Aclaración sobre la foto de la portada del suplemento Tinta Roja del día 23 de diciembre
El Colegio de Profesionales en Ciencias de la Comunicación Social Tarija (CPCS-Tarija) el 24 de diciembre emitió un comunicado que fue compartido por Facebook y Whatsapp. En él afirmaba que la foto de la portada del suplemento Tinta Roja del día 23 del mismo mes, perteneciente a nuestro medio, El Andaluz, no cumplía con los criterios éticos de respeto a nuestros lectores porque la imagen tenía un enfoque morboso y dañino.
Citaron al punto 2 de la segunda parte del Código de Ética Periodística, el mismo dicta:
“Las y los propietarios de los medios públicos y privados, directores, editores, periodistas, trabajadores que tengan que ver con las tareas informativas o se involucren con ellas, así como quienes expresen opiniones a través de los medios NO DEBEN: Acudir al sensacionalismo ni exhibir en ningún medio periodístico imágenes de cadáveres, de heridos graves o de personas en situaciones extremas; de manera morbosa y reiterativa”.
Lejos de ser una opinión reivindicatoria a los códigos de ética, a la forma de comunicar de nuestro medio, o una aporía a la imagen mostrada el pasado 23 de diciembre, creo que es pertinente cuestionarnos sobre los crímenes y las imágenes que las acompañan.
No sería sano pensar que la ética queda reducida a la lógica aristotélica de lo bueno y lo malo. Ahora está claro que la ética está ligada a formas de conducta, en nuestro caso -los comunicadores de prensa, escritura y presentación de imágenes- el criterio y la opinión es lo que marca lo ético, aunque eso no necesariamente es algo útil a la sociedad.
Abril (mujer víctima de feminicidio que aparece en la portada de Tinta Roja del 23 de diciembre) fue asesinada por su ex pareja (policía) con un arma de fuego. Hablamos de una persona entrenada por el Estado que tiene acceso a portar, utilizar y manejar un objeto que permite terminar la vida de otro.
Este suceso no es un caso aislado, no es la primera vez que un policía asesina a una mujer con un arma de fuego, o comete un crimen utilizando los recursos que su uniforme le permite.
La morbosidad como interés malsano hacia personas o cosas o a los acontecimiento desagradables es algo inherente a la humanidad, no es evitable. Sin embargo como medio de comunicación y como comunicadores tenemos que caminar por esa senda, muchas veces de forma voluntaria consiente y otras de forma inconsciente.
El Andaluz con la foto de Abril fallecida tras dos disparos por el arma de un policía no pretende en ningún momento un interés malsano, no consideramos que la mala intención fue la que llevó a difundir esa portada, una imagen muy fuerte y desagradable, sin lugar a dudas. De todas formas, un asesinato a manos de una ex pareja no es algo que tenga que pasar desapercibido, se busca incomodar, e incomodar bastante.
Vivimos en el departamento con mayores índices de violencia hacia la mujer per capita, si tuviéramos la población de La Paz o Santa Cruz es un hecho que Tarija encabezaría el número de casos de violación, feminicidios, agresiones. Con una población tan baja estamos en los primeros lugares de Bolivia en violación a menores de edad y embarazo adolescente.
La violencia hacia la mujer, los feminicidios y violaciones, nos son hechos aislados, vivimos en una sociedad que se sostiene sobre un sistema que no sólo permite estos sucesos, los incentiva.
Somos seres vistos desde el hecho, suceso y lo monetario, “no hay nadie irremplazable en esta vida” es una frase, casi un axioma empresarial insertado en las cabezas de todos los que habitamos en este siglo.
Jaques Derrida (Dar la Muerte) exponía la singularidad de las personas en un pensamiento combativo hacia la cosificación de los seres humanos como número o seres desechables, nadie es desechable o reemplazable en la vida, por el simple hecho de que nadie puede morir por ti.
Las singularidad aparece cuando existe la muerte, la única posibilidad que encierra a todas las demás según Heidegger, cuando mataron a Abril pasó a ser una singularidad olvidada, llegó a la última posibilidad Heideggeriana y los medios de comunicación tapamos estos hechos o peor aún faranduleamos sobre los mismos y jamás hablamos de los problemas de fondo, son crímenes de poder, son crímenes políticos, son crímenes machistas apoyados en un sistema que busca cosificar al individuo y para la mujer es aún más agresivo.
Terminando el 2019 vivimos una era donde el acontecimiento es real o discutido si tiene un soporte visual, es decir la existencia de un suceso esta reducido a un medio que los trasmita, Jean Baudrillard brinda un excelente ejemplo al afirmar que la Guerra del Golfo jamás sucedió porque las imágenes que vio el mundo se limitaron a mostrar misiles que alumbraban a los lejos y no sobre los niños que impactaban.
