Periodistas, en una protesta contra los ataques hacia la prensa.

Caracas/Agencias

El Gobierno de Nicolás Maduro ha desarrollado en los últimos meses un nuevo método para consolidar el ejercicio de la censura: el ataque cibernético y el bloqueo a portales informativos de contenidos multimedia. Con el control gubernamental casi total de la televisión y la radio, y el monopolio absoluto del papel para la prensa, que ya no es dispensado a medios con línea editorial crítica, el universo digital, con las redes sociales, es ahora casi el único espectro de la comunicación pública que mantiene su vigor tradicional en Venezuela.

Se trata de un procedimiento depurado y selectivo. Lo lleva a cabo la estatal Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela (CANTV) con la colaboración de empresas privadas que son presionadas. Las principales víctimas han sido las páginas web de El Pitazo, Runrunes y Armando.Info; además, la versión digital del diario El Nacional y el portal La Patilla.com. Los tres primeros fueron fundados por periodistas que migraron de medios tradicionales —que, tras ser adquiridos por capitales chavistas, desarrollaron una línea editorial favorable a Maduro— y especializados en periodismo de investigación, lo que les ha valido varios premios internacionales. Los otros son dos de los portales más visitados y populares de Venezuela. Todos tienen una línea crítica hacia el Gobierno de Maduro y se han dedicado a evidenciar parte de las máculas de su Administración.

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