Agresores van a terapias psicológicas pero no hay certeza de su rehabilitación

La directora del Instituto Nacional de Prevención, Tratamiento y Rehabilitación de Drogodependencia y Salud Mental (Intraid), Raquel Caero aseveró que si bien los agresores que son remitidos por instituciones de manera obligatoria para que cumplan con terapias psicológicas, no se tiene certeza si existe un cambio de conducta ya que muchos de ellos durante las sesiones afirman que todo está bien, niegan el hecho de violencia y al asistir a todas las sesiones aparentemente ya hubieran cumplido con la terapia.

Indicó que las vías por las que se solicita atención para agresores es mediante órdenes judiciales, órdenes fiscales y solicitudes desde el Servicio Legal Integral Municipal, ya sea para realizar una evaluación o un tratamiento.

“En mi experiencia personal tengo que decir que cuando las personas son presionadas o coaccionadas para realizar un tratamiento no se llega a un buen abordaje de la problemática de violencia o lo que vaya a acompañar esta violencia, consumo de alcohol u otras drogas”, dijo Caero.

Frente a ello, mencionó que muchas de las personas que asisten al mencionado instituto asisten por obligación por lo que sólo pretenden cumplir con lo que les exige ya sea el poder judicial u otra instancia, siendo que posteriormente estas personas requerirán un informe que señale que evidentemente cumplieron con la asistencia a las sesiones.

Caero contó que no le tocó tratar a ningún paciente que haya sido remitido por alguna institución de forma obligatoria que haya reconocido que tiene problemas y que asuma que es violento y consiguientemente pida ayuda a los terapeutas de dicho instituto.

“La mayor parte de las personas que asisten por ese tipo de situaciones (violencia) niegan, las minimizan o las justifican, entonces eso hace mucho más complicado el tratamiento”, sostuvo Caero. Además manifestó que manifiestan que no tienen ningún problema ni de alcoholismo, ni de violencia por lo que no es posible iniciar un tipo de tratamiento.

Acotó que si bien las instituciones remiten a quienes cometen hechos de violencia contra mujeres a instancias como el Intraid en donde se realiza una evaluación al sujeto, también requieren de la motivación y participación activa dentro del proceso terapéutico.

“Nosotros tenemos la palabra como única arma en este tipo de situaciones, si hubiera una medicación mágica tenga por seguro que lo utilizaríamos, pero no lo hay”, refirió Caero, pues pese a que los mismo asisten a todas las sesiones y en hora puntual e indican a los terapeutas  que todo está bien y al cumplir el tiempo del tratamiento establecido por la autoridad a la semana vuelven a beber o a ser violentos por lo que enfatizó que la asistencia no es lo que importa, sino el cambio de conducta.


Giovana Cruz Villca

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