BAJO EL SIGNO DEL MALLKU

Franco Sampietro/El Andaluz

 La profundidad es el monopolio de los que han sufrido

Cioran

¿Por qué nos duele la muerte del Mallku, más allá de esa pérdida valiosa para Bolivia? (recordemos, simplemente, que si no fuera por él todavía estaríamos esperando que a Murillo se le diera la gana dar la fecha de elecciones): porque se trata de una persona con una calidad humana superior a la media.

 En efecto, en él se combinan el lúcido implacable, el valiente irredento y el hombre de acción con voluntad de acero. Pero sobre todo –como en los mitos griegos-, el Mallku representa a la víctima de una injusticia infame que, sin embargo, no acepta su papel subalterno y desafía al tabú.

 Lo hace, además, en una sociedad que premia a los mediocres (en verdad, toda sociedad condecora al regular, como Ortega y Gasset razonó en su libro más famoso, pero en Bolivia es como si las cosas fueran todavía más explícitas o más grotescas; en palabras de René Zavaleta: “las cosas suceden claramente en Bolivia y oscuramente en las demás partes”). Porque la enseñanza que este país nos deja es esa: el modelo del triunfador es el asno astuto, el mediocre total pero vivo: el que repite las pautas que perpetúan la injusticia que hacen recomenzar el círculo maldito.

 ¿Cómo no ser resentido, si se vive en un estado de injusticia perenne y se está del lado de las víctimas?; simplemente pertenecer al bando étnicamente correcto nos puede habilitar hasta para ser candidato a presidente, aunque se trate de un tonto redomado, pero blanquito.

 Vivimos en una sociedad tan racista, que las diferencias de clase –económicas- han sido racializadas, de modo que el primer paso para ascender socialmente consiste en blanquearse. Siendo que el racismo no es en esencia una categoría racial sino antropológica, el camino para ello es negarse a sí mismo: no sólo negar el aspecto físico, sino toda una cultura. Y sin embargo, en medio de un mar de corderos (pero hay que estar, también, en la piel del cordero), cada tanto aparece una oveja negra que se revela, sabedor de la flagrante maldad que hay detrás de esta especie funesta. Surge, así, o bien la india teñida que llama “salvajes” a sus pares o bien el indio “resentido”, que evoca la tesis de Fausto Reinaga: “el Estado boliviano es el Estado de la Bolivia mestiza solamente. La Bolivia indígena no tiene Estado”. En el medio de estos extremos, pareciera que no hay -todavía- ninguna conciliación posible.

 De ahí que admiremos, en el Mallku, al revolucionario total que hay detrás de su ejemplo, del mismo modo que se puede admirar a un Cristo: al paria que teniendo todo en contra se sobrepone sin embargo a su circunstancia. Lo admiramos como arquetipo: el diferente que descifra el funcionamiento del sistema, que le capta su núcleo perverso, que comprende su esencia ilegítima, que decide luchar contra viento y marea para resolverlo aún sabiendo lo hercúleo de la tarea y los peligros sin cuento que le esperan, y que lo hace desde la primera trinchera. Como en el gracioso proverbio mexicano: “una cosa es llamar al león y otra verlo venir”; así, ¿cuántos son los que están dispuestos a eso?  

 Y sin embargo, una de las enseñanzas que deja siempre la Historia, es que las luchas no caen nunca en el vacío. Porque nos queda  su indomable espíritu, su impoluto ejemplo, algunas frases brillantes y un par de libros tristísimos, pero excelentes (El indio en escena, por ejemplo,  tiene todo el sabor de un clásico). La semilla de su polémica ya está florecida.

Datos

El histórico líder indígena Felipe Quispe Huanca, más conocido como El Mallku, falleció este miércoles a la edad de 78 años en la ciudad de El Alto por complicaciones en su salud

Allegados al dirigente informaron que Quispe no pudo superar un cuadro de coronavirus, según informó Fides. Sin embargo, familiares aclararon a través de redes sociales que el deceso fue por muerte natural, a raíz de un paro cardiaco.

«Se comunica a toda la población boliviana, el sensible fallecimiento de nuestro hermano Felipe Quispe Huanca. El cual falleció por muerte natural (Paro Cardíaco) a horas 16.00 a 19 días del mes de enero del presente. Por respeto a la familia doliente se desmiente contundentemente que su fallecimiento fue por COVID-19», dice el comunicado de la familia.

“Hermanos de la Dirección del Bloque Indianista tengo una lamentable noticia que confirmarles que nuestro hermano Felipe no pudo vencer a ese mal chino llamado coronavirus por lo que tenemos que comunicarles que nuestro líder, El Mallku ha fallecido”, informó Edgar Maydana en la tarde a radio Fides.

Quispe Huanca fue guerrillero del Ejército Guerrillero Tupac Katari (EGTK), dirigente campesino, diputado y jefe nacional del Movimiento Indígena Pachacuti (MIP). También fue candidato a las elecciones presidenciales en 2002 y 2005. También fue secretario ejecutivo de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB).

En 2014 declaró que mantenía su oposición a Evo Morales y que no renunciaba a la violencia armada. En diciembre de 2020 fue inscrito como candidato a la gobernación de La Paz por la agrupación Jallalla.

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