“Sabíamos todos que más coca significa más cocaína”, revelaciones de una reunión entre Greenlee y Evo

Página Siete Digital / La Paz

Antes de asumir la presidencia de Bolivia, Evo Morales tuvo al menos dos reuniones con el exembajador de Estados Unidos, David Greenlee (2002-2006), para abordar, entre otros temas, la lucha contra el narcotráfico y el futuro de las relaciones de ambos países, en medio de las diferencias ideológicas que los separaban.

Los detalles del encuentro están contenidos en una entrevista que Greenlee tuvo con Stuart Kennedy para el proyecto de historia oral de la Association for Diplomatic Studies and Training, que se encuentra en el Congreso de EEUU, y que el abogado Gonzalo Mendieta tradujo para su publicación en Página Siete.

Luego de las elecciones del 18 de diciembre de 2005, en las que Morales logró la victoria con el 53,72% de los votos, el entonces embajador, según comenta él mismo, tuvo una reunión con el líder cocalero en su residencia, en la que también estuvo presente Álvaro García Linera.

“Vino a mi residencia con el vicepresidente y nos sentamos en una mesa. Yo estaba con mi segundo y con el oficial político. La reunión fue difícil, bastante tensa en verdad, pero en general positiva (…). Le dije que nuestra relación dependería de un par de cosas fundamentales. En cuanto al tono, era esencial que él parara de insultar a mi presidente y a mi país. En cuanto a la sustancia, teníamos que encontrar un modo de encarar el problema de la cocaína. Él, por supuesto, tenía su propia agenda, pero se dijo que deberíamos doblar la página, tratar de movernos adelante”, relató el exembajador.

Un segundo encuentro se suscitó la noche antes de la jura presidencial de Morales, en la que además estuvo presente Tom Shannon, el subsecretario para asuntos del hemisferio occidental del gobierno estadounidense.

“La noche antes de la jura presidencial, Tom y yo nos reunimos con Morales y García Linera. Fue otra buena reunión, mucho menos tensa que el round inicial con Morales. Pensamos que podría haber una vía para construir una buena relación. Al mismo tiempo, nos dimos cuenta de que Morales estaba comprometido con Chávez y Castro, y que había muy poco espacio para hacer que las cosas funcionen”, comenta Greenlee.

La coca fue uno de los temas que abordaron en el encuentro. Según comenta el exembajador, estaba esperanzado en llegar a un acuerdo en esta materia. “Él (Evo) sabía, como todos los bolivianos, que la mayor parte de la producción de coca en Bolivia va a la cocaína. Pero para él (la coca) era un problema económico que movía la realidad política en la que él tenía que operar”.

Otro de los argumentos que ponía Morales sobre la mesa de debate era que podía haber “control social” en el cultivo de coca, sin embargo no era la solución que quería EEUU y por ello, precisó, quedaron “atascados”.

“La DEA hizo notar que había buena cooperación en la interdicción. Entonces ambos lados podían decir que había un camino hacia adelante. Pero en lo más profundo sabíamos todos –y, otra vez, todos los bolivianos lo saben– que más coca significa más cocaína. Bolivia bajo Morales está retornando a ese negocio, sin importar cómo él y su corte traten de vestirlo”, relató.

Desde su asunción al gobierno, en reiteradas ocasiones Morales cuestionó el rol de EEUU en la política boliviana y cómo sus antecesores se sometían a sus reglas y condicionamientos. En lo que refiere a la lucha contra el narcotráfico, el Presidente defiende su política de combate antidroga y cuestiona cómo antes, con la ayuda de la DEA, se generaban muertos en las tareas de interdicción en el trópico cochabambino.

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