Marco Greminger: 25 años preservando la vida de animales silvestres

Desde hace 25 años, el doctor Marco Greminger Céspedes se encomienda a Dios y su olfato antes de rescatar animales por agua, aire y tierra en Beni, porque El Todopoderoso los hizo para ser libres. En ese lapso de tiempo tuvo tres accidentes, donde pudo perder una pierna, la mano y fue envenenado por una serpiente. En contrapartida, salvó a más de nueve mil especies. Maravillado por la naturaleza proyecta el Centro de Investigación, Educación, Protección y Preservación de la Vida Silvestre, una Estación Biológica Científica y un Bio Zoológico.

El investigador y docente de la Universidad Autónoma del Beni José Ballivián (UABJB), combina sus conocimientos científicos adquiridos en esa casa superior de estudios, y el entendimiento empírico milenario de viejos cazadores pertenecientes a las etnias de los Chimanes y los Chamas, entre otras.

Esto le permitió desarrollar técnicas de sujeción de los animales gracias al dominio de su anatomía, sus puntos ciegos, recurrir en algunos casos  a redes, pinzas, guantes, bastones de seguridad y solo en casos extraordinarios  a fármacos.

“La mayor universidad que tengo —sostiene Greminger— tiene más de 213 mil kilómetros cuadrados que es mi departamento Beni. Los mejores docentes que he tenido son gente empírica que me han enseñado como manipular un jaguar, como seguirles el rastro, como poder evitar que el jaguar no te huela cuando lo estas monitoreando. Son gente de la etnia de los Chimanes; como también la etnia por el río Beni que son los Chamas. Un señor de casi 70 años me enseñó a monitorear lo que son los grandes felinos, el jaguar y esas experiencias no te enseñan en la universidad que es un referente; lo que aprendes empíricamente esta allá en el monte, en la selva, además de mi olfato, gracias a Dios no perdí mi olfato por el COVID-19”.

Por ejemplo: los indígenas conocen a la perfección que el tatú o el armadillo luego de ser cazado se le debe cortar la cabeza, porque clínicamente ellos saben que es portador de la lepra y los puede enfermar. 

Dios y la ciencia

Cuando recibe un llamado, prepara sus implementos, herramientas, entre otros elementos para  ir a rescatar a un animal, por aire, tierra y rio. “Pero lo primero yo me encomiendo a Dios; porque no olvidemos que son animales de vida silvestre muy salvaje y no sabemos si vamos a volver con nuestras familias”, asevera en una entrevista con ANA.

Con el transcurso del tiempo las solicitudes de salvamento no solamente son en el municipio de la Santísima Trinidad de Beni, además recibe llamadas de departamentos como Santa Cruz, Cochabamba y La Paz para el rescate de animales silvestres.

“Trabajo hace más de  25 años en esta noble labor del rescate y al mismo tiempo la rehabilitación y translocación (se refiere al movimiento de organismos vivientes de un área a otra, donde son liberados) en el departamento de Beni. Aclaro que no solamente se trata de una sola persona, sino son un conjunto de instituciones que ayudan a lo que es el rescate de animales de vida silvestre”, apunta.

Técnicas de sujeción

Explica que la técnica para sujetar a un animal grande como es un oso bandera gigante es saber dónde presionar las articulacionesnecesarias, para poder inmovilizarlo, porque no olvidemos que este animal es tan poderoso con sus garras que hasta el mismo jaguar tiene miedo intentar cazarlo; debido a su fuerza que puede ocasionar daños físicos severos.

“Conocida su anatomía tanto topográfica como fisiológica de ahí pasamos a los métodos de sujeción de la vida silvestre; porque para sujetar un animal, tenemos que saber su anatomía, y sus puntos ciegos y por donde acercarse para sujetar al animal, ya sea con redes, ya sea con fármacos o bastones de seguridad”, explica.

Al mismo tiempo, “no es lo mismo agarrar un oso bandera gigante, como agarrar un oso perezoso de tres dedos; también hay que saberlo manipular, porque tienen garras muy poderosas que pueden hacer mucho daño. Al mismo tiempo son muchas técnicas que hay que hacer; peor cuando has podido ver en lo que es la red, cuando vamos a recuperar a un animal o un oso perezoso que está en los tendidos eléctricos”. 

“Por eso te decía —manifiesta— es un gran equipo que nos ayuda como el personal de Ende para manipular lo que son cables de alta tensión. Al mismo tiempo también cuando se va hacer la sujeción de un felino; eso sí tenemos que tener mucho cuidado, debido a que no olvidemos que no han recibido lo que es un fármaco por vía parenteral (atravesar una o más capas de la piel o de las membranas mucosas mediante una inyección). Acá en Beni y en Bolivia me animo a decir que no hay los fármacos necesarios y adecuados para el tratamiento de vida silvestre, es por eso que, cuando usamos un tranquilizante, tenemos que utilizarlo mientras uno le lanza el dardo a ese animal ya está viendo los efectos del analgésico; uno tiene que poner una tropina que es un tipo de antiespasmódico que le va regular lo que son las constancias fisiológicas y los latidos del corazón para que el animal no se pueda infartar”.

