Víctor Hugo Zamora es involucrado directamente en la masacre de Senkata

(Roberto A. Barriga/El Andaluz)

El Ministerio Público emitió la imputación en contra el general de Ejército y ex director Ejecutivo Nacional de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), Luis Fernando Valverde Ferrufino, de 56 años de edad, por los delitos de homicidio, lesiones graves y leves durante la masacre de Senkata.

“Durante la investigación preliminar se encontró los suficientes elementos de convicción que hacen presumir que el general es con probabilidad autor de los delitos investigados, por ello la Fiscalía emitió la imputación por la presunta comisión de los delitos de homicidio, lesiones graves y leves, ahora queda esperar que la autoridad jurisdiccional fije fecha y hora para la audiencia de medidas cautelares” dijo el fiscal Departamental, Marco Antonio Cossío.

El fiscal también señaló que Víctor Hugo Zamora, ex ministro de hidrocarburos ahora prófugo, perteneciente a la agrupación UNIR, partido del candidato Oscar Montes, estaría directamente implicado en la masacre de Senkata.

“De acuerdo a las investigaciones preliminares, se presume que Valverde dio la orden luego de haber mantenido comunicación con el exministro de Hidrocarburos, Víctor Hugo Zamora” declaró Cossío.

El ex ministro tarijeño y aliado de Oscar Montes ahora se encuentra prófugo, escapó del país al igual que otros ex ministros, como Arturo Murillo y Fernando López, también implicados en las masacres.

Además, Zamora es investigado por serias irregularidades dentro de la estatal YPFB, contratos millonarios, daño económico al Estado y otros.   

La masacre fue promovida por un ex funcionario de la embajada norteamericana.

El periodista, Wilson García Mérida, develó el año pasado que Erick Foronda, el entonces secretario privado de la presidente Jeanine Añez, encabezó un “Gabinete de Guerra” conjuntamente los ministros de Gobierno Arturo Murillo y de Defensa Fernando López Julio, además de la entonces ministra de Comunicación Roxana Lizárraga, para decidir el desplazamiento de fuerzas especiales de satinadores de la Escuela de Cóndores de Sanandita, desde el municipio tarijeño de Yacuiba, hacia la ciudad de El Alto donde se produjo la masacre de Senkata el 19 de noviembre del pasado año.

Un mes después de la masacre, el 14 de diciembre de 2019, durante un acto de promoción de alumnos egresados de la Escuela de Cóndores, el ministro López Julio declaró a las tropas satinadoras “héroes de Senkata”, elogiando la efectividad de la “Fuerza 10”, unidad de élite que habría sido la encargada de ejecutar aquella masacre “anti subversiva”.

“Frente a ustedes está la Fuerza 10, que yo los llamo los héroes de Senkata, que tiene por misión organizar, planificar entrenar y ejecutar operaciones de acción directa y operaciones especiales para mantener el orden”, dijo López en su discurso.

En ese acto revelador protagonizado por el ministro López en la localidad de Sanandita, estuvieron presentes, además de la presidente Jeanine Añez, el entonces ministro de la Presidencia Yerko Núñez y la ministra de Comunicación Roxana Lizárraga.

Masacre al día siguiente de la posesión del Alto Mando

Según una fuente castrense altamente confiable conectada con Sol de Pando, desde aquel “Gabinete de Guerra” articulado por Foronda se operativizó la acción armada contra los movimientos sociales descontentos con el perfil fascista del régimen, sustituyendo al Alto Mando Militar en vísperas de la matanza, “con generales elegidos por el padre de Luis Fernando Camacho y por Fernando López Julio”, asegura la fuente.

Como secretario privado de la presidente Añez, Foronda se encargó de “canalizar” decisiones tomadas dentro el Gobierno boliviano desde la perspectiva norteamericana. | Fotomontaje Sol de Pando

“El general Sergio Orellana Centellas fue designado Comandante en Jefe para reemplazar al general Kalimann después de una reunión que realizaron en la oficina de Fernando López con Luis Fernando Camacho y su padre, el señor José Luis Camacho. También estuvo en esa reunión el general Inchausti que fue designado Comandante General del Ejército”, sostiene el informante de Sol de Pando.

El Alto Mando Militar leal a Jeanine Añez fue posesionado el 14 de noviembre de 2019 y al día siguiente, 15 de noviembre, se produjo la primera masacre del régimen “transitorio”, en la localidad de Huayllani, municipio de Sacaba, en Cochabamba. La masacre de Senkata en El Alto de La Paz se perpetraría cinco días después, el 19 de noviembre.

“Lo que nos llamó la atención” —rememora la fuente— “es que en todas las reuniones propiciadas desde el Gabinete de Guerra, incluyendo la reunión con el padre de Luis Fernando Camacho, estaba presente el señor Erick Foronda, como apoderado de la presidente Jeanine Añez. Cuando los ministros Murillo y López intervenían siempre lo miraban a él como esperando su aprobación…”.

Una mano negra de la CIA en el Palacio Quemado

Foronda, ex relacionista público de la Embajada norteamericana en La Paz, era el agente de la CIA que el gobierno de Donald Trump había introducido en el Gobierno de Transición —tras la renuncia y auto-exilio de Evo Morales junto a su cúpula legislativa— para sofocar la resistencia popular que se opuso al ascenso ultra-derechista surgido por el vacío de poder que dejó Morales.

Como secretario privado de la presidente Añez, Foronda se encargó de “canalizar” decisiones tomadas dentro el Gobierno boliviano desde la perspectiva norteamericana. Fue quien transmitió, mediante su cuenta del Twitter, el 13 de noviembre de 2019, la “congratulación” del Departamento de Estado al régimen entrante.

Curiosamente, en el curso de los sucesos de Huayllani y Senkata, acontecidos el 15 y 19 de noviembre respectivamente, el agente norteamericano suspendió las actividades de su red social, manteniendo silencio durante una semana que es el lapso del sangriento conflicto nacional.

Su último twit un día antes de la matanza de Huayllani fue dirigido contra el ex ministro de Gobierno Sacha Llorenti, quien en ese momento aún ejercía como Embajador ante la ONU. “No tuviste el coraje de renunciar. Entonces, serás despedido… Y tendrás que salir de EEUU en menos de 72 horas”, sentenció el insolente agente de la CIA el 14 de noviembre.

Durante los días en que se produjeron las dos masacres, Foronda desapareció de la red social. Reapareció el 21 de noviembre, cuando el país ya había sido “pacificado” de aquel modo tan sangriento. “Dios tomó control. Vamos Bolivia”, proclamó.

Y por si fuera poco, el comportamiento de Fernando López Julio —el Ministro de Defensa en cuyo currículum brilla su antecedente de haber sido instructor de Sanandita y oficial formado durante la narco-dictadura de García Meza que fundó esta escuela en 1981—, es similar al de Foronda. Durante los días de la matanza no tuvo actividad en redes sociales y reactivó su twitter también el 21 de noviembre, con un posteo claramente dirigido a legitimar las masacres:

Los expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que se encuentran en Bolivia desde hace un mes, tienen el deber de convocar a Erick Foronda para que explique las actividades que desempeñó —como secretario privado de Jeanine Añez— durante los días 15 y 19 de noviembre conjuntamente los ministros Fernando López, Arturo Murillo y Roxana Lizárraga, en relación a los movimientos militares instruidos desde el Poder Ejecutivo.

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