11 de agosto del 2020 este grupo parapolicial se unió a las protestas para evitar que se realicen elecciones nacionales, donde salió victorioso Luis Arce perteneciente al Movimiento al Socialismo (MAS) con más del 55 por ciento.

Tarija 200 publicó el 11 de agosto una nota de prensa titulada “Jóvenes de la Resistencia de Tarija afirman que no permitirán bloqueo de caminos en ese departamento”, donde se puede apreciar que Rolando Vacaflor estaba en contacto con la Resistencia Juvenil Cochala (RJC) y funcionaba como grupo de choque parapolicial.

El integrante de la Resistencia de Tarija, Rolando Vacaflor, advirtió el lunes que no permitirán que afines al Movimiento al Socialismo (MAS) bloquen las carreteras en el sur del país, como ocurre en el occidente y oriente.

«Como resistencia no vamos a permitir los bloqueos y vamos a estar al pie del cañón como lo hemos estado siempre. En Yacuiba ya están con el tema de los bloqueos, si no se suspende nos vamos a dirigir con una comitiva de jóvenes para levantar ese bloqueo (…)», informó a la ABI.

Acotó que las resistencias de todos los departamentos están en permanente coordinación para tomar acciones respecto a los bloqueos que existen en las carreteras de los demás departamentos, si las autoridades competentes no lo hacen.

«En vista a que no se levantan los bloqueos, las resistencias civiles a nivel nacional van a tomar las medidas necesarias para que se respeten todas las decisiones del pueblo y la lucha por la democracia que la venimos realizando hace años», agregó.

El legado de este grupo armado y violento en Tarija esta vigente, mientras que los líderes de la RJC están sometidos a procesos judiciales acá en Tarija son reconocidos como autoridades y son nombrados como movimiento sin fin político.

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