(Roberto A. Barriga/El Andaluz)

Después de muchísimos años la mirada del pueblo boliviano giró Tarija para presenciar un partido internacional, no era futbol, era basquetbol. Coliseo lleno, audiencia interesada, el seleccionado nacional a cabeza del entrenador, Giovany Vargas, se impuso ante Ecuador por la diferencia de 91 a 57, resultado que nos lleva más cerca del mundial de 2023 que se desarrollará en Filipinas, Indonesia y Japón.

Un país que necesita levantar el ánimo aplaudió el desempeño de los jugadores Ronald Arze, Cristian Camargo, Armando Choque, Luis Mercado y Joshua Reaves, este último es jugador de la NBA.

El sabor dulce de la victoria duró poco y la bocana se convirtió en arena, pues, los jugadores denunciaron malos tratos por parte de la dirigencia, esto llevó a que la figura de la NBA decidiera marcharse de regreso a su hogar en Estados Unidos.

“Por las amenazas» del «presidente de la federación (Juan Luis Coronado)” declaró ante medios de comunicación la madre de Joshua Reaves, Liset Bravo de Reaves.

El Andaluz ante la impactante noticia trató de comunicarse con Coronado, pero no tuvo éxito, sin embargo, algunos jugadores que desean mantenerse en el anonimato y el director técnico de la selección Boliviana de Basquetbol, Giovany Rivera, respondieron al llamado y nos comentaron qué sucedió.

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¿Qué sucedió con los jugadores, cuál fue el malestar?

El Andaluz recopiló los relatos de la prensa y de lo que comentaron las personas que estuvieron presentes en los entrenamientos, hasta el momento del gran juego donde hicieron un gran papel representando a Bolivia.

El primer problema que saltó sin siquiera realizar la pregunta, fue que los jugadores tuvieron que pagar sus pasajes y las pruebas para Covid-19 PCR, aparentemente el dinero se les devolvería, pero, jamás sucedió.

El seleccionado nacional se concentró en el coliseo Guadalquivir, ubicado entre el Megacenter y la Loma, La Federación Boliviana de Básquet decidió que los jugadores se hospeden en los predios del coliseo, mas no en un hotel.

Los jugadores notaron desde un principio que las camas no eran aptas para ellos, los jugadores dormían de a dos o tres por cuarto, pero, los colchones no soportaban sus pesos, dormían mal y tenían molestias en las practicas del día siguiente. 

Hay que tener en cuenta que los jugadores tienen una altura superior a 1.90 metros, y pasean como mínimo 90 kilos, fácil la mayoría supera los 100 kilogramos.

El director técnico, Giovany Rivera, confirmó a El Andaluz que los colchones no eran aptos, inclusive algunos estaban agujereados, esto molestó a los jugadores, puesto que no podían dormir.

Además, que las temperaturas en Tarija en las últimas semanas fueron defendiendo, inclusive hasta los 0° centígrados, los jugadores pidieron estufas, calderas para tomar mate, té u otros brebajes calientes, pero les fue denegado.

Preguntamos a los jugadores quién era el responsable de atender a los profesionales, sus miradas cómplices anunciaban algo, ante la insistente pregunta, señalaron que una secretaria de nombre Valeria era la encargada de coordinar las necesidades de los jugadores con al Federación, pero, el trabajo no fue el óptimo ni el necesario.

Inclusive un par de jugadores tuvieron un inconveniente, puesto que rompieron un grifo que señalaron como desgastado, y la secretaria Valeria reaccionó amenazando con sanciones de hasta dos años., esto ocasionó tensión en el ambiente.

Lo que sorprendió es que los jugadores no estaban percibiendo salarios, a diferencia del seleccionado de futbol que pidió 40 mil dólares.

A opinión del director técnico, puede que uno de los problemas sea que las personas que se encargaron de atender a los jugadores no conocían quiénes eran ni qué necesitan como deportistas profesionales.

Rivera mencionó que en pasadas ocasiones los atendieron mejor, los llevaron a hoteles (no de cinco estrellas) pero, la comida y el descanso era el óptimo.

Las quejas inclusive llegaron a la comida, los últimos días faltaron debido a falta de presupuesto, se tuvo que estirar un menú que no era el solicitado. Les otorgaban tres comidas al día, cuando por el entrenamiento intenso requería cinco comidas diarias, para personas que miden arriba de los 1.90 metros.

El director del seleccionado boliviano de basquetbol, lamentó la situación y espera que la pérdida de Reaves sirva para mejorar las condiciones.

Rivas apuntó que extrañaran al jugador de la NBA en especial por los rebotes, pero, los jugadores ya enfrentaron a Ecuador en pasadas fechas y saben jugarles en la chancha, esperan poder clasificar y que estos problemas no sean motivo para renunciar a los sueños del mundial.

Todo lo retratado lleva a entender por qué Reaves decidió renunciar al seleccionado nacional, las condiciones no eran óptimas.

Entrevista con Josh Reaves y su mamá

El día domingo Joshua Reaves, y su madre Liset Bravo de Reaves,  a la ciudad de La Paz, tras la decisión de marcharse tras los malos tratos recibidos, en una conferencia de prensa expresaron que todo el esfuerzo que realizó no fue reconocido por la dirigencia, confirmó que la comida no era buena.

Las camas y los cuartos no estaban en las condiciones, inclusive el jugador de la NBA expuso que el director técnico compartía cuarto con dos jugadores.

Los jugadores se levantaban con dolor de espalda, las narices mocosas por el frio que pasaban.

Inclusive el jugador expresó que sentían tedio y sopor porque se aburrían, YA que después de entrenar no podían realizar ninguna actividad. “it was nothing to do, no tv, the wifi was not running Good” dijo.

Reaves indicó que fueron a un hotel solo un día antes del partido, expresó que deberían haber estado en un hotel durante todo el entrenamiento.

Fueron a jugar a Potosí, el jugador de NBA expresó que no descansaron anda, no durmieron, se sentían enfermos, y cuando llegó el día del partido de exhibición se enteraron que uno de los jugadores del equipo opuesto tenía covid, pero, no lo reportaron, y jugaron de todas formas. Esto constituye un delito de atentado a la salud pública, y una vergüenza a nivel nacional.

Molesto Reaves indicó que en ese partido tenia el objetivo para recaudar dinero para ellos y que más de 3 mil personas asistieron, eso dinero no sabe donde esta, ni a que fue destinado, ya que sus compañeros pasaron hambre.

La madre del jugador expresó que se sintió mal, y empatizó con los jugadores, se sentía mal por todos, quebrándose en llanto expresó que su hijo no pudo entender cómo a una selección nacional se la podía tratar de esa forma. “Como madre sentí por cada uno de esos jóvenes” declaró.

Liset Bravo de Reaves expresó que advirtieron con marcharse en repetidas oportunidades porque las condiciones eran pésimas, inclusive ante la perdida de peso del jugador expresaron que contratarían un nutricionista, y que el dicho profesional nunca llegó.

Reaves dijo que no sabe si volverá a Bolivia, pero, el manejo de la Federación Boliviana de Basquetbol debe cambiar, las pésimas condiciones no pueden seguir.

Joshua Reaves declaró que cuando llegó a Bolivia, Juan Luis Coronado, presidente de la Federación Boliviana de Basquetbol habló con él, y le dijo que podía contactarlo para cualquier cosa que necesitara, pero nunca respondió.

Para finalizar Reaves indicó que si Giovany Rivera, el actual director técnico, no sigue a la cabeza de la selección, él nunca volverá, agregó que le tiene mucho cariño y a los jugadores.

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