Crónica: Si no tienes dinero que no te de Covid-19

(Roberto A. Barriga/El Andaluz

Dolor de garganta, pesadez en el cuerpo, malestar general, es lo que sintió Antonio el pasado lunes 4 de enero, las lluvias que inauguraron el 2021 llenaron al Valle de Tarija de humedad, esa humedad podría ser la causa de un leve resfrió pensó y fue de vuelta al trabajo, nueva año mismas tareas.

Si de verdad el trabajo sería salud, la gente no enfermaría nunca, en especial de Covid-19, la semana pasaba y el dolor aumentaba, ok se dijo, esta vez me tocó resfriarme a principios de años. Sin embargo, algo se sentía diferente en su resfrió, era muy fuerte.

Recibió una llamada, Andrea con quien se había visto el sábado, le comentó que estaba resfriada y con las chicas que habría pasado año nuevo habría salido positivas en el test de Covid-19. Creo que las maldiciones de Antonio estarían dentro de un elogio a la amplitud de nuestra lengua al insultar a los cuatro vientos, de todas formas, tal coherencia para “putear” es privilegio solo de las que lo pueden escuchar, jamás leer porque estaría fuera de carga sentimental y contexto.

La frase “no tengo pruebas, pero tampoco dudas” cobró sentido, Antonio estaba seguro que el bicho le volvió, sería la segunda vez que padece de Coronavirus SARS-CoV-2, la primera vez se la pasó tranquilo, solo con malestar y no llegó a mucho, pero esta vez la cama lo atraía y las ganas de no hacer nada eran más fuertes que nunca.

Mendigando una prueba

Antonio recuerda cuando jugaba “tú las traes” en su infancia, un niño “infestado” tocaba a otro y cuando el otro era el infestado perseguía a los demás y buscaba infestar a uno nuevo, pensó que le habían explicado mal el juego, si un niño toca a otro los dos son infestados, y así continua hasta que todos son infestados, pero en el infantil juego solo era uno el podrido.

Antonio se sintió en el juego de nuevo, pero esta vez con culpa, sabía que estaba mal, y no quería ir al trabajo, por lo que la mañana del miércoles decidió ir a realizarse una prueba, para poder evitar contagiar a sus compañeros y personas.

Primero se dirigió al centro de salud que le corresponde acuerdo el Seguro de Salud Universal Autónomo de Tarija, el cual sería Villa Busch, ahí le dijeron que tratan primer nivel menos Covid, le dieron un teléfono de un doctor, ese doctor jamás contestó y cuando contestó le dijo que no era el encargado de las pruebas. Por lo que le derivó a otro número que hasta ahora espera que le contesten.

Con el malestar presente, decidió ir al Servicio Departamental de Salud (SEDES), quien ofreció desinformación, mal trato y una respuesta de “acá no hacemos pruebas”.

Se encontró con otras personas que al igual que Antonio, estaban tímidas de la muchedumbre, se alejaban de las aglomeraciones, por lo cual casi a los gritos de vereda a vereda pudieron conversar, y coincidieron en que eran pacientes con Covid que necesitan una prueba para demostrarlo y poder aislarse.

Una de las personas les dijo que realizan pruebas PCR para covid, en el centro de Salud el Palmarcito, por lo que se dirigieron ahí en una comitiva de 4 personas, los covid se llamaron.

Los covid realizaron una larga fila en instalaciones del Palmarcito y los atendió una enfermera con nada o poca vocación, les mintió y les dijo que ahí no realizan pruebas.

El Andaluz puedo corroborar que el SEDES a través de una llamada anónima te cita a la parte trasera, donde está el garaje, de El Palmarcito para realizarte las pruebas.

La enfermera tomo los datos de la comitiva los covid, y les aseguró que los llamaría, además les otorgó ibuprofeno y los despachó a su casa. La llamada de vuelta jamás sucedió.

Una de las señoras que era trabajadora del hogar lloraba, debido a que el lugar donde trabajaba si tenías covid te despedía, pero ella quería estar segura por sus compañeras y no los patrones, al igual que Daniel, quien trabajaba en unos viñedos que no quiso revelar su nombre, pero aseguró que ante coronavirus proceden a despedirte, y sin goce de haberes o liquidación, el Ministerio de Trabajo es una burla. 

De vuelta a su hogar, cansado de lo que debería ser rutina, pero en su estado pareció un viaje largo, Antonio decidió tirarse en cama, dormir y después llamar a su trabajo para anunciar que no puede ir. Como un gesto grande y brillante como el sol, una de las personas de la comitiva covid, con quien habría intercambiado números, le pasó el tratamiento al cual pudo acceder mediante un familiar de un amigo que conocía a un doctor. Vitamina D, Deblax, Vitamina C, Omega 3, Azitromicina si hay tos, ibuprofeno si hay fiebre, ivermectina acorde al peso día por medió tres dosis, Hidroxicloroquina, antigripales, y si puede un oxímetro para medir los niveles de oxígeno.

Feliz y esperanzado Antonio fue farmacia por farmacia en un estado lamentable y la cuanta no podía ser menor a los 600 bolivianos obviando el oxímetro. Inclusive en algunas llegaba a los 1400.

La prueba para el covid en laboratorio privado que se debe hacer fila cuesta 1100 bolivianos.  Es decir por lo bajo se precisa un salario mínimo para el tratamiento de un mes y la prueba.

En caso de empeorar se precisa retrovirales, Avifavir es el que esta en el mercado, su precio es de 97 bolivianos por pastilla, y se precisa 40 , es decir 3880 bolivianos. 

Antonio consiguió dióxido de cloro por le precio menor a 100 bolivianos, no sabe si funciona o no, pero aprendió la lección, si no tienes dinero, no tienes derecho a estar enfermo, y si lo estas debes adecuarte al tratamiento alternativo, que de científico no tiene nada, pero la menos da algo más de esperanza, consultaremos si Antonio sale de esta, esperemos que sí ya que es joven aún, pero si Antonio sería alguna persona de la tercera edad, la historia sería más lúgubre.

Deja un comentario