Tarija y Bolivia recuerdan a Luis Espinal

(Roberto A. Barriga /El Andaluz)

Según relató hace algunos años ANF recortes de prensa de 1980 muestran cómo se reflejó la información respecto a las causas de la muerte del sacerdote jesuita Luis Espinal. Entonces ya se sabía que había fallecido tras recibir impactos de bala y haber sido torturado. 


“Los profesionales médicos que participaron en la autopsia del sacerdote jesuita Luis Espinal, declararon que: la causa de la muerte del mencionado sacerdote fue por anemia aguda, debida a hemorragia interna secundaria a múltiples lesiones esquelético-viscerales, ocasionada por numerosos impactos de armas de fuego”, reflejó una nota de prensa publicada el 22 de marzo de 1980, un días después de su fallecimiento. 

La misma nota especifica que participaron en la autopsia, los doctores Félix Romero, quien era el forense; Pastor Sanhuesa, el patólogo; Fernando Paz representante del Colegio Médico de La Paz; Rolando Costa, legista; Jorge Dorado de la Parra, del Colegio Médico de Bolivia; y Jorge Orias, quien era el fiscal asignado.

“El cadáver presentó fracturas del esternón y las costillas, producidas por fuertes golpes de arma contundente (la culata de un fusil) que dejaron un profundo hematoma en forma de cruz, precisamente en el pecho”, agrega la nota, además detalla sobre un hematoma en la región superciliar derecha, con un corte sangrante y otros en los labios y en las piernas.

Otra nota relataba: “El conocido sacerdote jesuita, educador y periodista, Luis espinal, fue asesinado ayer (21 de marzo de 1980) a balazos, constituyendo el hecho (como) uno de los crímenes más alevosos cometidos en los últimos tiempos en el país”.

Luego dice que “el cadáver de Espinal fue localizado a las 10 de la mañana de ayer en la zona de Achachicala camino a Chacaltaya, por un campesino, que presentó la denuncia a las autoridades policiales, que media hora después procedieron al levantamiento del cadáver, llevándolo luego a la morgue del hospital del Tórax, (donde) se hizo la autopsia de ley”, remarcando que se realizó en ese lugar el estudio para conocer las causas de la muerte.

Añade que, según los informes preliminares de balística, el arma automática usada fue de calibre 38 con balas niqueladas, dos de las cuales fueron extraídas del cuerpo de la víctima. También informó la prensa que “poco antes de procederse a la autopsia de ley, el cuerpo de Luis Espinal fue mostrado al periodismo (prensa) y alrededor de las 22 horas fue llevado al templo de San Calixto para su velatorio”. 

Las mismas notas destacaron que la desaparición de Espinal provocó «indignación» y «congoja» en círculos religiosos, periodísticos, laborales y estudiantiles.

¿QUIÉN FUE LLUIS ESPINAL?

Estamos a finales de los años 70. Bolivia es un país maravilloso, situado en el corazón geográfico de América del Sur. Pero su gran riqueza humana y material se encuentra sometida a los intereses de unas minorías nacionales y extranjeras que han empobrecido la mayoría del país y lo han convertido en escenario de continuos golpes y contragolpes militares. La Iglesia, por su parte, acostumbrada al régimen de cristiandad y bendecir más que a profetizar, desde Medellín está abriendo los ojos a la nueva tarea de liberación que le exige el evangelio.

En este contexto humano y eclesial, típicamente latinoamericano, desarrolló los mejores años de su vida y murió Luis Espinal.

Había nacido en el pueblo catalán de St.. Fruitós de Bages, cerca de Manresa, en 1932, y había ingresado en la Compañía de Jesús en 1949.Terminada su formación sacerdotal, estudió Periodismo y Medios Audiovisuales en Bérgamo (Italia). Tras dos años de trabajo en T.V.E. y de crítica de cine en Barcelona, ??el 68 marcha a Bolivia, donde vivió doce años, hasta su muerte. Nacionalizado boliviano (1970), toda su vida se consagra a la crítica de la producción cinematográfica, en la TV, la radio y al periodismo. Colabora en Radio Fides, los diarios »Presencia» y »Ultima hora» de La Paz, produjo varios cortometrajes para la Televisión Boliviana, forma parte del grupo productor cinematográfico Ukamau, escribió diez libros sobre cine, fue profesor de Medios de comunicación social de las Universidades Mayor de San Andrés y Católica de La Paz, y desde el 79 dirigía el semanario «Aquí». El 21 de marzo de 1980 fue secuestrado a media noche, torturado y asesinado por un grupo de paramilitares. Dos días después era asesinado en San Salvador Monseñor Oscar Romero.

Este hombre, dotado de una especial sensibilidad artística y poética (siendo estudiante había descubierto y traducido los poemas del inglés Hopkins). no se limitó a ser un profesional de los medios de comunicación, sino que hizo el instrumento de su servicio al pueblo, desesperanzado y sin voz, de Bolivia. La experiencia de la dictadura franquista que había sufrido en España, y sobre todo, su integridad personal y un elemental sentido de la justicia, lo convirtieron en profeta de la libertad y la esperanza.

Se encontró en una encrucijada bien definida: entre la muerte y la vida, entre los ídolos del poder que causan la muerte y la vida del pueblo amenazada. Y optó por la vida y el Dios de la vida. Su palabra se consagró a exorcizar los dioses de la muerte ya potenciar la fe en la vida. Y ello con una radicalidad y coherencia tal, que lo llevaron a entregar su vida por el pueblo, haciendo de ella el gesto existencial que verificaba la sinceridad de sus palabras.

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