La realidad de los niños en situación de calle empeoró con la pandemia

Gabriel Morales/El Andaluz

Al circular por las distintas vías de la capital tarijeña, los caminantes se cruzan con niños viviendo en la calle, descalzos, sucios y despeinados, haciendo números en las esquinas, limpiando parabrisas, corriendo el riesgo de ser arrollados por algún vehículo para ganarse unas monedas.

Los niños en situación de calle se han convertido en un factor de inseguridad,  no solo para ellos, sino para la población  en  general, porque al no tener los medios económicos,  pueden dedicarse a cometer actos delictivos.

Se detectó un número creciente de niños y adolescentes realizando trabajos de limpieza de vidrios de autos en el mismo centro de la ciudad como en las avenidas más concurridas.

La simple observación permite inferir que hay un grado de organización jerárquica en estos grupos y que incluso, podría estar sometiendo laboralmente a los menores para beneficio de terceros.

Desamparados e invisibles, esa es la realidad de los niños que viven en situación de calle en la ciudad de Tarija, pese a que los legisladores aprobaron hace un par de gestiones una ley de protección que no entró en vigencia.

La normativa tiene el modelo integral de prevención y atención de niños en situación de calle, así como el protocolo para la prevención.

Los profesionales que han trabajado durante décadas en este tema, coinciden en que  falta por avanzar.

La secretaria departamental de Desarrollo Humano, María Lourdes Vaca Vidaurre, lamentó que en nuestro entorno aún se siga viendo niños durmiendo en las calles o siendo parte de redes de delincuencia, durmiendo en los cajeros automáticos o con problemas de alcohol u drogas desde los 12 o 13 años.

Indicó que la aprobación de la ley de protección a los niños en situación de calle, además de designar un presupuesto a este sector para generar proyectos y políticas de protección debe cuidarlos “íntegramente”.

“Es una ley que fue aprobada con el voto unánime, que tiene que ver con resolver la problemática de los niños en situación de calle, es uno más de los proyectos que han venido trabajando, entendiendo que hay una realidad en el departamento que no tiene la protección del Estado “, explicó la exlegisladora.

Vaca apuntó que no solo se busca que los niños tengan la protección del Estado, sino de diferentes sectores vulnerables a los que no les están cumpliendo sus derechos.

“Una de las realidades que hemos trabajado en la Asamblea Departamental, es de los padres que viven en recintos penitenciarios, hemos trabajado por el presupuesto departamental para los niños, lo que queremos es que se gesten políticas de protección, de programas, de proyectos para proteger a nuestros niños”, aseveró.

En la normativa, se compromete al Gobierno Departamental de Tarija, para que designe parte de los recursos del plan operativo anual (POA) para la generación de proyectos de protección.

La presidente de la Asamblea de Derechos Humanos de Tarija, María Teresa Rojas, mencionó que cuando se habla de gente en situación de calle, es preciso enfatizar que se trata de personas que van perdiendo sistemáticamente sus derechos constitucionales dictados en diferentes leyes como normas.

“Lo que tenemos que pelear todos en general, es que el derecho a la vivienda, a la salud, a la alimentación y a la integridad física, psicológica o sexual no vayan perdiendo esos niños, adolescentes o jóvenes”, añadió la activista.

Ese último es quizá uno de los puntos más delicados cuando se habla de niños y adolescentes en situación de calle, pues se constituye en el factor principal para que decidan abandonar el hogar, debido a la violencia sexual sufrida en sus hogares por parte de sus padres, padrastros, hermanastros, tíos, u otros.

La psicóloga, Fátima Auza, concuerda en que vivir en la calle significa una pérdida paulatina de derechos, quienes están en esa condición tienen una especie de “muerte social”.

“Quienes viven en la calle no deberían ser objeto de lástima, sino de derecho y oportunidad, se está tratando de volver a una situación de derecho, ahí hace mucho el espíritu humano más la resiliencia”, explicó.

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