¿ Es ético mostrar bebes y nenes de 5 años despedazados por personas que presionaron un botón?
La ética sobre las imágenes son discutidas a diario, la imagen de Abril duele, molesta, ofende, por supuesto, un asesinato (feminicidio) donde el Estado tiene parte de la culpa por entrenar, posibilitar y permitir a un hombre dispara su arma no es un hecho agradable y debe estar lejos de agradar. CPCS-Tarija volcó su ofensa hacia el lado equivocado.
Retomando a Baudrillard, tiene un texto llamado el Crimen Perfecto donde es claro y conciso sobre la ilusión en la que vivimos como realidad, más que ser una Matrix (como la película de las hermanas Wachosky), plantea a los medios como los que dirigen, patentan y dictan la realidad, es decir lo que tomamos por real tiene un soporte virtual, sin el mismo no es creíble, tampoco analizable, ni capitalizable, por lo tanto inexistente, Adorno y Horkheimer en la Crítica a la Razón Dialéctica lo llamaron la estafa de la cultura.
En palabras del autor el Crimen Perfecto es:
El de una realización incondicional del mundo mediante la actualización de todos los datos, mediante la transformación de todos nuestros actos, de todos los acontecimientos en información pura; En suma: La solución final, la resolución anticipada del mundo por clonación de la realidad y exterminación de lo real a manos de su doble.
Fuera de criticar nuestra visión positivista, light de la realidad, la potencia que tiene los medios para discutir lo que está pasando es indiscutible, si un policía le pega dos balazos a su ex pareja no tiene por qué ser ni una imagen ni una noticia agradable. Si la lectura fuera un hábito común en la población tarijeña se podría profundizar más en los hechos dolosos, sin embargo nuestra población tiene alergia a la lectura, en especial de la prensa y acá admito que gran parte es culpa de nosotros los periodistas.
No podemos volver número y acontecimiento puro a las violaciones, feminicidios, abusos, tenemos que comenzar a debatir en la esfera pública y privada, mil veces privada porque los abusos a niñas se dan en casa, jamás en la calle. Respetamos a nuestros lectores, no deseamos propagar el morbo si hacemos el “mal” jamás es por una intención malsana.
Entiéndase que la decisión de publicar la portada de Tinta Roja del 23 de diciembre no buscaba herir, fue elegir el bien por el bien en un sentido hegeliano, y muchas veces sabemos que existen equivocaciones.
Si algo lamentamos como medio de comunicación es formar parte de los medios donde muchas veces se crea espectáculo con las muertes y feminicidios sin que los receptores entiendan que buscamos mostrar un hecho atroz, no por vender, sino porque esto hay que visibilizarlo, y discutirlo, en esto último fallamos no solo como medio también como sociedad, la falta de capacitación y educación sobre la violencia hacia la mujer en los pobladores de Tarija es sorprendente.
No es malicia mostrar a Abril tendida en el suelo después de que la mató su ex pareja, después de ser asesinada tras dos disparos, no se puede mostrar una imagen light, la imagen lejos de hacer justicia y mostrar lo que sucede día a día con la mujer boliviana, perturba y molesta, y me parece pertinente que lo haga.
Señoras y señores del CPCS-Tarija, no vi en su página de Facebook publicación alguna sobre la violencia hacia la mujer, sobre feminicidios, violaciones, pretenden ser un ente regulador y defensor de la ética periodística los aplaudo, si piensa que su rol como comunicadores es también luchar contra la violencia hacia la mujer por favor que su trabajo sea más visible, porque falta debatir sobre el asunto y por supuesto sobre la ética.
En cuanto a su solicitud de disculpa, nos disculpamos con las familiares de la víctima si es que por parte de nuestro medio sintieron algún agravio, nos disculpamos con la sociedad por no ser más activos en la lucha contra la violencia y volverla algo propio, sentimos que es nuestro deber informar a la gente y no siempre tiene que agradar, lamentamos no poder aportar para hacer justicia a las miles de niñas y mujeres víctimas de violación , nos disculpamos con todas esas mujeres valientes que esperan que los medios brinden más información y se denuncie con mayor agravio los hechos nefastos que suceden día a día.
Hay que hacer al ignominia más ignominiosa decía cierto filósofo, es nuestro compromiso hacerla, recordamos que la segunda parte del código de ética periodística en su primer párrafo dicta que los medios no deben difundir informaciones falsas ni tendenciosas ni guardar silencio, parcial o total, sobre hechos noticiosos. Pedimos a los comunicadores no guardar silencio y ser cómplices.
Roberto A. Barriga director del periódico El Andaluz