Por lo tanto, agrega “la única vez que utilizamos fármacos es en los grandes felinos; después todos los otros rescates ya sean lagartos, serpientes, anacondas, pequeños mamíferos, grandes mamíferos de vida silvestre lo realizamos como se dice sin dopar a los animales, sin sedarlos”.       

Sellado de huesos

Como docente de la Facultad de Ciencias Pecuarias en la Carrera de Medicina Veterinaria o Zootecnia de la UABJB, en la materia de Fauna Silvestre, se imparte historia desde cuando se da inicio a la depredación en Beni, la farmacología de la medicina veterinaria o zootecnia, y al mismo tiempo la anatomía tanto topográfica como fisiológica de cada especie de vida silvestre.

Con la ayuda de profesionales odontólogos, Greminger procede a intervenir quirúrgicamente a muchas aves, la mayoría parabas debido a que muchos ciudadanos buscan tenerlas como mascotas y normalmente “tratan  de darle al ala donde siempre deshacen los huesos”.

“Nosotros junto amigos médicos odontólogos realizamos el sellado de los huesos con la masilla que utilizan para calzarnos los dientes; esas son técnicas propias; porque en otras partes están queriendo poner alguna clase de alambre, no olvidemos que la osamenta de las aves son huecas para poder ser livianas y volar”.

En ese marco, intervino “con gran éxito no solamente a lo que son parabas, garzas, también hemos operado con esa técnica lo que son búhos, lechuzas campanarias y también alguna clase de halcones, teniendo muy buenos resultados. Volviéndoles nuevamente a su habitad aquellos animalitos silvestres”.

Hidratando y cuidando a una ave

“Hay que tener mucho cuidado —advierte— como te decía en la medicación de fármacos en animales de vida silvestre, no se puede colocar cualquier fármaco vía parenteral, porque no olvidemos que ellos nunca han recibido un fármaco, peor una vacuna; por lo que si nosotros no tenemos el cuidado muchas de las veces vamos ocasionar la muerte de esos animales; es por eso que en la Carrera  de Medicina Veterinaria se les pasa en la materia de Fauna Silvestre y lo que es la Farmacología de la Vida Silvestre”.

Para nutrirse de conocimiento compraron enciclopedias traídas de México, desde otras universidades que son especialistas en fauna silvestre.

“Hoy estamos enseñando a los futuros profesionales veterinarios de nuestra casa superior de estudios estas técnicas, porque no son para quedarse, sino para enseñarlas, sino que vengan otras generaciones a seguir con este trabajo que realizamos, porque no estaremos toda la vida acá en este planeta”, precisa.

Rescates difíciles

Marco sostiene que desde que se dedica ayudar a los animales “yo siempre digo he tenido tres accidentes en estos más de 25 años, pero la mayoría de las veces ha sido por haberle hecho caso a la gente; al curioso, al que está mirando, porque hay veces que la gente cree saber más que uno y lamentablemente a uno lo atufa, y hace lo que ellos quieren”.

Recuerda  que el primer accidente ocurrió hace unos cinco años cuando rescataba un puma en un barrio de Trinidad “me llevé como 55 puntadas en la pierna debido al descuido que tuve yo, no el animal, porque ellos nunca tienen la culpa, uno es él responsable”.

El segundo accidente fue con un caimán yacaré “que casi me saca la mano, gracias a la agilidad que tiene uno, este animal me pudo solamente morder la punta de la mano con la punta del hocico, donde me llevó a tener más de siete heridas”.

El tercer accidente ocurrió hace 15 días atrás en la Facultad de Ciencias Pecuarias de la Carrera de Medicina Veterinaria cuando una “serpiente coral venenosa me mordió, lamentablemente por hacer caso a un colega dejé de  manipularla con las pinzas; lo hice con la mano, sabiendo que el piso era muy resbaloso y los guantes que tenían no eran los adecuados”.

Para terminar esta parte,  cuenta una anécdota, en torno a una llamada para podersacar una sicuri o anaconda de un techo cercano a la universidad Univalle en la ciudad de Trinidad,  en ese momento él se encontraba en un rescate aéreo por lo que pidió apoyo a la Unidad de Bomberos.

Cuando los bomberos se comunicaron —con Greminger— estaban contrariados, indicándole  que “en otra no se haga la burla. Había sido un peluche grande de serpiente, ellos pensaron que yo me estaba haciendo la burla”.

Hace poco, el ambientalista constató cuando revisaba los resúmenes de las intervenciones que “las tenemos documentadas hemos sobrepasado los nueve mil  rescates de vida silvestre que hemos hecho toda esta carrera”.

Gracias a Dios —sostiene— el porcentaje de letalidad es  mínimo, te aseguro en los más de 25 años solamente tenemos documentado cuatro animales que se nos han muerto, el último fue un perrito, que cuenta aunque no pertenezca a la vida silvestre. Además durante los cuatro años que trabajé en la Gobernación del departamento del Beni “nosotros logramos hacer un mapa georeferenciado para cada especie.

