Tras cinco años de servicio irregular Campo de Vasco al fin tiene agua potable

(Roberto A. Barriga/El Andaluz)

El día de ayer la comunidad de Campo de Vasco, perteneciente al municipio de Uriondo, pudo inaugurar su nuevo sistema de agua potable, que habría sido interrumpido hace cinco años por el egoísmo de una familia, para el acto asistieron autoridades locales y también nacionales, el ministro de Medio Ambiente y Agua, Juan Cruz, llegó para la entrega y pudo cerciorarse de que alrededor de 90 familias ahora pueden acceder a un servicio básico y derecho humano fundamental.

El ministro Cruz explicó que esta entrega se vio retrasada por la anterior gestión, “el gobierno de facto de Añez retrasó la obra” indicó en el acto, aprovechó para resaltar que Tarija necesita un gobierno amigo, que no se confronte con el presidente ni eche la culpa de sus errores al nivel nacional.

Por su parte el alcalde de Uriondo, Álvaro Ruiz, indicó que se invirtió casi tres millones de bolivianos en la construcción de los nuevos ductos para irrigar agua, anteriormente ninguna conexión tenia agua de forma regular, sólo cuando llovía las personas accedían a su derecho fundamental.  Ruiz aprovechó de realizar campaña electora e indicó que se necesita un gobernador que pueda coordinar con el nivel centra, además resaltó que este proyecto fue gracias a la ley del 1%, la cual el actual gobernador, Adrián Oliva, no quiso respetar.

Por su parte los comunarios festejaron brindando un almuerzo a las autoridades y los asistentes. Armando Figueroa, ex autoridad y secretario de agua de Campo de Vasco, resaltó a El Andaluz y Televisión Andalucía como los únicos medios que apoyaron a los comunarios, cuando nadie quería ir a su comunidad a mostrar la realidad en plena pandemia, nuestro medio pudo llevar la información para que las autoridades reaccionen y se les dé una solución.

Antecedentes

En el kilómetro 40, en el municipio Uriondo, se encuentra la comunidad de Campo de Vasco, donde viven alrededor de 80 familias, y comparten una desgracia, todas ellas no tienen agua hace cinco años.

El Andaluz visitó a los pobladores, el calor se hacia sentir, la sed, el sudor se largaban mientras los comunarios daban testimonio de una realidad poco creíble y retratada, los pobladores pudieron atestiguar que hace media década los grifos de sus propiedades están como adorno.

Los más afortunados, los residentes que se establecieron cerca a la carretera Tarija-Bermejo, reciben agua de cisternas que lleva el municipio de Uriondo, sin embargo, les dura muy poco, deben caminar una hora para llevar aguas a sus hogares en bidones, y en algunos casos hasta tres horas todos los días.

A pesar de ser un derecho fundamental como bolivianos acceder a un elemento tan importante, la ambición, egoísmo y necedad de una sola familia ocasiona que toda una comunidad no tenga agua para cocinar, lavar, consumir, además en plena pandemia, donde la principal recomendación es lavarse las manos, su preocupación y sed no hace más que crecer.

Una Finca por la que pasa el agua, ocupada por la familia Nieves, retiene el agua de los pobladores de Campo de Vasco, a pesar de que los comunarios pagaron las tuberías y la justicia determinó que la vertiente por la cual sale el agua pertenece a Uriondo, no pueden acceder hace cinco años a su derecho como bolivianos, esta denominada familia Nieves no solo corta y retienen el agua, sino que según los comunarios manipula la justicia para intimidarlos.

Las personas que bloquearían la conexión de agua llevan el nombre de, Eudania Nieves. Rina Nieves y Rene Nieves.

Armando Figueroa, ex autoridad de Campo de Vasco y responsable del agua, explicó que el actual conectado y la tubería fue construida hace 30 años por los comunarios con su dinero, son casi siete kilómetros de tubería que se construyó y ahora esta impedida por la familia Nieves, estos últimos no pagaron por ninguna de las conexiones explicó.

De forma preocupante informó que presentaron sus quejas por las vías legales, pero no fueron respondidas, inclusive autoridades de la provincia Arce salieron a favor de esa familia, perjudicándolos durante media década, cuando decidieron dar el poder a los Nieves para que dispongan del agua que corría hacia la comunidad de Campo Vasco.

Figueroa relató que fue amenazado varias veces por la familia Nieves, inclusive en una asamblea fueron amenazaron con dañar a toda la comunidad, les dijeron envenenarían el agua.

Las irregularidades que giran en este asunto son varias, inclusive una vez las tuberías se rompieron, y los Nieves culparon a los comunarios, las autoridades de la provincia Arce resolvieron sin prueba alguna que los comunarios de Campo Vasco reparen ese inconveniente sin prueba alguna, los comunarios obedientes de la ley, tuvieron que reparar algo del cual no son beneficiados, que pagaron y no quebraron.

