Todavía no se acorta la brecha en la justicia para castigar los crímenes de odio

Osmar Arroyo/El Andaluz

El presidente del colectivo de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (LGBT) en Tarija, Joel Vela, indicó que se trabajó un proyecto de Ley desde el 2002 para prevenir los crímenes de odio, para acortar la brecha en la justicia y poder realizar denuncias por discriminación y poder obtener una respuesta efectiva.

El 2016 se presentó la propuesta de ley ante la Asamblea Legislativa Plurinacional de Bolivia (ALPB) pero no se tuvo una respuesta favorable, porque a la fecha todavía no se cuenta con una norma de esas características.

Muchas de las denuncias realizadas por discriminación sólo pasan por la Fiscalía, pero no son atendidas, en otros casos las autoridades señalaban que no las agresiones contra personas del colectivo LGBT no correspondían a un hecho de discriminación.

Vela, lamentó que este tema nunca haya avanzado en el legislativo. Salieron muchas leyes declarativas, o de reconocimiento a la población LGBT pero ninguna con un elemento sustancial que vaya a cambiar el sistema judicial.

«El sistema judicial es otra de las brechas», expresó.

En los primeros días de febrero se reportó el asesinato en Cochabamba de una mujer trans, fue encontrada sin vida en la habitación de un alojamiento, terminaron con su vida con el cable de una plancha de cabello que se encontró alrededor de su cuello.

Como este caso se presentaron muchos otros, en su mayoría no encontraron justicia, porque muchas veces son los mismos familiares los que desisten de continuar con la denuncia para que se investigue este tipo de hechos.

La discriminación en contra de las personas trans llega hasta las propias familias.

Vela, considera que todavía hay mucho trabajo por realizar, y esperan que se elija a las nuevas autoridades para poder trabajar sobre éste y otros temas.

Remarcó que el tema debe ser abordado por gente capacitada, porque no se puede trabajar con gente con una mentalidad obtusa.

Mencionó que al momento a nivel nacional el colectivo en las diferentes redes se están reestructurando las directivas para encarar luego este tipo de situaciones.

Otro proyecto de ley que se presentó hace varios años atrás, es la unión de personas del mismo sexo.

En el país se reportó un caso de una pareja del mismo sexo que logró su unión de forma legal, pero luego de haber seguido un proceso judicial por cuatro años y llegar incluso hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos para el reconocimiento de su unión.

El presidente del colectivo LGBT en Tarija indicó que la justicia para las parejas heterosexuales reconoce su unión en 24 horas, pero para personas del mismo sexo se tiene que seguir un proceso que dure entre 4 o 5 años para poder hacerlo.

Para Vela esta situación es una muestra clara de la «discriminación judicial» en contra de la población LGBT.

Plantean complementar Ley 348

Con respecto a la Ley 348 de Lucha Contra la Violencia Hacia la Mujer, consideran que debería ser complementada, porque no se aplica para las mujeres trans o personas que sufren violencia y son parte de la población LGBT.

Remarcó que la violencia no pasa sólo por una relación heterosexual, que pasa también en las parejas LGBT.

Hechos de violencia que muchas veces no pueden ser denunciados, porque todavía no está reconocidas las parejas LGBT o la unión legal.

Desde ahí es que se ha tratado de buscar algunas figuras legales para atender a víctimas de violencia del colectivo, pero no son justas a la realidad que viven.

Considera que si es posible arreglar la ley 348 se hará posible fusionar para que se reconozca el tema de feminicidios en la población LGBT.

Mencionó que es necesario generar parejas armónicas y democráticas que vayan invlucradas a un enfoque de desarrollo humano.

Por último, Vela, lamentó las aseveraciones que se hicieron desde el Ministerio de Justicia que se debía negociar con el victimario, considera que no hay una mirada correcta por parte de las autoridades al tema de violencia.

Remarcó, que no se trata de una cuestión económica (resarcimiento), es más bien una cuestión de dignidad humana y restitución de vida en el tema de violencia.

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