Impregnación humana

Esto les permite tener lugares georeferenciados para poder llevar a su habitad natural a la vida silvestre de cada especie, para ello previamente se debe sacar la impregnación humana.

Explica que cada “animal tiene grupos cerrados, tiene ambientes muy cerrados dentro de la bandada, ya sea de su manada; donde nosotros rescatamos lo que es una alondra o un lobito, esos son grupos muy cerrados y hay que mantenerlo para poderle sacar la impregnación humana”.

Para llevar a cabo este cometido se deben tomar muestras de sangre, para ver si no tienen alguna enfermedad. También se toman muestras de heces fecales para ver si los animales están limpios de parásitos intestinales.

“Limpiamos al animal tanto interna como externamente para no llevar enfermedades al nuevo habitad donde lo estamos largando, y cuando son grupos muy cerrados tenemos que sacarles la impregnación humana, con técnicas que son muy fáciles, porque nosotros llevamos esto en lo que es la Carrera de Medicina  Veterinaria”, complementa.

La impregnación humana se quita con el uso y aplicación de las heces fecales y la orina de los mismo especímenes; en algunos casos a través de una madre nodriza de la misma especie para que esta los alimente, los adopte y los crie cuando se trata de animales abandonados.

Compartir experiencias

Arguye que está dispuesto a compartir su experiencia con los  protocolos “para velar por este  tesoro que tenemos los bolivianos, el cual es la fauna silvestre que, lamentablemente por una mala educación proteccionista estamos llevando a muchas de las especies al peligro de la extinción por falta de concienciación de nuestras autoridades”.

El veterinario remarca que en el caso de los animales de origen amazónico, para ser trasladados, para su readecuación tienen que seguir el protocolo que recomienda una dieta rica en ácido fólico.

“Lo que va hacer que la medula ósea de los huesos largos comiencen a generar más glóbulos rojos para que ese animal antes de poderlo liberar hacerle análisis de sangre, como se dice poder hacer hemogramas completos y poder llevar a la cámara de Neubauer (hemocitómetro) en técnicas que son histológicas para hacer un recuento durante la readaptación de ese animal cuando ya se tenga los estándares adecuados. Después de haber hecho el análisis puede viajar porque ya tiene la cantidad necesaria de sangre y de glóbulos rojos y no va tener problemas en poder respirar y adaptarse a un nuevo ambiente que no es de las mismas condiciones de su habitad”.

Proyectos para preservar la naturaleza

Hoy en día, gracias a las autoridades de la Universidad Autónoma del Beni como el rector, el ingeniero Jesús «Tito» Eguez, la decana doctora Francis Ferrier Abidar y el director doctor Jacobo Mariaca Jiménez se abrió las puertas a otros proyectos.  

Gracias a esto tienen acceso directo al Hospital Veterinario de la Facultad de Ciencias Pecuarias, “también tenemos acceso directo a todo, al complejo de laboratorio, por lo tanto, te digo nosotros con este proyecto que presentamos hace unos dos meses atrás para poder conformar el Centro de Investigación, Educación, Protección y Preservación de la Vida Silvestre, ese es un primer paso que hemos dado”.

Otro proyecto del doctor Greminger es poner en marcha la Estación Biológica Científica de la Universidad Autónoma del Beni. “Es un proyecto que le ha caído muy bien a nuestras autoridades, es hacer un refugio temporal de vida silvestre”,  subraya.

Otro proyecto muy ambicioso es la creación de un bio zoológico,  pero este no va tener animales encerrados en jaulas como los que estamos acostumbrados.

Las aves tras un tratamiento vuelven a la naturaleza

“Lamentablemente casi todos los centros de custodia son privados lo que hay en Bolivia y se está lucrando mucho con lo que es la vida silvestre o la fauna silvestre porque para ir a mirar estos animales uno tiene que ir a pagar, y lamentablemente no hay un bio zoológico o un centro temporal o refugio temporal de vida silvestre en Bolivia”.

Greminger critica la falta de programas de rehabilitación y el traslado de vida silvestre, “porque a ellos no les conviene rescatar a estos seres con el argumento que el animal que no puede ser reintroducido a su habitad, eso es mentira,  porque mucha gente dice el animal tiene instintos, el animal no tiene instintos, el animal yo siempre digo son creaciones divinas y al ser creaciones divinas ellos tienen espíritu y tienen alma”.

Argumenta que “hay especies con el coeficiente mental 40 veces más que el ser humano, por lo tanto ellos pueden sobrevivir, pueden subsistir, peor pues en su casa y en su ambiente donde nacieron; porque yo siempre digo nuestros hogares pueden ser su prisión, los centros de custodio, los zoológicos por más que tengan jaula de oro van hacer prisiones y no pueden terminar su corta vida enjaulados, Dios los hizo para ser libres”.

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