Protejamos a nuestros hijos contra el bullying

Hablar del bullying, es demasiado ampuloso, sin embargo es una temática por demás conocida y por demás efectuada en diferentes medios

POR EL: CNL. D.E.S.P. MARCO ANTONIO CORTEZ CASTEDO

Nosotros como padres de familia, desempeñamos una serie de actividades para velar por la integridad de nuestros hijos, es decir, que cuidamos y aseguramos su alimentación, educación, salud y bienestar en general, por tanto debemos asegurarnos que nuestros hijos desarrollen sus primeras etapas de crecimiento así como sus aptitudes y capacidades en un clima de paz y tranquilidad no solo al interior de nuestros hogares, sino también al exterior de los mismos. Vale decir, que al referirnos a un clima de paz y tranquilidad, nos  referimos a que en las diferentes etapas de desarrollo, no se vean afectados ni en su salud, alimentación, educación y menos psicológicamente, este último factor incluye el desarrollo emocional de nuestros hijos.

Hablar del bullying, es demasiado ampuloso, sin embargo es una temática por demás conocida y por demás efectuada en diferentes medios donde nuestros hijos se encuentran rutinaria y regularmente: colegios, institutos, centros de diversión y esparcimiento, etc. En nuestro país, el bullying es una constante negativa que debemos evitar y para eso como

padres de familia debemos optar por medidas oportunas que nos lleven a poder detectar ese tipo de acoso que nuestros hijos vayan a sufrir, y también como padres debemos ser capaces de detectar y adoptar acciones oportunas en el caso de que nuestros hijos sean los protagonistas activos de esta forma de acoso y abuso a los demás niños.   

Empecemos entonces definiendo que es lo que se entiende por este término. El bullying o acoso escolar, es todo acto de agresión u hostigamiento continuo, efectuado por estudiantes que atentan contra otros estudiantes, valiéndose precisamente de la superioridad demostrada, ya sea por número de estudiantes o por la fuerza de uno de ellos, contra los más débiles o las minorías, llegando de esta forma a provocar no solo miedo, sino también lesiones físicas, menoscabando la personalidad de la persona llegando a la humillación y denigración continua y permanente.

Entonces al ser todas esas formas y actitudes de agresión contra nuestros hijos, donde el agresor genera una pseudo sensación de superioridad sobre los demás, lo cual infunde miedo o temor, consiguiendo de esta forma que muchos niños lleguen a retraerse a tal extremo de no querer asistir a los centros educativos o en casos más patéticos y fuertes, incluso no querer salir de sus domicilios, o llegar al suicidio, como padres nos vemos en la imperiosa necesidad de asumir una serie de medidas llegando incluso a las de índole legal; siendo muy importante como padres el fortalecer los lazos de unión, generando en nuestros hogares una comunicación fluida, donde el rol de padres debe también traer consigo la confianza que nuestros hijos vayan a tener en nosotros.

Por consiguiente se recomienda a permanecer siempre alertas con la finalidad de ser capaces de detectar cualquier indicio de bullying en nuestros hijos, observando y permaneciendo atentos a algunas conductas típicas que son muestra clara de este acoso, por tanto deberemos observar lo siguiente:

  • Cambios abruptos en la conducta, el comportamiento y humor de nuestros hijos, lo cual implica que de manera repentina ellos se encuentren retraídos y ensimismados sin querer o tener ganas de realizar sus actividades con normalidad como solían hacerlo.
  • Estos cambios van acompañados por síntomas de llanto, tristeza y en casos extremos cuadros severos de irritabilidad.
  • La pérdida del apetito, del sueño, así como el tener pesadillas continuas, es otro indicio que debe llamar nuestra atención.
  • La somatización producto del acoso y el stress al que están sujetos, se manifiesta con cefaleas o dolores de cabeza, náuseas, vómitos, estreñimiento o diarreas.
  • Repentinamente suelen aparecer con equimosis o moretones en regiones del cuerpo, las mismas que llegan a ser justificadas indicando que sufrieron una caída o algún accidente, no indicando la verdadera causa de la lesión por el miedo infundido por el agresor.
  • Una constante del bullying, es que la víctima empieza a perder supuestamente sus pertenencias escolares y personales, además de sus recreos o meriendas, etc.
  • El ensimismamiento llega al extremo de no querer asistir a centros recreativos, paseos, cines, llegando a retrotraerse y permanecer aislado del resto.

Por tanto si detectamos alguna de estas manifestaciones en nuestros hijos, necesariamente debemos asumir las acciones para repeler y lograr que nuestros hijos no sean víctimas permanentes de este tipo de acoso.

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