Un sujeto viola a su cuñada tras enviar a comprar comida a su concubina

REDACCIÓN CENTRAL/TINTA ROJA

Una niña de diez años vivió el peor trauma de su vida tras ser atacada sexualmente por su cuñado de 23 años el pasado lunes en horas de la noche en la comunidad de San Antonio, quien para perpetrar el hecho y quedarse solo con la víctima envió a su concubina e hijo a comprar comida, la misma que a posterior de conocer el hecho, denunció al sindicado.

De acuerdo a lo informado por el jefe de relaciones públicas del Comando Departamental de la Policía Boliviana, Jhorgi Rivera, el pasado 18 de junio alrededor de las nueve y cuarto de la noche, un joven de 23 años cometió una violación contra su cuñada, una niña de 10 años, a quien dejo con lesiones graves en los genitales de la menor.

“La denunciante es la hermana de la víctima, quien es pareja del denunciado, ella relata que su hermanita de 10 años, le dijo que el agresor al enviar a su mujer y su hijo a comprar pollo para cenar, este aprovecho y le dijo que a la víctima que se baje el pantalón, pero al oponerse la niña, este la desnudo a la fuerza para luego violarla”, dijo.

La hermana de la víctima contó también, según señalaron otros informantes, que la niña fue amenazada por el agresor, quien incluso la golpeó y le tapó la boca para que se calle y evite ser pillado.

“La niña se encuentra muy mal, no quiere que ningún hombre se le acerque, por lo que fue derivada con una psicóloga para que sea tratada (…), se conoce que el agresor, ya le hizo toques en sus partes íntimas en otros días, pero esto está en investigación, por lo que también está a conocimiento de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia este caso”, indicó.

El trauma

Los síntomas propios de esa primera etapa pueden remitir o no, pero con el paso de los días van dando paso a otras señales que aparecen progresivamente y que pueden extenderse durante semanas o meses, señala la psicóloga Maria Caceres Salvio.

Este segundo grupo de síntomas incluyen trastornos del apetito o del sueño y estados de hipervigilancia o hiperalerta.

“En los meses que siguen a la violación, las mujeres empiezan a tener problemas para dormir. Muchas no quieren hacerlo con la luz apagada y manifiestan estados de alerta e hipervigilancia”, explica Cáceres.

Al mismo tiempo, se reatraen, muestran mucho temor de salir a la calle y especial cuidado en evitar los espacios abiertos.

La tercera etapa corresponde a la recuperación y su duración va a depender del apoyo del entorno, aseguran los especialistas.

En ella persisten algunos de los síntomas, tales como la depresión, el estado de ansiedad y el aislamiento.

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