Biocidio por pesticida: No sólo murieron cóndores, también buitres, y un carcancho

(Roberto A. Barriga/El Andaluz)

Autoridades medioambientales de Bolivia anunciaron el pasado domingo una investigación sobre el sacrificio de 35 cóndores en una comunidad rural del departamento de Tarija (sur), presuntamente envenenados, en uno de los casos más graves de matanza de aves en peligro de extinción.

«Es un agravio irremediable a nuestra naturaleza y a nuestras especies. El ministro de Medioambiente, Juan Santos Cruz, instruyó el desplazamiento de una comisión mixta de peritos para realizar las investigaciones correspondientes», señaló un boletín entregado por el Ministerio de Medioambiente y Agua.

El viceministro de Medioambiente, Magín Herrera, confirmó el hallazgo de 35 cóndores muertos en la comunidad rural de Laderas Norte, perteneciente al departamento de Tarija, al sur de Bolivia.

El caso se denunció inicialmente a través de las redes sociales. «Esta pérdida es gravísima, porque estamos hablando de cóndores que podrían representar el 0,5 por ciento de la población mundial de cóndores» declaró Diego Méndez, biólogo vinculado a un Programa de Investigación de Aves Rapaces, al portal del diario Página Siete.  

El Andaluz se contactó con uno de los biólogos expertos que acudió a realizar las investigaciones sobre lo sucedido, y nos comentó que no sólo cóndores murieron, también otras aves fueron victimas de este terrible crimen. 

Diego Méndez, biólogo e investigador asociado al Museo Nacional de Historia Natural de Bolivia, estuvo ´presente el día de ayer en las investigaciones de las muertes, explicó que todo indica a muerte por envenenamiento, pero se deben esperar las muestras de los laboratorios para poder saber con certeza, sin embargo, en su experiencia el envenenamiento es una opción certera.

Méndez aclaró que no se trataría de un envenenamiento directo, sino que envenenaron el alimento de las aves rapaces, la carroña que se formó tras morir envenenadas. EL biólogo experto señaló que a nivel mundial las aves rapaces están en peligro

Con mucho dolor informó para las noticias de Tarija que no sólo perecieron cóndores, sino el Sucha o buitre negro, el Pala pala, conocido en Argentina como cabeza roja, y un Carcancho o Caracara. Méndez indicó que el carcancho era joven, y concuerda con la teoría biológica, es decir los jóvenes caracaras o carcanchos no son muy hábiles para cazar, así que en edad temprana comen carroña, cuando ya crecen y mejoran su pericia cazadora, agarran presas distintas.

Qué mato a los cóndores

El día de hoy se presentarán los resultados de los análisis de la investigación, sin embargo, por las características del crimen el biólogo experto se inclina a pensar que se utilizaron pesticidas, debido a que existe bastante evidencia y trabajos realizados para apuntar que son los culpables de estas prácticas.

Diego Méndez, biólogo, investigador, dijo que se trataría de un carbofurano, conocido en el mercado como Furadam, se trataría de un tóxico utilizado en las plantaciones de alimentos que se prohibió en EEUU en el año 2009 tras la muerte de varias águilas. Es más, seria un reconocido asesino de aves a nivel mundial.

También lo prohibieron en la Unión Europea el año 2008, porque no sólo mata a aves, y otros animales, de granja y domésticos, también se registro muerte en humanos.

El carbofurano fue retirado del mercado estadounidense en 2009, pero no desapareció. Las personas aquí y en otros lugares, incluso en muchos países donde todavía se vende de manera legal, lo usan para matar animales, en lugar de los insectos que se supone está destinado a atacar. En Europa, los guardas de caza que defendían a los faisanes en fincas de caza envenenaron a cientos de aves de rapiña, incluidos Milanos Reales, Águilas Reales y Pigargos Europeos, y Azores. Cerca de 190 buitres murieron en Kenia después de comer sobre los restos de un animal que había sido rociado con carbofurano. Un científico que estudiaba las aves observaba con horror cómo caían del cielo a los pocos minutos de haber terminado su comida. Más de 230 cadáveres de Cisnes Silbadores constituyeron una escena del crimen por carbofurano en un lago del interior de Mongolia (las autoridades sospechan que los cazadores furtivos intentaron vender las aves a restaurantes, algunos de los cuales ofrecen «banquetes de cisne»).

Las águilas han sido un objetivo especialmente común en los Estados Unidos. El pasado mes de mayo del 2020, los investigadores de vida silvestre ofrecieron una recompensa de $10,000 por información relacionada con una serie de envenenamientos por carbofurano en la costa este de Maryland que habían aniquilado a seis Águilas Calvas y un Búho Real estadounidense. Un caso similar sin resolver hace tres años dejó 13 águilas muertas.

«Todo el mundo sabe que esto funciona muy, muy bien para matar animales», comenta Mourad Gabriel, investigador asociado del One Health Institute de la Universidad de California en Davis y codirector del Centro de Investigación de Ecología Integral. En algunas partes de California, en las que trabaja Gabriel, los productores de granjas ilegales de marihuana en tierras públicas han estado utilizando carbofurano para proteger sus campamentos de los osos y otros animales salvajes. Como resultado, los científicos están encontrando cadenas alimenticias enteras desde polinizadores y roedores hasta aves de rapiña y coyotes diezmados por el pesticida.

