Antes de la segunda ola, ya trabajan «a cama caliente» en los hospitales salteños

Los hospitales públicos trabajan con una gran ocupación de camas, por otras enfermedades por fuera de la COVID-19.

Luego de los dichos del presidente Alberto Fernández que habló de un «relajamiento del sistema sanitario» en referencia al destino que se les está dando a las camas en clínicas y hospitales para atender otras patologías por fuera del coronavirus, en Salta el escenario planteado es complejo. Los centros sanitarios públicos trabajan «a cama caliente»; es decir, se desocupa una cama y automáticamente se vuelve a ocupar, lo que deja un mínimo margen para poder afrontar la segunda ola que. Si bien en el centro del país es un hecho, en Salta se asegura que llegará en las próximas semanas.

En el hospital cabecera de la provincia, por ejemplo, las camas desocupadas rondan entre el 20 y el 10 por ciento de las casi 400 que posee. El año pasado, el San Bernardo puso a disposición para la pandemia 170 camas. «Fuimos el hospital con mayor capacidad de soporte. El año pasado teníamos entre 60 y 65 por ciento de camas ocupadas y cerca del 40 por ciento libre, pero este año estamos funcionando con un 80 y 90 por ciento de ocupación, o sea que las camas disponibles es muy poquita», indicó Pablo Salomón, gerente del hospital.

Salomón relacionó la mayor demanda de camas en comparación con el año pasado a la restricción de circulación que regía durante la misma época. «Este año se nos hace imposible porque hay circulación en la ciudad, hay todo tipo de accidentes, viales y de trabajo, que acceden al hospital y hace que tengamos las camas ocupadas», explicó. Actualmente a los casos de COVID-19 el hospital los deriva al Papa Francisco, «salvo los pacientes con COVID de nuestra cartera de servicios como los infartados, lo politraumatizados o neuroquirúgicos», destacó Salomón.

En cuanto a los dichos del presidente, el profesional mostró su descontento y destacó que trabajan sin descanso, y el hecho de que ahora se traten otras patologías, se debe a la «demanda contenida». «Desde hace un año aumentaron la pancreatitis aguda derivada de la pancreatitis avanzada. La pandemia nos hizo que le brindemos mayor atención a las infecciones respiratorias. Esto hizo que la gente no consulte, que las patologías que en su momento fueron electivas quirúrgicas pasaran a ser no electivas», advirtió.

El hospital del Milagro

En el hospital del Milagro no hay camas de UTI (unidad de terapia intensiva). De las 12 con las que cuenta el servicio, el 50 por ciento están destinadas para pacientes COVID y las demás para otras patologías, por lo que en este centro sanitario la complejidad es para los casos graves que requieran una cama.

El anexo COVID para pacientes con cuadros moderados apostado por la calle Rivadavia cuenta con 27 camas. «Ahí el número de casos se mantuvo en un promedio de 10 pacientes por día. Ahora la situación en lo que significa la atención de pacientes moderados todavía la tenemos. El problema es con los que demandan UTI», señaló Garzón al mismo tiempo que indicó que la misma situación se da «en todo el ámbito de la salud».

Al igual que el gerente del San Bernardo, Garzón resaltó que el cuadro del paciente habitual se agravó. «Hoy por hoy no solo tenés que pensar que tenías pacientes COVID que antes eran una exclusividad, que por falta de oportunidad de atención a lo mejor tuvo un agravamiento de su cuadro», reflexio nó el médico.

Deja un comentario