EE UU, Rusia y Arabia Saudí dividen la cumbre del clima, que afronta su última semana

Madrid/Agencias

La cumbre sobre cambio climático de las Naciones Unidas, que este año se celebra en la ciudad polaca de Katowice, afronta su semana final, en la que las negociaciones tienen ya un perfil menos técnico y en la que entran en juego los ministros y representantes políticos de los casi 200 países participantes. Y la enfila dividida: EE UU, Rusia, Arabia Saudí y Kuwait se unieron el sábado para impedir que en la cumbre se “acogiera con satisfacción” el último informe del IPCC (el grupo de expertos encargados de monitorizar para la ONU los efectos del cambio climático y las formas de combatirlo).

Ese informe, básicamente, lo que señala es que el planeta se está quedando sin tiempo para que el calentamiento esté dentro de unos umbrales manejables. El Acuerdo de París —que se debe desarrollar durante esta cumbre de Katowice— establece que los países deben reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero para que a final de siglo el incremento de la temperatura del planeta esté entre 1,5 y dos grados centígrados respecto a los niveles preindustriales. Y el último informe del IPCC pedía a los Gobiernos que de forma urgente, durante la próxima década, acometan recortes drásticos de sus emisiones para cumplir con esa meta.

Este análisis fue encargado al IPCC por los casi 200 países que cerraron en 2015 el Acuerdo de París. Sus conclusiones no fijan obligaciones para ningún Estado. Tras su presentación en octubre, en esta cumbre se debía dar esa bienvenida con “satisfacción” al estudio. Pero esos cuatro países se negaron el sábado a que se diera ese paso y proponían que solo se optara por la fórmula de “tomar nota”, algo que rechazan la mayoría de países asistentes. Finalmente, no hubo acuerdo y la declaración sobre el informe del IPCC se quedó sin aprobar.

“Siento mucho que haya sido así. Era importante destacar juntos la trascendencia del informe del 1,5 grados del IPCC y la urgencia de acelerar la transformación”, lamentó el sábado por la noche la ministra española para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, a través de la red social Twitter.

La no aprobación de esa declaración no tiene en principio efectos prácticos inmediatos. “Pero manda una señal preocupante para el resto de la semana”, valora David Howell, experto en negociaciones climáticas de SEO/BirdLife. Los negociadores de esos casi 200 países deberán resolver de aquí al viernes la letra pequeña del Acuerdo de París, que está previsto que se empiece a aplicar cuando caduque en 2020 el Protocolo de Kioto. En principio, la parte técnica del trabajo pendiente no parecía demasiado complicada, según algunos expertos. Pero la posición de bloqueo de esos cuatro países es “una señal preocupante”, advierte Howell.

 

Petróleo y gas

Tres de esos cuatro Estados (Arabia Saudí, Rusia y Kuwait) tienen unas economías muy dependientes del petróleo y el gas, con lo que las medidas drásticas y urgentes de descarbonización que planteaba el informe del IPCC les golpearían con dureza. En el timón del cuarto país discordante, EE UU, está Donald Trump, contrario a la lucha contra el cambio climático.

Trump ya anunció que su país dejará el Acuerdo de París. Pero este pacto contenía varias cláusulas que hacen imposible que EE UU se marche del acuerdo hasta finales de 2020. Durante las dos cumbres celebradas ya desde la victoria de Trump, la delegación estadounidense había mantenido un perfil discreto: ni obstaculizaba ni se mostraba activo. Lo “preocupante”, explica Howell, es que las pegas en el caso del informe del IPCC puedan suponer un cambio de rumbo de EE UU, es decir, que pase a una posición de bloqueo.

Respecto al informe del IPCC, Howell no descarta que se retome este asunto durante esta semana y que pueda finalmente aprobarse alguna referencia a este documento el último día en forma de declaración política.

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