Fabiana y Julia: la tercera edad que aún trabaja en desmontes de Siglo XX

Héctor Mariaca Romero

Red Pío XII-Llallagua

Son mujeres adultas que continúan trabajando en los desmontes que dejó la ex empresa minera Catavi en Siglo XX-Llallagua, a pesar de haber superado el límite de la edad de jubilación. Ellas remueven la tierra (llampus) para encontrar algo de mineral (estaño) para sustentar a sus familias. De 60 a 65 mujeres que trabajan en las cooperativas mineras del norte de Potosí, más del 50% son de la tercera edad.

Con las manos encalladas y el rostro envejecido, la señora Fabiana Tarque Villarpando de 80 años, Cooperativa Siglo XX, continúa trabajando en los desmontes. Su jornada de trabajo empieza desde que sale el sol hasta el atardecer del día, trabaja sola, remueve la tierra una y otra vez hasta encontrar mineral. Ella comenta que antes, cuando era más joven, ingresaba a interior mina para extraer carga mineralizada para luego concentrarlo en uno de los ingenios, recuerda que empezó a trabajar de palliri hace 35 años cuando la Corporación Minera de Bolivia (Comibol) administraba la empresa minera Catavi.

En aquella época las mujeres apallaban el mineral de las cargas que eran extraídas del interior de la mina, ahora es muy difícil porque las áreas de trabajo están agotadas de mucho trabajo. «Estamos arañando y removiendo la tierra porque no tenemos áreas o parajes dónde trabajar» manifiesta.

La falta de una renta jubilatoria es el factor principal para que la señora Fabiana continúe trabajado, no tiene acceso a una jubilación porque hace bastante tiempo y por su edad dejó de aportar a las AFPs. Lo poco que aportó fue retirado por una urgencia familiar y de salud. Si algo recibe del Estado es la Renta Dignidad que mensualmente cobran los adultos mayores de 60 años.

La señora Fabiana indica que trabaja para mantener a los nietos de uno de sus hijos que falleció hace bastante tiempo. Dice sentirse cansada, sus compañeras que trabajan cerca de ella, manifiestan que es una de las personas de edad avanzada y cuando pueden la ayudan a trasladar toda la carga que reúne en meses, así pueda concentrar el mineral, señalan.

En el país el aporte económico de los adultos mayores, hombres y mujeres, pasa por la discriminación que sufren, condiciones de trabajo, salud y desigualdad en el pago que perciben. Es cierto que el desempleo y la demanda de fuentes de trabajo es una gran preocupación para todas las personas que no cuentan con un trabajo seguro. En toda esta realidad social y económica hay un grupo de adultos mayores que continúan trabajando para mantenerse y apoyar a sus familias.

La señora Julia Vega, 70 años, socia de la “Cooperativa 23 de Marzo” trabaja desde hace 35 años en los desmontes de Siglo XX y no cuenta con ninguna renta mensual. Trabaja rodeada de varias rocas y bajo el riesgo de sufrir un accidente laboral.

Manifiesta que el trabajo de las mujeres mineras es un riesgo por las condiciones insalubres a las que están sometidas todos los días para extraer el mineral. La jornada laboral empieza con seleccionar y romper la roca para ver si tiene estaño, es un trabajo que dura meses, el lugar donde trabaja todos los días es de mucho riesgo porque primero debe extraer las rocas para revisar si tiene algo de estaño y extraerlo, se necesita mucha fuerza para romper la roca, las únicas herramientas que utiliza son un combo y los guantes de mano, además de algún metal para remover las piedras.

Para la señora Julia, las mujeres que trabajan en el sector minero hacen un doble esfuerzo porque no tienen otra manera de ganarse el pan de cada día. No hay muchas opciones como para dejar el trabajo rustico minero.

La falta de una jubilación digna, los aspectos sociales y económicos, las pocas oportunidades de trabajo y los niveles correspondientes de viudez, son factores para que algunas mujeres puedan seguir trabajando más allá de la edad de 60 años.

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