Y así, a pesar de que se ha vuelto más difícil de adquirir, la popularidad del carbofurano ha crecido. El pesticida, alguna vez comercializado en forma masiva, se ha convertido en el veneno por excelencia en la clandestinidad activa y dejó a las autoridades de vida silvestre lidiando con las consecuencias.

En Bolivia lejos de la clandestinidad se vende de forma legal, estamos ante un genocida animal, que mata a cadenas enteras de animales silvestres, nuestras autoridades lo autorizaron, y ahora los inocentes pagan el precio.

Animales en peligro de extinción en Bolivia

Según un informe de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, actualmente alrededor de 30 mil especies en el mundo están en riesgo de desaparecer. Y en Bolivia inmediatamente son 11.

1. Avestruz Andino o Ñandú cordillerano

Aunque es un ave, no puede volar. La caza, la tala y la quema son las principales amenazas para su existencia en el país altiplano.

2. Armadillos

Estos peludos andinos, que proporcionan nutrientes que ayudan a sostener las plantas, son usados como instrumentos musicales, bien sea como sonajeros o en el cuerpo de las guitarras, durante el Carnaval, especialmente en la ciudad de Oruro, en el este de Bolivia. Los habitantes del lugar dicen que aman a esta especie, lo curioso es que, pese a ello, prefieren matarlos. Aun y cuando el país prohibió cazar o comerciar con armadillos peludos andinos, el problema persiste, y el número de bailarines con sonajeros en el Carnaval sigue creciendo.

3. Cóndor Andino

Es una de las aves más grandes del mundo capaz de volar largas distancias, pero es una de las que más ha sufrido la persecución y el hostigamiento del hombre durante el último siglo.

4. Oso Andino

También se le conoce como “Jucumari”. Pertenece a la familia de los omnívoros de mayor tamaño de Suramérica. Se distribuye naturalmente en los bosques montañosos, zonas boscosas y páramos húmedos. Por eso es común encontrarlos en Santa Cruz, La Paz, Cochabamba y Chuquisaca. Es uno de los animales en peligro de extinción en Bolivia, pero la necesidad de preservar su especie ha llevado a la creación de zonas de protección. En Isidoro y El Palmar.

5. Londra

Este mamífero forma sus grupos familiares en los ríos de aguas negras, claras y blancas y en los arroyos y lagunas amazónicas. En el norte de La Paz, por ejemplo, habitan entre 150 y 200 ejemplares, una población cada vez más reducida.

6. Rata Chinchilla

Este animal herbívoro, también conocido como “pericote boliviano” habita zonas con vegetación densa, poca luz solar y árboles pequeños. La disminución de su población responde principalmente a la destrucción de su hábitat que ha sido utilizado para la ganadería.

7. Gato Andino

Su espacio ideal es aquel con poca vegetación. La caza furtiva y la reducción de su hábitat lo han puesto en peligro de extinción a pesar del gran significado simbólico que tiene para las comunidades indígenas quienes le consideran un ser protector.

7. Pecarí quilimero o “Catagonus wagneri”

Este mamífero endémico de Bolivia y otros países del Sur de América, donde puede gozar de áreas de vegetación espinosa, se ve fuertemente amenazado por la caza.

8. Puma o León de Montaña

Este ágil felino se adapta a distintos climas y hábitats, pero su baja densidad de población, sumado a la progresiva ocupación humana de sus hábitats le llevan a estar en peligro de desaparecer.

9. Guanaco

Es una especie netamente herbívora que consume gramíneas y habita zonas montañosas y semi-desérticas aunque también pueden adaptarse con facilidad a las zonas húmedas, pero evita las rocosas y altas. Gracias a su agilidad para correr, puede librarse del voraz ataque de sus depredadores. Sin embargo, la cacería y la poca reproducción de su especie cuentan como las principales causas de su extinción.

10. Guacamayo

Es común no solo en Bolivia, sino también en Brasil, Guayana y Venezuela, donde hay grandes selvas y sabanas. Por lo general las personas los capturan para tenerlos como mascotas.

10. Rana gigante del Titicaca

Para ella se ha puesto en marcha un plan de conservación en el que también participa Perú. Para evitar su desaparición, se ha dispuesto la reproducción en cautiverio como forma de alejarla se sus principales amenazas: el comercio, la contaminación lacustre y el cambio climático.

11. Delfín rosado

Es uno de los delfines de río más grandes del mundo. Se le considera el “guardián” de las aguas y es fundamental para regular las poblaciones de peces en los ríos bolivianos. Este bufeo boliviano fue declarado Patrimonio Natural de Bolivia en el 2012 y hoy su existencia enfrenta distintas amenazas: la caza ilegal, el uso de su carne como carnada, la deforestación de su hábitat, la desviación de cursos de agua, la minería e incluso la contaminación acústica.

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