El Secretario General de la comunidad Campo de Vasco, Wilder Flores, apuntó que muchas veces fueron a la finca de los Nieves para conciliar el asunto, pero no tuvieron éxito, la cañería que pasa por su propiedad se queda en ese lugar y se pierde, llevaron sus quejas a la justicia ordinaria y ganaron en instancias locales, los Nieves apelaron al Tribunal Superior de Justicia de Sucre, pero el fallo fue a favor de la comunidad de Campo Vasco, a pesar de eso, siguen sin agua.

Flores comentó que se agotaron las instancias legales y a las autoridades a las cuales acudir, cinco años sufrieron esta desventura.

A pesar de que se entregó la obra, aun los comunarios tienen procesos legales iniciados por la familia Nieves, se espera se puedan resolver en el transcurso de la gestión, ya que la justicia falló a favor de Campo de Vasco, sin embargo, las agresiones persisten.

Un sufrimiento innecesario

Karl Marx decía que hay que hacer la ignominia más ignominiosa, en los casos como los de Campo Vasco la ignominia nos hace ignominiosos, las familias sufren, tiene que caminar horas por agua, y almacenarla en bidones, el cansancio, es notorio.

Beimar Benitez, comunario de Campo Vasco, explicó ante El Andaluz, que en época de lluvia vuelve la felicidad, porque pueden recolectar agua, el resto del año dependen de la ayuda del municipio de Uriondo, con eso llenan sus tanques de agua, los cuales duran poco, “por la pandemia necesitamos agua para lavarnos las manos” explicó Benitez.

Beimar vive con su madre, Olga Gareco, quien cuida a su madre quien se quebró la cadera tras que la comunidad de quedó sin agua, llueve sobre mojado no sería un dicho aplicable sobre esta comunidad pues, mojados serían más felices.

En un pequeño cuarto vive una veterana, postrada en la cama inamovible, se cayó y fracturó su cadera, la señora Olga, pide agua para poder atenderla, debe utilizar pañal, porque no se mueve de la cama, además necesitan limpiarla constantemente, lo cual con la falta del agua es una terea diaria que cada vez es más complicada.

La señora veterana postrada en la cama, lloró ante la visita, entre palabras poco entendibles lamentaba el olvido, se notaba tristeza.

El sol azotaba en la mañana de las entrevistas, el terreno árido evidenciaba la necesidad de beber algo, mientras nos trasladábamos buscando grifos sin agua, porque el trabajo demandaba mostrar que los comunarios decían la verdad y no había agua en su comunidad, nos encontramos con la señora Pánfila, quien iba a su casa con bidones agua “así nomas acarrear agua, me hecho un poquito para lavar, tengo que acarrea querido para tomar, para cocinar” explicaba.

La señora Pánfila o doña Pánfila, vive con sus hijos y su esposo, Domingo, quien quedó en silla de ruedas tras sufrir una embolia, Domingo balbucea y poco se le entiende, pero no le impide mostrar amabilidad y saludar a las personas.

Domingo por la falta de utilización de sus miembros, sufrió una herida en la pierna, que no se está curando, por la falta de agua es difícil lavarla, cada ves esta mas grande y no se está curando, Pánfila nos pudo mostrar la herida y no fue agradable a la vista, necesita cuidados, sacarlo de su propiedad presenta un conflicto, pues no esta cerca de la carretera, por lo que es conveniente que reciba cuidados en su  hogar, sin agua es complicado.

A cada hogar que visitaba El Andaluz los grifos corroboraban la versión de los comunarios, grifos secos, paja, valdes, y la queja de media década sin agua.

Olga Torrez, nos explicó que camina una hora para conseguir llenar sus valdes y bidones de agua, la vuelta es más morosa, pues el peso hace que tarde un poco más, lo que lleva más de dos horas al día caminar por agua.

Tiene dos hijos que cuidar, ambos entrando a la adolescencia, su hija, posee problemas de motricidad, además de trastorno del desarrollo intelectual, esto lleva a que tenga que tener un cuidado y atención más seguido. Olga Torrez, a pesar de que vive con carencias en su vida, no impide que demuestre generosidad, lo poco que tiene lo comparte, demostrando que los comunarios les sobra hospitalidad, unas deliciosas naranjas fueron testimonio de aquello.

Cada hogar que se visitaba contaba una realidad cruda, dura, a pesar del hermoso paisaje los comunarios sienten la necesidad de mejores condiciones, y la presencia de las autoridades, pues trataron de evitar las protestas y bloqueos para solucionar sus problemas y decidieron apelar a las autoridades, cuya presencia era desconocida.

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