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Tras la intervención policial y de la Fiscalía al lujoso night club Luxos, ubicado en el segundo anillo, que fue precintado por investigaciones sobre enriquecimiento ilícito, una joven paraguaya de 23 años reveló su verdad, pidió garantías a su vida y acusó al dueño del local por violencia, ultraje, comercio sexual y de usar a jovencitas extranjeras para evadir el pago de impuestos.

La situación se agravó aún más la mañana de ayer cuando la joven se encontraba en las puertas de la Fiscalía del segundo anillo buscando justicia. Fue a las 10:00 cuando ella denunció que R.J.R.Q, propietario del club nocturno, llegó con su actual pareja, una ciudadana argentina que la agredió ante la mirada del hombre y después ambos se retiraron del lugar.

La defensa del acusado, el abogado Edwin Soria Galvarro, negó todo y aseguró que la investigación contra su cliente no tiene pies ni cabeza y que no existen pruebas. Calificó el incidente en la puerta de la Fiscalía como un hecho ajeno al caso y alentado por el insulto de la denunciante a la joven argentina que acompañaba a su cliente.

La joven paraguaya dijo: “En marzo de 2020 conocí a R.J.R.Q., iniciamos un noviazgo y en el transcurso me pide que saque el NIT a mi nombre para usarlo en su empresa y en Fundempresa. Yo hice todos los papeles y le entregué, también me hizo sacar facturas a mi nombre. Hay otra ciudadana paraguaya, una expareja, a la que también le hizo sacar el NIT a su nombre. Luego de endeudarlas, las manda de vuelta a su país. Eso hace para librarse, no pone nada a su nombre, trabaja con chicas extranjeras que vienen indocumentadas. Él llenaba documentos a nombre mío. Eso hace para lavar su dinero. No paga impuestos y dice ser ingeniero civil, que tiene constructoras en Cochabamba, etc., pero el dinero que gana es del local nocturno”.

Golpes y amenazas

La denunciante contó que el 2 de mayo pasado, cuando vivía con su exnovio, éste le pegó, la quiso ahorcar en su departamento cercano al local.  Pidió auxilio, pero no pudo escapar. Asegura que los guardias la ignoraron y que el denunciado la amenazó. Sostuvo que lo denunció a la Policía por violencia, pero no se presentó a declarar a la Fiscalía, argumentando que estaba con Covid-19.

Luego de hacerse pública la intervención del local por la investigación de la Fiscalía, la joven extranjera denunció que se divulgaron fotografías de ella desnuda, en páginas de citas. Ella cree que su expareja lo hizo en represalia por haber sido denunciado por ella. “Pido garantías a las autoridades, temo por mi vida, soy sola, no tengo familia aquí, vivo un calvario”, exclamó.

Trabajan 40 chicas

También reveló en la Fiscalía que en el local nocturno trabajan al menos 40 chicas por noche, todas extranjeras, la mayoría paraguayas. “En el mismo lugar, viven en cuartos, pero todo es una pena. Las hacen trabajar de lunes a lunes. Si bien el domingo tienen que descansar, no obstante, si se presentan clientes las obligan a trabajar. Mi expareja tiene contactos, las trae y les saca sus documentos, me da mucho miedo”.

Fiscalía emite dos citaciones

El demandado R.J.R.Q, fue citado a prestar declaraciones. El 19 de julio tendrá que acudir a declarar a la Fiscalía anticorrupción por el delito de enriquecimiento ilícito. El 20 de julio debe presentarse a declarar a la Fiscalía de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (Felcv), por dos denuncias de violencia familiar.

Un informe de la Fiscalía anticorrupción señala que debe responder por movimientos económicos sospechosos y evasión de impuestos. Se allanó el local, de propiedad de R.J.R.Q y su departamento, en un condominio y otros.

Presentación espontánea

El abogado Edwin Soria Galvarro, que defiende a R.J.R.Q, reveló que su cliente efectivamente mantuvo relación sentimental con una ciudadana paraguaya que ya no vive en Bolivia. Dijo que hubo relación comercial y sentimental, pero que ella lo denunció para extorsionarlo. Reconoció además que esta otra joven paraguaya también fue su pareja, pero que actuó por despecho.

Soria Galvarro objeta que a su defendido se le inicie una investigación por una denuncia verbal. No obstante, se presentó ayer de manera espontánea y se defenderá. Denunció excesos durante el allanamiento al local y que no existen pruebas contra su cliente.

El Deber

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