Si las reservas bajan más se tendrá que devaluar la moneda

Página Siete/La Paz

Leyendo textos de economía y preparando una exposición. Así se lo encontró al expresidente del Banco Central de Bolivia (BCB), Juan Antonio Morales, en su oficina de la Universidad Católica Boliviana, donde es docente hace 40 años y dirigió el ente emisor durante 11 años discontinuos.

Expresó su preocupación porque las Reservas Internacionales Netas (RIN) no dejan de disminuir en el último año, pues se redujeron en 1.532 millones de dólares hasta el 28 de septiembre de 2018 con relación similar al mes del año anterior.

Anticipó que si continúa a este ritmo, el BCB no tendrá otra opción que devaluar la moneda nacional, estancada en 6,96 bolivianos por dólar desde el 2 de noviembre de 2011. El BCB informó el 8 de noviembre de 2018 que Bolivia tiene cerca de 8.600 millones de dólares de reservas internacionales. En 2014 las reservas alcanzaron su máximo nivel, 15.123 millones de dólares.

¿Qué significa que el BCB haya dejado de vender dólares en ventanilla?

Que el Banco Central haya dejado de vender dólares en ventanillas no ha dejado de vender al sistema financiero, eso hay que subrayar; ha dejado de vender al público y me parece correcto; de hecho cuando yo era presidente (del BCB) se había suspendido la venta al público a través de ventanilla; la idea de fondo es que siempre debería ser así, (el BCB) es un operador mayorista, es banco de bancos, no hace operaciones al detalle.

¿Entonces el BCB volvió a su práctica normal?

Van a tener que volver a lo que tenían antes y que la gente viendo que se les aumenta el precio o rebaja, cuando están queriendo vender dólares, lo único que deben hacer es acercarse a la primera agencia bancaria que esté a su paso, eso tiene un pequeño costo que de repente se tiene que hacer más cola, que lleva un poco más de tiempo; los economistas llaman ‘costo de suelo de zapato’, que quiere decir un costo insignificante. Entonces si los librecambistas están pidiendo más dólares, simplemente se tienen que acercar a una agencia bancaria de un banco.

¿La no venta en ventanilla tendrá alguna consecuencia para la economía?

No creo que tenga ninguna consecuencia, lo veo una medida meramente administrativa; ahora el hecho, tal vez uno pueda criticar la oportunidad, deberían haberlo hecho (en otro momento) porque en este momento está claro que hay un cierto nerviosismo con respecto al tipo de cambio y con respecto a las operaciones cambiarias, entonces no era el momento; ahora, cuando abríamos nuestra ventanita (en el BCB) a mí me parecía que era una decisión desacertada, yo digo el Banco Central es un banco de bancos, trabaja esencialmente con bancos, entonces abrir (la ventanilla) fue una medida populachera; pedían esencialmente los librecambistas callejeros para llegar al público, que no prefieren hacerlo en una agencia bancaria; ahora hay nerviosismo con el tipo de cambio, no creo francamente (que tenga consecuencias).

¿Qué fue lo más desacertado en este Gobierno?

Una de las decisiones más desacertadas que se ha tomado en este Gobierno fue el haber congelado el tipo de cambio, el sistema que se tenía con el Decreto Supremo 21060, que tenía sus defectos, pero era ingeniosa y permitía dos cosas: primero, permitía la competitividad de nuestra moneda frente a las monedas de socios comerciales; y, segundo, muy importante, desmontaba las expectativas de devaluación, la gente se había acostumbrado que el tipo de cambio se moviera  a veces un centavo a veces dos, máximo tres centavos a la semana, muchas veces tampoco se movía, pero el público ya se había acostumbrado.

Esto fue un gran logro, ahora salir del tipo de cambio, que está en curso desde noviembre de 2011, ha entrancado a la práctica cambiaria del BCB, porque al más mínimo movimiento que haya con el tipo de cambio la gente se va a asustar, va a pensar dónde va a aterrizar esto, no verá otros movimientos. Eso es bastante problemático manejar. Por otro lado ha sido lo que lo tiene congelado (el cambio de dólar), seguimos con problemas de competitividad, es decir perdemos competitividad para nuestras exportaciones no tradicionales y, por el otro lado, tenemos nuestro mercado interno inundado de productos del exterior. Estamos arrinconando a la producción nacional y  al empleo nacional; por el otro lado se van formando expectativas de devaluación, entonces (el congelamiento del cambio de dólar) ha sido una medida completamente desacertada desde noviembre de 2011.

Las reservas internacionales están de bajada, ¿qué opinión le merece?

Sí, y han bajado fuerte, es parte del problema, la garantía última del mantenimiento del tipo de cambio son las reservas internacionales; si las reservas bajaran demasiado no le va quedar otra al Banco Central que devaluar la moneda nacional. Es decir, aumentar el precio del dólar, si bajara demasiado, pero entonces es justamente por esa razón que la gente hace un gran seguimiento a las reservas internacionales, medio que se obsesiona con el nivel de las reservas internacionales; en este momento las reservas están todavía en un buen nivel, lo que preocupa es la rapidez  con la que están cayendo, de los casi 15.000 millones de dólares que teníamos en 2014 esto ha bajado a 8.500 millones las reservas totales del oro, porque el oro es poco, es muy poco líquido, no es como tener divisas, no es tener dólares, las reservas han bajado todavía más, algo así como 6.600 millones.

Con el doble aguinaldo, ¿el país pierde competitividad?

Eso también si se mantiene fijo y al mismo tiempo se sigue políticas fiscales de gran expansión fiscal y al mismo tiempo una política salarial muy dinámica, dobles aguinaldos, aumentos muy por encima de la inflación, vamos perdiendo competitividad internacional y eso va creando que perdamos, que aumente el déficit comercial, el déficit de la balanza de pagos; las cuentas corrientes miden las transacciones con el exterior, no solamente de bienes sino también de servicios; si uno incurre en la balanza de pagos se pierde reservas, esos déficits se van a tener que reponer con las reservas internacionales.

¿El déficit fiscal de este año será igual que el año anterior?

El déficit fiscal va a seguir siendo alto, el año pasado el déficit llegó casi al 8%, el déficit también en la cuenta corriente de los déficit gemelos fue un poco más bajo, llegó a seis y medio, pero hay dos cosas que podían haber aliviado esta situación deficitaria; una cosa que podía haber aliviado era el incremento en el precio del petróleo que afecta al precio del gas natural, que es la principal exportación, pero estamos con dificultades para exportar gas natural, las ventas a la Argentina ha disminuido sustancialmente; y, la otra, lo que podía haberse ganando, porque los precios internacionales están más altos en cuanto a ingresos fiscales se lo va a perder con el doble aguinaldo, porque este pago es bien costoso. Entonces es posible que el déficit fiscal no aumente (con relación al año anterior, pero) que no se va a reducir sustancialmente, (se) reducirá un poquito en la cuenta corriente, la balanza de pagos eso va (sube) si aumenta el precio del petróleo; si aumenta el precio de las exportaciones, también pudiese mejorar la balanza de pagos. De hecho la balanza comercial de exportaciones y de importaciones sigue siendo negativa, pero se ha reducido muy fuertemente con lo que fue en relación al año pasado, entonces vamos a tener un déficit comercial. ¿Qué quiere decir un déficit comercial? Quiere decir la diferencia entre las exportaciones e importaciones es negativo, hay más importaciones que exportaciones, pero es mucho menos negativo que el año pasado. Habría que ver por ese lado un alivio bien importante en la parte fiscal, lo que podíamos haber mejorado ha empeorado con el doble aguinaldo.

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