Un hombre violaba a una niña que vivía con su abuela, lo sentenciaron a 30 años de cárcel

El 26 de octubre del presente año la menor habría decidido contar lo sucedido, puesto que producto de la violación la víctima dio a luz a un bebé.

REDACCIÓN CENTRAL/TINTA ROJA

Tras varios días de audiencia de juicio, el Juzgado Civil y Comercial e Instrucción Penal Primero del municipio de Entre Ríos, determino sentenciar a 30 años de cárcel a ser cumplidos en el penal de Morros Blancos a M. R. L. quien ha sido acusado del delito de violación agravada en contra de su sobrina de 15 años de edad.

De acuerdo con lo informado, por fuentes de El Ministerio Público ha presentado suficientes pruebas para determinar la autoría del sujeto e el delito acusado, entre las que se encontraba la declaración de la menor, el informe psicológico y el certificado médico forense.

Dentro de los antecedentes brindados por la Defensoría de la Niñez y Adolescencia de Entre Ríos, los hechos se habrían suscitado en varias oportunidades; sin embargo, recién el 26 de octubre del presente año la menor habría decidido contar lo sucedido, puesto que producto de la violación la víctima dio a luz a un bebé.

Los antecedentes dan cuenta de que la  menor vivía con su abuela, debido a que su madre la habría abandonado, y en el mismo domicilio vivía el agresor, quien constantemente llegaba en estado de ebriedad y con actitud agresiva procedía a abusar de ella.

De acuerdo a la declaración de la adolescente, él ingresaba a su dormitorio y hacía uso de la fuerza para violarla, pese a que intentaba defenderse.

Fases del abuso sexual

El abuso sexual de un menor es un proceso que consta generalmente de varias etapas o fases:

Fase de seducción: el futuro agresor manipula la dependencia y la confianza del menor, y prepara el lugar y momento del abuso. Es en esta etapa donde se incita la participación del niño por medio de regalos o juegos.

Fase de interacción sexual abusiva: es un proceso gradual y progresivo, que puede incluir comportamientos exhibicionistas, voyerismo, caricias con intenciones eróticas, masturbación, etc. En este momento ya se puede hablar de «abusos sexuales».

Instauración del secreto: el agresor, generalmente por medio de amenazas, impone el silencio en el menor, a quien no le queda más remedio que adaptarse.

Fase de divulgación: esta fase puede o no llegar (muchos abusos quedan por siempre en el silencio por cuestiones sociales), y, en el caso del incesto, implica una quiebra en el sistema familiar, hasta ese momento en equilibrio. Puede ser accidental o premeditada, esta última a causa del dolor causado a los niños pequeños o cuando llega la adolescencia de la víctima de abuso.

Fase represiva: generalmente, después de la divulgación, en el caso del incesto la familia busca desesperadamente un reequilibrio para mantener a cualquier precio la cohesión familiar, por lo que tiende a negar, a restarle importancia o a justificar el abuso, en un intento por seguir como si nada hubiese sucedido.

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