Por tercer año, Tarija registró un crecimiento económico negativo

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El Producto Interno Bruto (PIB) de Tarija en 2017 registró un índice negativo de 3,66%. Se trata de la tercera gestión, desde  2015, en que la región registra cifras rojas en su crecimiento, lo que afectó  la generación del empleo, redujo el poder adquisitivo de las personas y los ingresos. La Gobernación del principal departamento productor de gas  proyecta un plan de recuperación de su  economía.

El Instituto Nacional de Estadística publicó recientemente los datos de crecimiento del PIB de los nueve departamentos de Bolivia en 2017 (ver infografía). Tarija es la que tiene el menor desempeño, con casi siete puntos porcentuales por debajo del promedio nacional; mientras que  Santa Cruz se presenta como la región con  mayor crecimiento,    6,72%.

Para el secretario de Gestión de la Gobernación de Tarija, Rubén Ardaya, las cifras rojas en la región son consecuencia de que su   economía es altamente dependiente del gas. “Desde  2014 a la fecha la renta petrolera se redujo un 80%. Si en 2017 llegamos a un crecimiento de -3,66% es un dato alentador, considerando que en 2016 cerramos con una tasa de  -6,15%. Esto se  debe a que la Gobernación inició la implementación de reformas que incrementaron la inversión pública”, explicó  el funcionario, quien  espera que este 2018 se alcance una expansión positiva.

Los ingresos de Tarija en 2014 llegaron a los  5.000 millones de bolivianos  y el año pasado apenas superaron  los 2.000 millones de bolivianos por la caída de precios y la reducción en la producción de gas. Estos factores tuvieron sus efectos negativos en la construcción de obras que llevan adelante las entidades públicas y generaron mayor  desempleo.

La Federación de Empresarios Privados de Tarija  reportó en diciembre de 2017  que la tasa del desocupación era de 9%,  pero la cifra fue superada por las estimaciones de la Gobernación, que asegura que  llega a  20%.

“Hay una  tasa de desempleo muy grande y consideramos que alcanza a 20% en todo el departamento. Hay miles de personas que trabajan pocas horas al día o que reciben un salario inferior al mínimo.  Esa es nuestra estimación por los avisos de búsqueda de empleo (…) Desde  2014 sólo quedan trabajando el 10% (de las empresas constructoras) y, obviamente, eso significó muchos despidos”, declaró Ardaya.

Esto también tiene su impacto en  una reducción  del  poder adquisitivo de la gente. “Eso hace bajar el precio de los productos en los mercados y los productores no pueden recuperar sus costos operativos”, añadió.

El  analista en Hidrocarburos de la Fundación Jubileo Raúl Velásquez explicó  que  la Gobernación y los  municipios que reciben altos ingresos, lo que hacen es  invertirlos en infraestructura, como caminos, hospitales y educación. “En el periodo 2011- 2014, los  ingresos dinamizaron  la economía y  el sector de la construcción;  sin embargo, en 2016 y 2017, por la caída de los precios y menor venta de gas,  el departamento recibió menores regalías. Eso tiene un efecto multiplicador y un menor dinamismo en la construcción”, precisó.

Plan de recuperación

La Gobernación de Tarija desarrolló la ley  de fondo productivo, que  se comenzará a aplicar en junio.  “Con 20 millones de bolivianos vamos a poder financiar al menos unos 890 emprendimientos de pequeños productores y de esta manera vamos a tratar de paliar la grave crisis económica que hay en el departamento”, afirmó  el secretario de Gestión de la Gobernación.

Adelantó que a través de fideicomisos, créditos de la banca y  de las mismas empresas que  ejecutan determinados proyectos, este año se tiene  prevista una inversión aproximada de  1.000 millones de bolivianos.

Precisó que se priorizarán sectores como el vitivinícola. “La comercialización de la uva comienza  en diciembre y con la vendimia se llegó a vender más de 40 millones de bolivianos de este fruto en  La Paz, El Alto, Cochabamba, Santa Cruz y otros municipios más pequeños.  También se amplían las áreas de riego y se busca el  fortalecimiento a los productores”, explicó.

Santa Cruz

Santa Cruz es el departamento que alcanzó  el mayor índice de crecimiento en 2017 con 6,7%. El asesor general de la Gobernación, José Luis Parada, considera que ese dinamismo   responde  a la diversificación de la  producción que se sustenta en la agroindustria, servicios y ahora los hidrocarburos con el campo Incahuasi.

Pero no sólo los sectores productivos aportan al PIB regional, sino los servicios.

“El crecimiento de Santa Cruz es siempre más grande que el promedio nacional, acá usted tiene todos los servicios. Por ejemplo, el sector terciario de servicios está más desarrollado en la construcción. También es importante el sector agropecuario e hidrocarburos. Entre ellos tres descansa el desarrollo del departamento”, destacó.

Oruro y el impulso  del comercio

El departamento de Oruro es el segundo del país en crecimiento económico, al alcanzar un 6,52% en 2017. Su situación es resultado de la actividad comercial y del repunte  en  los precios de los minerales.

“Ayuda mucho el comercio en Oruro, es un centro de distribución. Por otro lado, ayudó la minería, cuyos precios tuvieron  una buena recuperación. Eso le dio ese crecimiento a esta  región”, declaró  el asesor de la Gobernación cruceña, José Luis Parada.

El departamento de Potosí, por su parte, registró un crecimiento de 1,28% porque también sólo depende de la minería.

La Paz repuntó con un 6,1% en su economía, por encima del 5,5% de 2016.

Chuquisaca, por la menor producción de gas, apenas creció en 1,9%. Por su lado,  Beni registró una tasa de 3,9% y Pando 2,9%, según los datos del INE.

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