Investigadores de Harvard y Yale elaboran reporte sobre masacre de Sacaba y Senkata

(Roberto A. Barriga/ El Andaluz)

Asombro y tristeza, es lo que se siente al leer el informe realizado por académicos internacionales presentado el pasado lunes 27 de julio, el informe a cargo de  La Clínica internacional de Derechos Humanos, IHRC por sus siglas en inglés, titulado “They Shot Us Like Animals”, “Nos Dispararon Como Animales” devela que existió una fuerte represión por parte de policía y militares, inclusive mataron a civiles que no tenían anda que ver con las protestas, testimonios e investigaciones acompañan las 92 páginas del informe.

Se observó también, que existió y existe persecución política por parte del actual gobierno de Jeanine Añez, llama la atención que también se apunta a que existe obstrucción a en el sistema judicial para clarificar estos hechos.

El informe levanta varias pruebas sobre la utilización de munición en civiles, el trabajo contó de una recopilación de testimonios, investigación bibliográfica y análisis de expertos, por ejemplo, pudieron constatar que en Sacaba aun existen domicilios que cuentan con perforación de balas de uso militar, como se muestra en el siguiente párrafo perteneciente al informe.

“Investigations also indicate that bullets other than .22 caliber killed and injured civilians. A prosecutor in Sacaba stated that his office documented an officia government bullet in one of the Sacaba victims, and eight of the nine who were initially examined had bullet entry and exit wounds that suggest the use of “long guns,”which can include rifles and machine guns. Protestors who had previously served in the Bolivian army identified the weapons used by most officials that day as AL rifle 110 and the bullets they saw in wounded bodies as FAL 7.62mm bullets. Witnesses also said that state forces fired machine guns, and snipers shot from the helicop­ter flying above”.

 

“Las investigaciones también indican que las balas que mataron e hirieron a civiles no son de calibre .22. Un fiscal de Sacaba declaró que su oficina había documentado una bala oficial del gobierno en una de las víctimas de Sacaba, y ocho de las nueve que fueron examinadas inicialmente tenían heridas de entrada y salida de bala que sugieren el uso de “armas largas”, que pueden incluir rifles y ametralladoras. Los manifestantes que habían servido anteriormente en el ejército boliviano identificaron las armas utilizadas por la mayoría de los oficiales ese día como el rifle AL 110 y las balas que vieron en los cuerpos heridos como balas FAL de 7,62 mm. Testigos también dijeron que las fuerzas estatales dispararon ametralladoras y francotiradores desde un helicóptero que volaba sobre ellos.

Asimismo, el informe retrata cómo personas que no tomaban parte de las protestas fueron disparadas con gases y munición de guerra, en Senkata muchos vecinos huyeron cuando militares dispararon gas a sus domicilios de manera maliciosa.

“Personas dentro de sus casas, que no participaban en las manifestaciones de la calle, fueron sorprendidos rompieron las ventanas de sus casas y salieron a la calle para escapar del gas que los asfixiaba. Un transeúnte describió haber visto “abuelas y niños corriendo de sus casas… fue horrible” dicta el testimonio correspondiente al informe.

Se cuenta con varios testimonios de personas que estuvieron en Senkata y los medios grandes trataron de ocultar, personas como Milton Zenteno o Joel Colque quienes murieron cuando regresaban a sus hogares, según reportaron testigos

“Lucio Huanca regresaba de su trabajo cuando vio al ejército, huyó a una calle lateral detrás de la planta de gas. Los soldados se dispersaron por el barrio disparando balas a la gente, golpearon a Lucio en la cabeza, causándole pérdida de memoria y parálisis parcial. Los soldados también dispararon y mataron al estudiante universitario Milton Zenteno cuando regresaba de la escuela como a Joel Colque, de 22 años, que también volvía a casa del trabajo”.

Según el informe múltiples entrevistados dijeron a la IHRC que las fuerzas del Estado tenían como objetivo a personas que ayudaban a civiles que habían sido baleados. Por ejemplo, Yosimar Choque caminaba hacia el banco cuando llegó a una calle lateral a pocas cuadras de la planta de Senkata y vio a los soldados disparando a las personas que huían. Yosimar se apresuró a ayudar a los heridos, asistiendo a dos personas alcanzadas por las balas y a tres mujeres que se habían desmayado por la exposición al gas.

 

Tras el decreto de la muerte 4078 el régimen de Jeanine Añez trató de callar las muertes sobornando a los familiares de las victimas

El informe retrata el decreto de la muerte promulgado por Jeanine Añez como la principal causa de “lavarse las manos “ por las masacres y vulneración a los DDHH.

El informe dicta que el 14 de noviembre, el día anterior a la masacre de Sacaba, el gobierno interino boliviano firmó el Decreto Supremo 4078, que pretendía inmunizar de responsabilidad penal “al personal de las Fuerzas Armadas que participe en las operaciones de restablecimiento del orden y la estabilidad internos” por todas las acciones emprendidas en respuesta a las protestas. Después de los asesinatos, el gobierno de Áñez publicó y trató de ejecutar el decreto, aunque éste contravenía las obligaciones jurídicas internas e internacionales de Bolivia relacionadas con el uso de la fuerza, la libertad de reunión y la responsabilidad de mando. Tanto los bolivianos como la comunidad internacional condenaron el decreto ilegal.

El extenso informe narra como grupos de choque como la Resitencia Juvenil Cochala, son cuerpos armados para vulnerar derechos y causar agresiones a los bolivianos, en especial a los ciudadanos cochabambinos, es preocupante, esperemos que la ley tome acción y se pueda llevar ante la justicia a los culpables de tales atrocidades.

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