Fanatismo religioso y desinformación frenan vacunación en 3 regiones

Algunos cultos religiosos que se encuentran  en  Beni consideran que   la vacuna contra la Covid-19  es “la marca de la bestia”. Y por desinformación, muchas personas  con coronavirus se sometieron a la inmunización, cuando la recomendación es no hacerlo. Estas personas incluso vieron empeorar sus cuadros clínicos, lo que fue atribuido a la vacuna (cabe aclara que la vacuna no cura la Covid). Esto causa confusión y dudas en cierta población. 

Así, el fanatismo religioso y la desinformación son los principales factores que frenan el proceso de inmunización  en Beni y el Sedes de  esas  región advirtió con revertir las vacunas que no sean aplicadas. Esta situación se registra también en Pando y Potosí. 

“Pudimos percibir que se conjeturó una fantasía en torno a la vacuna contra la Covid-19,  por ejemplo, dicen que es ‘la marca de la bestia’ y por eso te pedirán carnet para todo”,  contó  la asambleísta departamental por Riberalta Claribel Sandoval. La legisladora denunció que hay una campaña intensa para contrarrestar la vacuna y esta acción es impulsada por algunas iglesias evangélicas.

Esta campaña, junto con otros mensajes que desinforman, causó un  retraso en el proceso de inmunización en Beni, región  que se encuentra  en el último lugar del país en cuanto a aplicación de  vacunas. Según el Ministerio de Salud, en  esta región sólo se  aplicó el 22% del total de  las dosis entregadas por el Gobierno. En un inicio, el Sedes Beni atribuyó la demora a la falta de conectividad o equipos para elevar los registros,  pero estas campañas de desinformación presentan un nuevo problema.

“Son los diferentes cultos evangélicos los que están propagando esto: les dicen a las personas  de nuestras iglesias que no se vacunen porque serán parte de este entorno mundial que ya recibió esta marca de la bestia. Es increíble pero lo escuché de compañeras y  hermanas que deberían estar vacunándose y difundiendo otro tipo de mensaje”, añadió la asambleísta.

Robin Ojopi, excoordinador de red de Salud de Guayaramerín, afirmó que la población estaba renuente a las dosis.  “Algunas personas mienten, dicen que las vacunas hacen daño. Hay falta de información. No debemos olvidar que en pleno brote de la pandemia,  adultos mayores se hicieron vacunar estando enfermos y  con síntomas leves, pero  después de recibir las dosis,  se enfermaron y  le echaron la culpa a la vacuna”, dijo.

El jefe de epidemiología del Sedes de Beni, Antonio Castro, advirtió que no  entregarán más vacunas a Riberalta y Guayaramerín  hasta que acaben con las dosis.  Indicó que en caso de no usar las vacunas  hasta que estén cerca de su fecha de vencimiento, la entidad  pedirá su devolución. 

“Ya no enviaríamos más vacunas y con esas dosis deberían inmunizar a las personas entre 50 y 59 años. Ahora, si cumplen hasta fin de mes,  les enviaremos más, pero si les sobró, con esas mismas dosis deben seguir el plan de inmunización al siguiente grupo. Los que no se vacunaron en el mes, deberían esperar hasta septiembre”, afirmó.

Sin embargo, de continuar sin uso, Castro  solicitará a estos municipios la  devolución de los inoculantes. “La vacuna está ahí sin uso, en otros lugares están marchando por (acceder a)  las dosis. En Trinidad tengo largas filas por la vacuna y estos biológicos tienen fecha de vencimiento”, afirmó. 

El profesional dijo que las vacunas AstraZeneca fenecen  en junio. “Si ya se acerca la fecha de vencimiento y continúan sin uso, pediremos que nos envíen  en un avión de regreso. Sería una barbaridad dejar que se pierdan”, dijo.

En Pando, pese a tener un avance del 41% de aplicación de las dosis, las autoridades  aún tienen problemas en el plan de vacunación  en las áreas rurales, aseguró  el director del Sedes, Danny Mendoza. 

“En el área rural tenemos el mismo problema que en todo el país, la gente no quiere vacunarse”, dijo. Este desinterés, según Mendoza, se debe a una falta de información, al miedo a la vacuna e incluso a la desinformación que se generó sobre las coagulopatías.

El responsable del Sedes advirtió un segundo problema y dijo que la  Alcaldía de Cobija no canceló salarios por tres meses a 250 trabajadores en salud, por lo que peligra la atención médica y  la vacunación. “Con este problema  podremos atender hasta las 13:00. Se suspendería la atención los sábados y domingos. Estaremos limitados en el tema de vacunación”, dijo.

Potosí también registra índices bajos de vacunación con un 30% de aplicación de la primera dosis. Esta situación se debe a la desinformación,  en especial  en el área rural. Sebastián Felipe Gabriel, kuraj mallku del norte de esta región,  minimizó la gravedad de la pandemia. “Debe haber la enfermedad, pero antes había la fiebre amarilla, el sarampión y otras,  pero no es tan grave para mí. Muchos se lamentan por  las personas que murieron,  pero deben saber que la gente siempre muere”, sostuvo.

 Afirmó que en el campo “la vida es normal”. “No usamos barbijos y la vida es feliz. Además, esa enfermedad sólo se presenta en la ciudad y no en el campo. Por ejemplo, el año pasado prohibieron jugar y reuniones, pero nosotros seguimos con normalidad nuestras actividades y no pasó nada”, dijo.

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