Analista en hidrocarburos aconseja evitar el endeudamiento y crear fondos de ahorro y estabilización

MARIELA QUIROGA

Bolivia vivió una época de bonanza económica cuando los precios de los hidrocarburos estuvieron por encima de los 100 dólares el barril de petróleo, sin embargo la repentina caída del precio del petróleo por debajo de los 40 dólares, en el año 2015, motivó el ingreso del departamento de Tarija en una profunda crisis, pues se tenían recursos comprometidos para proyectos planificados con anterioridad, y hasta la fecha pese a que el precio ha repuntado Tarija no ha logrado superar el hueco financiero que tiene.

El analista en hidrocarburos de la fundación Jubileo, Raúl Velásquez Guzmán, opina que la época de bonanza no fue bien aprovechada ni por el nivel central, ni por los niveles departamentales del país, quienes no priorizaron la creación de fondos de ahorro y estabilización, mecanismo que es aplicado en muchos países petroleros.

“Muchos países petroleros ya lo han implementado hace mucho tiempo, conscientes de que el precio sube y baja. Un fondo de ahorro y estabilización te permite ahorrar en épocas en las que el precio sube para que cuando baje tengas un monto ahorrado y puedas sacar ese dinero para compensar y darle sostenibilidad al gasto público. Hoy Tarija se sigue encomendando a los Santos de los precios de las materias primas, para que el precio mejore. Si hubieran tomado este tipo de políticas proveyendo la sostenibilidad de las iniciativas como el Prosol, el Susat y otros, hoy en día tendríamos un fondo de ahorro para poder sacar algo de dinero y darles sostenibilidad a estas políticas y no acudir al endeudamiento”, aseveró.

La Gobernación de Tarija ha acudido a los préstamos de la banca privada para destrabar la economía departamental, y en ese sentido, Velásquez considera que los préstamos que puede adquirir un gobierno departamental o el gobierno nacional no es para nada la mejor salida a la falta de recursos.

“El endeudamiento es la forma más delicada, si se quiere, o complicada de financiar las políticas públicas que pueda hacer un país o un departamento, porque compromete ingresos de generaciones futuras, lo ideal sería generar fondos de ahorro”, recalcó.

Para el analista, se podría haber aprovechado una situación que se dio en la pasada gestión cuando el Presupuesto General del Estado, se había calculado en base a un precio de 45 dólares el barril de petróleo, sin embargo, el valor real fue de 55 dólares, quedando un excedente de 10 dólares que podían ser destinados a este fondo de estabilización.

Políticas hidrocarburíferas

Velásquez recordó que las políticas y decisiones respecto a los hidrocarburos son una facultad privativa del Gobierno Central y en ese sentido hace dos observaciones concretas a la gestión realizada por el Gobierno actual.  Una es la falta de una política de hidrocarburos acorde a la Constitución Política del Estado, toda vez que la ley de hidrocarburos fue creada en el año 2005 y la Nueva Constitución Política del Estado fue creada en 2009.

“La ley no refleja lo que dice la Constitución, desde el 2009 en adelante cada año el Gobierno ha venido anunciando una nueva Ley de Hidrocarburos, pero eso no se produce y ese es un aspecto que preocupa mucho al país y a la fundación jubileo”, refirió.

Un segundo aspecto que cuestiona, en relación al a la gestión gubernamental, es el de la gestión de la Renta petrolera

“En términos de uso de la renta, creemos que a nivel nacional se debería haber avanzado mucho más en otro tipo de mecanismos, en criterios de evaluación, de planificación del uso de la renta y sobre todo en el nivel subnacional. Si bien hay una preocupación en el nacional, porque es el que define las políticas para el sector, también lo hay dentro de lo que es el nivel subnacional; en las subgobernaciones, gobernaciones y municipios; sobre ¿Cómo se gasta ese dinero? y ¿Qué mecanismos tienen? para controlar la eficiencia qué debe tener el uso de las regalías o del IDH (impuesto directo a los hidrocarburos)”, explicó.

En ese sentido, destacó la iniciativa del Prosol, que se paga en Tarija, el que nació con la finalidad de incentivar el sector productivo, sin embargo, lamenta que no haya habido un mecanismo de control en este programa para medir cuán eficiente estaba resultando ser.

“Es decir, si se le daba un x monto a una familia, por ejemplo 2000 bolivianos que era al principio, debería verse como mejoró la producción esa familia para volverle a dar, sin embargo, lo que hacemos es firmar un cheque en blanco en el que cada año se les da, porque hay que darle, pero sin ningún criterio de ver ¿Qué efecto?, ¿Qué impacto está teniendo ese dinero?”, agregó.

Uno de los programas que destacó fue la implementación del Seguro Único de Salud de Tarija (SUSAT), debido a que mejoró mucho los niveles de acceso a la salud en Tarija.

Declinación productiva

Respecto a la declinación en la producción de los pozos petroleros a nivel nacional dijo que hubo una reducción del 3% en relación a la gestión 2015 y del 9% en relación a la gestión 2016.

“La producción de hidrocarburos ha disminuido. Según el último reporte de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), el 2017 el promedio de producción ha sido en torno a los 56 millones de metros cúbicos/día, eso quiere decir, una reducción del 3% en relación a lo que se produjo en el 2016 y una reducción del 9% respecto a lo que se produjo en el 2015, cuando se llegó a 60 millones de metros cúbicos/día”, aseveró.

En ese sentido, aseguró que el pozo San Alberto está en fase de declinación toda vez que el año 2011 se produjo 11 millones de metros cúbicos/día, y hoy está en torno a los 4,2 millones de metros cúbicos/día.

“Sábalo en cambio, ha disminuido su producción de casi 17 millones de metros cúbicos/día a un promedio de 14 millones de metros cúbicos/día. En el caso de Sábalo sería muy prematuro hablar de declinación, pero si hay una reducción en su producción. En el caso de Margarita, viene produciendo un promedio relativamente estable de 17 millones de metros cúbicos/día. El único campo nuevo que tenemos produciendo hoy en día en Bolivia es Incahuasi, que está compensando la caída de San Alberto”, concluyó.

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