«Son hijos de perra. Ya no me responden»: el mensaje de un exfuncionario a Méndez tras la dilación del pago por los gases lacrimógenos

«Son unos hijos de perra. Ya no responden». Es el mensaje de un exfuncionario del Ministerio de Gobierno que envió a Sergio Méndez Mendízabal, exjefe de gabinete de Arturo Murillo, tras conocer que el Ministerio de Economía no aprobaba un pago electrónico a la cuenta en Estados Unidos de la empresa Bravo Tactical Solutions LCL. Días antes, un banco de Miami había rechazado una transferencia de más de 5 millones de dólares al Banco Central de Bolivia (BCB).

Méndez Mendizábal le preguntó al exfuncionario si tenía noticias. Eso fue el 13 de marzo de 2020. El ex servidor le respondió: “Nada, pero son hijos de perra. Ya no me responden. Nos quedan 45 minutos. Hasta las 6:30. Así que el Banco Central (de Bolivia) puede hacer el depósito. Pero el Ministerio de Economía no quiere hacerlo», escribió a Méndez, según la demanda que interpuso Estados Unidos a los acusados.

El 29 de enero de 2020, un banco de Estados Unidos había rechazado la transferencia de 5.649.137 dólares, operación que emergía a través del Banco Central de Bolivia (BCB), que por lo general ejerce como agente financiero del Estado. Este pago era por el total de lo acordado entre el Estado boliviano y la empresa intermediaria Bravo Tactical Solutions para la compra de gases lacrimógenos y armamento no letal. Se conoció que esta empresa se quedó con 2.291.402 dólares, ya que el saldo se canceló a una compañía brasileña que mandó los productos solicitados.

Los 2.291.402 dólares, según la investigación del FBI, fueron distribuidos entre Méndez Mendizábal; Bryan Berkman y Luis Berkman, dueños de Bravo Tactical Solutions; y Philip Lichtenfeld, quien operaba en Bolivia y Argentina. Esta indagación no incluye a Arturo Murillo, ya que fue antes de detenerlo en Miami. 

En Bolivia, el ministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo, informó que una buena parte de los más de dos millones de dólares fueron invertidos en un proyecto inmobiliario en el Urubó y en una agencia inmobiliaria en Cochabamba.

Además, Del Castillo aseguró que parte de este dinero fue también repartido a Murillo, ya que en un segundo reporte se muestran mensajes en los que participa el exministro de Gobierno y también el exministro de Defensa Fernando López Julio.

Cuatro días después del mensaje del exfuncionario del ministerio de Gobierno se realizó la operación de 3.976.902 dólares desde una cuenta del Banco Central de Bolivia (BCB) a una cuenta de la empresa Bravo Tactical Solutions en Estados Unidos. Un día después, esta firma hizo una transferencia electrónica a la empresa brasileña que ejecutó la compra. Se le pagó 3.357.735 dólares, que fue el valor real de la compra de los agentes químicos.

El 27 de marzo los involucrados se preocupan porque el saldo del pago no se había ejecutado. Ese día una persona no identificada envió un mensaje de voz por WhatsApp explicando que los problemas sociales en Bolivia dilataba el pago del saldo a la empresa Bravo Tactical Solutions. Es el 8 de abril que se da el pago del resto acordado: 1.754.584 dólares eran enviados desde el BCB a Estados Unidos.

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