La Policía te recomienda: Identificando el bullying en nuestros hijos

Por lo general , se traduce en una constante estándar en todo adolescente o joven agresor, donde ellas o ellos buscan refugiarse y ocultar ese sentimiento de fragilidad

POR EL: CNL. D.E.S.P. MARCO ANTONIO CORTEZ CASTEDO

Habiendo entrado de lleno a esta temática, en esta edición señalaremos algunas causas, que podrían ser condicionantes para que nuestros hijos sean proclives a ser los acosadores o agresores, por ende se recomienda sean tomadas en cuenta para poder reconocer si nuestros hijos practican el bullying.

  • Escape de un pseudo sentimiento de fragilidad

Por lo general esta causa, se traduce en una constante estándar en todo adolescente o joven agresor, donde ellas o ellos buscan refugiarse y ocultar ese sentimiento de fragilidad, es decir, que a través de la agresión o el acoso a los demás, buscan ocultar que son frágiles o débiles y hacen imperar su parecer mediante la fuerza y la agresión a su entorno, que por lo general está compuesto por niños, adolescentes o jóvenes que desenvuelven sus actividades en plena normalidad, desarrollando sus aptitudes conforme a cada etapa.

  • Tener una familia disfuncional

No es una regla, sin embargo siempre existen las excepciones al respecto. Una familia disfuncional, conocida así por la ausencia de uno de los padres en el núcleo familiar, puede originar en muchos casos hijos rebeldes, desobedientes, quienes no tienen clara la figura materna o paterna que inspire autoridad y respeto. Por ende los niños producto de estas familias suelen tener como válvula de escape, la agresión y el acoso hacia los demás.

Este fenómeno se produce también, debido a que al no estar presente en su diario vivir ambos progenitores, donde el que está a cargo vela por el cuidado, protección, manutención de los hijos, permanece la mayoría del tiempo en el trabajo, y descuidando de lleno la atención que debería prestar a su hogar, da como consecuencia que los hijos por falta de control, dediquen su tiempo a realizar actividades fuera de las normales que debería realizar un niño de su edad. Es decir, que por falta de control frecuentan lugares que no son aptos para ellos, encontrando a su paso amistades que influenciaran negativamente en su comportamiento, adoptando conductas que las traslucirán en sus relaciones con los demás niños en el colegio, así como también en sus hogares.

Por el contrario, en el caso que ambos progenitores estén presentes en el núcleo familiar, la disfuncionalidad está presente, cuando el hogar se convierte en un campo de guerra donde ambos padres viven en un entorno hostil y agresivo que alcanza a los hijos mediante malos tratos, excesivo autoritarismo, agresiones físicas, consumo excesivo de alcohol o drogas, proxenetismo o prostitución de uno de los padres, etc., lo cual es irradiado por los menores en actitudes negativas con su entorno especialmente estudiantil.

Sin embargo dijimos al inicio de este inciso, que no es una regla, sino que existen las excepciones al respecto, ya que también pueden existir niños sujetos a maltrato infantil o a otros vejámenes, los cuales no siempre se convierten en agresores, más al contrario suelen ser víctimas fáciles de quienes practican el bullying en su barrio o colegio.

  • Expresión de agresividad por un complejo de inferioridad

La educación, comprensión y en especial las expresiones de amor y afecto que vaya a recibir un menor en su núcleo familiar, son fundamentales, debido a que estas expresiones contribuirán a elevar la autoestima y todas las capacidades en la etapa de crecimiento, dando como resultado niños, adolescentes y jóvenes con un alto grado de rendimiento académico, extrovertidos, competitivos y preparados para encarar el resto de retos que tengan que realizar hasta convertirse en adultos exitosos. Lo contrario, si producto de hogares donde menoscaban las capacidades de un menor, denigrando, o desmereciendo sus logros y demás cualidades positivas que vaya a tener, dará como resultado a una persona con complejos severos de inferioridad, el mismo que al ver en su entorno estudiantil a niños o adolescentes exitosos será objeto del nacimiento de un sentimiento donde la envidia, y la disconformidad estarán presentes, dando lugar al acoso o agresiones contra quienes son mejores que él, acciones que son realizadas para no sentirse inferior a los demás, pensando erróneamente que de esta forma al imperar la fuerza y el abuso, serán superiores a los demás.

Recordemos entonces que la prevención debe ser oportuna antes de lamentar algún tipo de suceso que traiga consigo momentos dolorosos en nuestros hogares. Si nosotros reconocemos alguna de estas causas generadoras de bullying en nuestros hijos, recurramos inmediatamente a especialistas para poder evitar que nuestros hijos sean proclives a convertirse en agresores o acosadores con sus compañeros. Lo importante es asumir conciencia de nuestros actos, en nuestro rol de padres debemos permanecer alertas a las manifestaciones respecto al comportamiento que denotan nuestro hijos, para asumir acciones inmediatas. No olvidemos que está en nuestras manos el hacer de ellos personas de éxito en la vida.

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