Los municipios de Entre Ríos, Uriondo, El Puente y Padcaya son los más pobres de Tarija

(Roberto A. Barriga/El Andaluz)

Tarija es el departamento con el mayor nivel de ingreso per cápita de Bolivia, cerca de 5690 dólares por persona, según el INE (Instituto Nacional de Estadística), además, produce más de la mitad de los volúmenes de gas del país y recibe regalías por la extracción hidrocarburífera según explica el informe de Índice de Pobreza Multidimensional, llama la atención que el informe creado en colaboración con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), apunte a falta de políticas departamentales para luchar contra la desigualdad social y los derechos humanos, también señala falta de políticas en salud, educación, entre otras.

Se adoptó un enfoque de pobreza multidimensional que va más allá de la medición del ingreso de los hogares y centra la atención en las privaciones de capacidades, oportunidades, derechos, activos y servicios, que proporcionan un panorama más completo de la pobreza en el departamento según reportan.

Las privaciones de acuerdo al informe tienen que ver con cinco puntos, educación, derechos humanos, empleo, salud y nutrición, infraestructura y acceso a servicios básicos.

Según informaron en todo el departamento de Tarija, la incidencia de pobreza estimada en 2019 fue de 27.86%, que es la proporción de la población tarijeña en situación de pobreza multidimensional. Mientras que la intensidad de pobreza llega a una cifra por encima de 30% en promedio. Por otro lado, se identificó que 39% de la población es vulnerable a la pobreza, vale decir que experimentan entre 15% y menos del 25% de las privaciones.

En cuanto a las diferencias, las provincias O’Connor y Avilés son las de mayor incidencia, como también de incidencia ajustada. Como consecuencia, los municipios de Entre Ríos, Uriondo, El Puente y Padcaya son los más pobres. La provincia de O’Connor es la más desventajada en todas las dimensiones analizadas.

En Cercado juega un rol importante el tema de la salud y el de derechos humanos y protección social. Esta última dimensión también es importante en el resto de provincias y municipios. La dimensión de infraestructura y servicios básicos aún es un tema pendiente y tiene una fuerte participación en los municipios de Uriondo, Entre Ríos, San Lorenzo, El Puente y Padcaya, es decir detallaron que el acceso a luz y agua, siendo un derecho humano y nacional, todavía es carente.

También es necesario concentrarse en la presencia de empleo no remunerado en municipios como El Puente y Uriondo, apuntaron. Para realizar políticas en este ámbito es fundamental identificar la categoría ocupacional de estas personas y el tipo de actividad que realizan

La importancia de la dimensión de derechos humanos y protección social visibiliza la necesidad de incluir los servicios de cuidado en las políticas. Esta característica puede convertir la carencia de servicios de cuidado en un reproductor de pobreza. Es decir, el índice de Pobreza Multidimensional claramente relata que como política municipal o departamental no existe servicios de protección social y derechos humanos.

 

Explicación de la imagen

Las figuras 27 y 29 muestran la incidencia y la incidencia ajustada a un nivel de municipios. Los municipios de Entre Ríos, Uriondo, Padcaya y El Puente presentan incidencias altas (superiores al 70%) e incidencias ajustadas (entre el 0.15 y el 0.20). Le siguen los municipios de Yunchará, San Lorenzo y Villa Montes con una incidencia entre el 30% y el 40%. Caraparí, Yacuiba, Villa Montes, Bermejo y Tarija tienen incidencias entre el 20 y el 30% e incidencias ajustadas entre el 0.05 y el 0.10. Analizando la figura 28, se verifica que no existe mucha diferencia entre municipios respecto a la intensidad de la pobreza. Pero, esta es más alta en los municipios de Entre Ríos y San Lorenzo.

Carencia de educación

Según el IMP en general, los bonos y otras transferencias recibidas por las familias son un importante apoyo, pero la asistencia escolar parece estar determinada por otros factores, principalmente sociales y culturales.

Aspectos como la migración, los bajos ingresos de los padres, su vinculación al empleo informal y el número de hijos/as, influyen negativamente en la continuidad educativa de los/as hijos/as (quienes deben asumir responsabilidades laborales o del cuidado), así como la imposibilidad de cubrir gastos asociados a vestimenta, insumos escolares y transporte, por ejemplo. Habitualmente, en los hogares pobres, los padres y madres no han alcanzado la educación secundaria e incluso no han concluido la primaria.

Las habilidades laborales han sido adquiridas en la práctica y en empleos ocasionales que les han permitido explorar diversas ocupaciones. Sin embargo, mantienen cierto interés por la formación técnica, valorándola desde el punto de vista de su autoestima, pero también como una estrategia que puede contribuir a incrementar sus ingresos y especializar su trabajo.

Deja un comentario